Ir al contenido
Logo
Cine y series

Marcela Citterio: "Siempre funcionó llevar el libro a la pantalla; es de esos matrimonios que debe terminar en amor para llegar al espectador"

La escritora y guionista de telenovelas como “De Corazón”, “Amor en custodia”, “Patito Feo” y ganadora del Martín Fierro, estrena su nueva novela Lady Voyeur y presenta su editorial The Orlando Books, centrada en historias en papel destinadas a proyectos audiovisuales. En diálogo con Filo.news, una charla que repasa escenas de su vida como extraídas de la trama de una tira.

Marcela Citterio: "Siempre funcionó llevar el libro a la pantalla; es de esos matrimonios que debe terminar en amor para llegar al espectador"
Marcela Citterio: "Siempre funcionó llevar el libro a la pantalla; es de esos matrimonios que debe terminar en amor para llegar al espectador" | Foto: Instagram personal

A quienes escriben y leen les suele pasar que van por la vida como narrando para sí situaciones cotidianas, ya sea un viaje en colectivo, la vuelta en bicicleta o esa caminata introspectiva que le da perspectiva de emoción a la rutina. “La verdad es que soy muy exigente a la hora de pensar algo de mi vida que me guste para una tira. Todo me parece poco para una novela. Viste que a veces alguien sabe que escribís y te dice: ‘te voy a contar mi vida?’. Generalmente, eso nunca funciona. A no ser que tengas una vida como la de Gustavo Cerati”, comenta simpática, Marcela Citterio. La suya está formada por episodios de anécdotas. Al fin y al cabo, lo que hace a una buena historia es saber cómo contarla. Y ella es su propia narradora.

Uno de los capítulos es el de una niña que no se perdía ninguna edición de los premios Martín Fierro y soñaba estar ahí algún día. Elipsis temporal a más de 20 años después, esa misma nena es una mujer que escucha el nombre de la ficción que ella escribió y la euforia del equipo que se levanta para recibir la estatuilla al mayor reconocimiento nacional. “Estaba tan emocionada cuando gané por ‘De Corazón’, mi primera novela, a los 26 años, que se levantaron los 17 de la mesa y yo me quedé sola y no subí”, recuerda en esta charla con Filo.news. Sin embargo, su precuela, probablemente haya sido cuando tomó el puesto de camarera en una pizzería del Paseo la Plaza (hoy uno de los espacios teatrales más reconocidos de la calle Corrientes porteña), donde el reconocido Jorge Maestro esperaba para ser atendido. Marcela lo reconoció. Vio que su compañera estaba dispersa, y le propuso ser quien le tomara el pedido. 

“Era el número uno junto con Sergio Vainman (crearon “Zona de riesgo”, “Clave de Sol”, “La banda del Golden Rocket”, y más). Me animé y le dije: ‘yo escribo para televisión’. Y él, sin saber quién era, me explicó que iba a haber un concurso interno del canal pero que si yo tenía algo bueno podía participar. Entonces me becó a mí y a (la hoy guionista) Marisa Milanesio que era una amiga que escribía conmigo” –evoca, al tiempo que piensa– “Creo que eso podría ser un disparador para arrancar la tira, ¿no?”

Marcela Citterio | Foto: Instagram personal. 

Entre otras vivencias exóticas cuenta la visita a la casa de un Conde en una isla de Suecia con toda su familia, aislados del mundo, “porque él quería promover una novela mía”. También el subir las escaleras de Cannes con la cara de mi hija por todos lados (cuando presentaron “Heidi”. Pero fue esa escena en la pizzería, marcó el punto de inflexión para todo lo que fue realizando después, para su desarrollo profesional. Preparó los textos de varias de las tiras más acompañadas por las audiencias, en los tiempos donde sentarse a ver la televisión implicaba un ritual y un horario, la ceremonia de seguir el capítulo a capítulo. Algunas de las más conocidas fueron “Los buscas de siempre” (2000, con Pablo Echarri y Nancy Dupláa para Azul Televisión, el ex Canal 9), “Amor en custodia” (2005, con Soledad Silveyra y Osvaldo Laport, hoy el meme de “necesito” que revivió la vigencia de la telenovela), las juveniles “Patito feo” (2007- 2008 en El Trece con Laura Esquivel), “Consentidos” (2009- 2010, El Trece con Natalie Pérez y Malena), “Yo soy Franky” (Nickelodeon, 2015-2016) y “Heidi, bienvenida a casa” (Nickelodeon, 2017-2019), protagonizada por su hija, la actriz y también autora Chiara Francia, interpretación que le dio reconocimiento internacional.

El vínculo con su hija es de mutuo acompañamiento. Por un lado, ella inspiró su trayectoria y la sostuvo con el vértigo de encabezar una producción de tal reconocimiento. Por otro lado, la avidez de Chiara fue el puntapié de la fundación de su editorial The Orlando Books. “Fue a partir de que Chiara comenzó a escribir. Eso me despertó, me hizo ver que era un camino posible para nuevas voces y también para voces como la mía que eran nuevas en la literatura, aunque no escribiendo. La Marcela que yo era, hubiera escrito para The Orlando Books todas las semanas hasta que me aprobaran una historia. Pero no me puedo quejar. Lo que me sucedió y cómo sucedió fue hermoso, no cambiaría nada”, reconoce. Su hija publicó en la editorial Casi amor: Embarazada de uno, enamorada de otro y Mal amor: Perdido entre el deseo y el deber, ambos el año pasado.

El nombre también se les ocurrió juntas y mientras leían, justamente Orlando de Virginia Woolf. “En ese instante, ante esa escritura admirable, le dije a Chiara: ¿Y si la editorial se llama Orlando? Inmediatamente pensé en mi papá, que se llamaba así, y en mi hijo, que se llama Tiziano Orlando. A ella le encantó y así llamamos a nuestro sueño”, cuenta casi como en voz en off del recuerdo.

La editorial tiene la particularidad de generar textos para que a futuro sean transportables al formato audiovisual. “Yo leo y tengo que verlo visualmente posible, y esto me sale de manera natural”, asegura Marcela, que trabaja la curaduría junto a la CEO, Verónica Chamorro. “Ella tiene la palabra exacta de cada obra, la intuición y el conocimiento literario. Es sensible, de pensamientos firmes, de convicciones fuertes; un lujo