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Música estuvimos ahí

El Amor 30 años Después del Amor: El show donde Fito Paez hace una declaración catártica

El universo entero le habla al amor de mil formas y maneras, pero Fito Paez lo hace desde su experiencia personal, autorreferencial, llena de emociones de todo tipo. Amor hacia la vida, a sus abuelas, a sus parejas, a sus amigos y también amor hacia la música. Esa declaración de amor cumple 30 años y Fito la comenzó a celebrar con una gira donde reivindica su poesía que trasciende generaciones y prolifera en emociones. Todo lo que se vivió en la primera noche, en esta nota.

 

Crédito: @rodrigodalonso.

Crédito: @rodrigodalonso.

Por: Antonella Punzino

El Amor 30 años Después del Amor inauguró la celebración del aniversario con un show en el estadio ubicado en Villa Crespo (el primero de ocho) que revitalizó y sentó la precedencia de que el señor Rodolfo "Fito" Paez está más vigente que nunca. No solo trasciende el amor (como en el catártico disco) sino que trasciende generaciones enteras, las de antes y las de ahora, que se unen bajo el halo de su música que es parte del ADN argento.

Crédito: @rodrigodalonso.

Eran las 21:27 aproximadamente cuando en el escenario empezaron a sonar los platillos que abren el hitazo homónimo del disco y todo se tiñó de rojo, bien intenso como el amor y la pasión de un álbum que no solo es recordado por romper récords en ser el más vendido de la historia argentina con diez canciones que fueron corte de difusión, todas hitazos, sino que tuvo un dream team de invitados que ahora es un sueño de solo imaginarlos: Luis Alberto Spinetta, Gustavo Cerati, Charly García, Mercedes Sosa, Fabiana Cantilo, Andrés Calamaro y muchos más.

Y así fue que un Fito espléndido irrumpió en el escenario con la energía vital a flor de piel que anticipaba una noche llena de emoción. Las canciones fueron transcurriendo cual el orden del álbum, con exactitud y precisión en su interpretación. Las versiones no variaron por demás (solo en la melancólica Pétalo de Sal que la interpretó en su piano, similar como lo fue en su versión No sé si es Baires o Madrid). 

Es que aunque Fito anunció el 17 de mayo en Caja Negra que iba a volver a grabar el disco, mención que recordó en vivo también anoche: "Lo anunciamos en Caja Negra y se armó un quilombo barbaro. No sé que significará en nuestras vidas, pero seguro es algo que no queremos olvidar", este disco promete reversiones y nuevos invitados como hace 30 años. Pero para sorpresa de algunos o tranquilidad de otros, el show se centró en el original, en ese que ya conocemos y que hicimos propio cual banda sonora de nuestra vida. La sorpresa del nuevo queda todavía latente, y será para más adelante cuando finalmente se publique.

Crédito: @rodrigodalonso.

Sin dudas, uno de los momentos más altos de la noche, que se repitieron en varias ocasiones, fueron las anécdotas y menciones a sus dos amores que "le dieron alegrías y le enseñaron tanto". Fabiana Cantilo, su eterna amiga, compañera y amor que trascendió el vínculo de pareja, fue la única invitada de la noche que apareció en Dos Días en la Vida y luego en otras de forma esporádica pero siempre presente.

Otro momento y que no tardó en viralizarse porque directamente nos robó el corazón a las 15 mil almas presentes en el estadio fue cuando miró a Cecilia Roth quien estaba en el público y le dedicó Un Vestido y Un Amor. Es que primero Fito contó que cuando ellos eran pareja (de la cual tienen un hijo juntos, Martín Paez Roth), estaban de vacaciones en Brasil y durante un show de Caetano Veloso, él la miró y le dedicó la canción, escena en la que Fito estuvo como espectador y que se murió de celos como contó él mismo. 30 años después hay revancha, siempre la hay, y anoche fue su momento para dedicarle una de las canciones más hermosas de su repertorio.

Crédito: @rodrigodalonso.

A Fabi le dedicó Creo, una balada que toca fibras íntimas. Desoladora, romántica y esperanzadora a la vez que invita a renacer y fue la que eligió para su otro amor. A ambas le regaló un ramo de flores como para coronar los homenajes y agradecimientos por sus presencias en su vida, demostrando que el amor después de un vínculo de pareja puede transformarse y ser avasallador. 

Otro momento explosivo fue cuando sonó Tráfico por Katmandú, bien rockera, agresiva. Tema con mucho texto que arranca con un poderoso riff. Lennoniana a lo Come Together. Desesperanza, habla Dios, el AZT (uno de los primeros fármacos para combatir el Sida) y todos los trances del sistema en una canción que grita emoción.

A Rodar Mi Vida fue la canción que cerró el mítico disco y también la primera parte del recital, donde luego de un impasse, Fito volvió cual divo con nuevo vestuario a interpretar la enérgica Sacate el Diablo de tu Corazón donde le siguieron Al Lado del Camino, 11 y 6 con un coro del estadio que llegaba a tapar la voz del propio Fito (y sí, cómo no cantarla con el alma), Lo Mejor de Nuestras Vidas, Yo Vengo a Ofrecer mi Corazón y Circo Beat. En Ciudad de los Pobres Corazones con un grito desesperado, Paez llora a su abuela y su tía abuela después de que las asesinaran en su casa rosarina. Su música y letra sigue sonando bien fuerte como hace 30 años.

Crédito: @rodrigodalonso.

Y así nos fuimos acercando al final con un show de dos horas y media, con un Fito arengando al público, a su banda correcta e impecable que no solo oficia de soporte para su voz, sino que también tiene su propio esplendor. Mariela “Emme” Vitale fue la voz femenina que le dio el toque y matiz con unos solos inalcanzables y así todo sonó ajustado gracias a un gran grupo compuesto por: Diego Olivero en bajo, Gastón Baremberg en batería, Juan Absatz en teclados y coros, Juani Agüero en guitarra, Vandera en guitarra y coros, más Alejo Von Der Pahlen en saxo alto y barítono, Manu Calvo en trombón y Ervin Stutz en trompeta y flugelhorn.

El tridente potente de tres clásicos: Es Solo Una Cuestión de Actitud, Dar es Dar y Mariposa Tecnicolor fueron el cierre de la velada. El Amor 30 años después del Amor es una declaración intimista, catártica donde Páez lo hace desde su experiencia personal, llena de emociones de todo tipo. Amor hacia la vida, a sus abuelas, a sus parejas, a sus amigos y también amor hacia la música. Es un disco que respira, late y vive, ayer y hoy, y para siempre en la historia de quienes pudimos y podemos ver su esplendor.

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