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Música historias de vida

Matías Fernández, "el niño" con flow que demuestra que los límites no existen

Matías Fernández Burzaco tiene 22 años, es periodista, escritor y rapero. Hoy está lanzando su primer single: ¿Quién es ese niño? con un video que interpela a una sociedad que suele tener ojos críticos sobre las personas con diferentes discapacidades. Matías alza un grito a través de su música, visibiliza su condición, pero está muy lejos de ocupar un lugar de víctima, al contrario, vino a romper las pistas y ya lo está haciendo. Conocé su historia y escuchá su música en esta nota.

"Yo me río de mí y creo que eso puede llegar a ser potente, mostrar esto de reírse de uno mismo y ya está ¿qué me pueden decir? ya me mostré como soy: crudo, desnudo y listo".

"Yo me río de mí y creo que eso puede llegar a ser potente, mostrar esto de reírse de uno mismo y ya está ¿qué me pueden decir? ya me mostré como soy: crudo, desnudo y listo".

Por: Antonella Punzino

“¿Quién es ese niño, qué es lo que tiene? Tiene demasiado FLOW”, rapea Matías Fernández Burzaco, “Troti” para los amigos. Si respondemos la pregunta de su primer single, aparte de flow, Mati tiene toda la actitud del mundo y no es exageración. Según Wikipedia, la “actitud es el comportamiento que emplea un individuo frente a la vida. En este sentido, se puede decir que es su forma de ser o el comportamiento de actuar”. No quedan dudas, Troti tiene toda la actitud en su máxima expresión.

Matías tiene 22 años, es periodista, escritor y rapero. Hoy está lanzando su primer single y “carta de presentación” con ¿Quién es ese niño?

Sólo 60 personas en el mundo tienen fibromatosis hialina juvenil, una enfermedad muy rara de la piel, Mati es una de ellas. En Argentina es el segundo caso. En su día a día se traslada en silla de ruedas y por las noches usa un respirador para dormir y no ahogarse. 

Foto: Instagram @mati.fernandezb

Sin embargo, esta condición física no es obstáculo para él. Relató partidos de fútbol, publicó sus crónicas y cuentos en perfiles como La Nación, Perfil, Página 12 y muchos sitios más. El arte es su motor para el desarrollo de sus metas y de querer siempre más. La música y la escritura son su medio de expresión, son la posibilidad de alzar una voz para poder hablar de la inclusión.

No me traba nada, miro el mundo desde abajo

Me defino como una persona normal, rapero, periodista, como una persona que le gusta vivir, que escribe y que se acepta como es. Una persona que no piensa tanto en lo que hace, que tiene un millón de amigos”. Así empezó Matías una extensa charla que pasó por todos los matices.

Repasar su camino transitado fue como una de sus crónicas, de esas que te mantienen expectante por lo que va a suceder, que encienden la ansiedad y te permiten disfrutar.

¿Cómo llegó a tu vida el periodismo? 

En la secundaria yo era un desastre, me juntaba con mis amigos y nos íbamos a fumar antes de entrar al colegio, me copiaba bastante, me sentaba al fondo de todos. Mi vieja me anotó de prepo en el Éter, la escuela de Comunicación y Periodismo. Yo miraba partidos de fútbol, de tenis, de todos los deportes soy fanático, y también los relataba, entonces creo que de ahí nacieron estas ganas de fusionar el periodismo con el deporte. 

Igualmente, creo que la curiosidad mía era más grande y desde ahí pude encontrar el periodismo más a secas, que es esto del mirar, preguntar, cuestionar y tratar de encontrar una mirada diferente de las cosas. Por eso fui buscando historias de personajes puntuales. Después me fui del periodismo deportivo para mezclar la literatura con esto de preguntar y de conocer realmente a una persona, de ir hasta el fondo y de contar todo.

¿Cómo llegaste a la música?

El nexo de haber llegado a la música está en mis amigos, en el boom del rap y el trap que empezó con las batallas de freestyle. Yo desde chico escuchaba rap, pero creo que lo conecté y viví a través de la palabra. Empezamos a jugar con mis amigos y a combinar las palabras y de pronto decir: “Che, bueno, yo quiero improvisar y también expresar lo que siento con rimas”. 

En mi casa mi hermano es músico, toca la guitarra y el piano. Mi mamá es bailarina y coreógrafa, mi casa es la casa del barrio, es como un centro cultural. Y ahí salió la idea de “yo también puedo hacer trap”, contar mi mirada a través de la palabra, tratando de darle un sentido poético. Yo quiero poder alzar una voz, un grito, porque para mí el rap es una voz de protesta, un grito con ganas de sacar todo lo que uno tiene adentro y soltarlo con flow y con los poderes que uno tenga.

¿Cuál es ese grito que querés alzar con el rap? 

Quiero alzar el grito de una música que represente a otras personas. Quiero mostrar que yo no tengo cadenas, incluso estoy todo roto físicamente, pero quiero mostrar que puedo romperla estando en esta situación y también dando un poco de visibilidad a los y las discapacitadas que quieren y tienen un deseo. Que tienen un montón de herramientas para mostrarse.

Primero empecé improvisando que es algo que hago todos los días con una base de rap y así rapeo. Comencé con dos productores amigos de mi hermano, que también se sumaron a esta idea de romper con lo hegemónico y de poder contar una historia, no importa si la pista es de trap, de rap, regeton o bachata, sino simplemente a través de un momento poder crear imágenes, jugar con lo sensorial. Las palabras son mi mayor movimiento, entonces yo me expreso a través de mi voz y desde lo que puedo rapear, porque cantar todavía no sé, en cuestiones técnicas. 

Busco eso, pero no busco dar ningún ejemplo de superación, porque no me creo ejemplo de nada, pero sí decir: estoy en este cuerpo difícil, que está lleno de agujeros, escaras, hay una paleta de colores en mi cuerpo y hay un montón de formas, pero está todo bien. Estoy acá y trato de buscar los problemas, de solucionarlos y de hacer.

Ni ejemplo de vida ni superación

Matías vive con su familia en el barrio porteño de Flores. Al año y cuatro meses de vida le diagnosticaron esta enfermedad, que tiene como característica la presencia de contractura y dolor articular, lesiones osteolíticas y nódulos en el cuerpo, sobre y debajo de la piel, producto de la acumulación de un material amorfo hialino similar al colágeno. Todo esto atenta contra el normal desarrollo motor.

Foto Instagram @mati.fernandezb. Matías y su mamá.

Lo dice en su canción, “No soy ejemplo de vida ni superación”, pero construir esa actitud, lleva su trabajo y tiene su propia fuerza, fuerza que Matías alimenta y construye a través de sus vínculos más cercanos.

La fuerza la tengo a través del amor de mis amigos, de mi familia que está siempre. Mi mamá es lo más, hasta me hace bailar con la silla, que no tengo mucho movimiento pero me mueve los brazos. También me lleva corriendo por la orilla del mar y ese momento es único. 

Me da fuerzas proyectar en un futuro lejano o cercano, viéndome tocando en un escenario con una silla súper tecnológica, yendo de un lado para el otro. Me da fuerza el trabajo, yo relaciono la vida con el trabajo. Todos los días tengo una reunión diferente o tengo que hablar con un mánager o un productor, entonces no tengo ningún motivo para estar deprimido en la cama tirado, sino simplemente tener el deseo de rapear, de escribir, de leer y de moverme, de salir de este cuerpo que está como apretado, contraído y un poco estático. Me da fuerzas mostrar que no tengo un cuerpo genérico y eso también me empodera porque 'che, yo soy deforme y tengo esto para decir', entonces, allá vamos”.

Foto Instagram @mati.fernandezb. Matías y sus amigos.

Con hambre de gol, "Troti" valora y se aferra a la vida, la disfruta y elige a pesar de sus circunstancias. La música hoy su trabajo al que dedica el 100% de sus días. La inclusión es un mensaje que está fuertemente marcado en sus letras, pero Mati no es el primero, porque también hay otros chicos y chicas con diferentes discapacidades que cuentan sus intensas historias a través de las rimas.

“Mis referentes son Somadamantina y Cecilio G, de España, que tienen también una discapacidad: trastorno esquizoide. Ellos fueron los primeros (que yo sepa) en hacer trap en español y contar historias sin hacerse los pobrecitos. Junto a Yung Beef y otros no diagnosticados, me apoyé en ellos.

De Argentina me encanta Olimac Rizas, que está sacadísimo y rapea lo que se le canta: es el punk. Y Tiago, que con su última canción 'Sola' habla sobre la violencia del padre hacia su madre y me pareció muy valiente de su parte contarlo en un tema, de convertir una vivencia trágica en una obra linda. Apuesto a las historias descarnadas y a que se trabaje la palabra de un modo delicado y especial, rapear sobre cualquier ritmo y no encerrarse en lo que pide el mercado”, expresó en referencia a sus musas.

Otros de sus ídolos, pero en la escena local, son Trueno y Wos.


"A Trueno lo conocí en el rodaje de su tema 'Atrevido' que fue su primer single de su álbum nuevo que está en todos lados sonando, a pesar de que él no quería soltarlo en cuarentena, la explotó. Trueno es un pibe normal, no es lo que se ve en las redes, de hecho, en uno de los temas dice: '¿Querés saber quién soy? Te doy una pista: todo lo contrario a lo que viste por el Instagram'. Es un pibe sencillo, estuvo en la Boca sacándose fotos con todo el mundo, charlando con los vecinos. Lo respeto un montón y lo admiro, admiro su empuje, la soltura que muestra en el escenario, siempre está tranquilo.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

HIP HOP EN LA CASA. @trueno @peligro_comunacuatro #wachosatrevidos

Una publicación compartida de Mati Fernández Burzaco (troti) (@mati.fernandezb) el

A Wos lo conozco de Niceto. En uno de sus shows, pedí su contacto porque le quería hacer una nota y al segundo me pasó su teléfono. Después lo fui a ver a varios de sus espectáculos con él y su mánager, que aparte me está ayudando con la distribución de mis canciones y ahora con mi single de estreno. Está todo conectado. Wos es un capo e ídolo del freestyle, de la música, me encanta cómo escribe".

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Con un amiguero, cuando se podía salir a soltar rapeos durossss ������ @wos.ds3 #tbt #doguitos

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Si bien Matías tiene un amplio espectro musical y literario en sus manos y que consume a diario, no hay mejor inspiración para él que contar su propia historia. Una historia que empuja a romper esquemas impuestos, a “empoderarse” a través de la diferencia, a contar que el aspecto no hace a la persona, y que la mirada de los otros y otras a él no le afecta, más bien "los entiende".

“Pensamos en soltar este tema '¿Quién es ese niño?' como carta de presentación mía, porque hay un montón de personas que me ven por la calle y se asustan, me miran, se hacen preguntas, hay muchas viejas que me tocan la cara y me hacen la cruz en la frente, las odio (risas). Hay un jardín de infantes a media cuadra de mi casa y todos los mediodías salen los nenes, y si yo paso, se hacen todos para un costado porque ven la silla que viene a toda velocidad, se abrazan a las piernas de las madres, o se esconden y me dicen 'ahí va el mono o el bebé'. 

Por todo esto, me dieron ganas de contar lo que me pasa y cómo lo tomo yo también. Cómo tomo yo la mirada de los otros, porque en realidad la tomo súper bien, a los nenes los entiendo, me hacen reír. ¿Quién es ese niño? es flow, una persona deformada, que tiene una voz y que puede rapear como un montón de otras personas, porque yo trato de decir 'éste soy yo' con mi flow y con mis formas propias de expresarme".

Fragmento del video ¿Quién es ese niño?

A través de su letras, Mati también apunta directamente contra la sociedad, una sociedad que ve a la personas discapacitadas, como expresa él mismo: "nos ven como pobrecitos, como héroes, como seres especiales, como distintos, pero yo aprovecho eso para empoderarme y para decir: soy deforme, estoy todo hecho pelota, soy 'feo' entre comillas, porque no me siento feo la verdad, así que bueno, estoy acá".

“El video es fuerte” dice Troti, “Hay un autobullying, yo me río de mí y creo que eso puede llegar a ser potente, mostrar esto de reírse de uno mismo y ya está ¿qué me pueden decir? ya me mostré como soy: crudo, desnudo y listo".



 

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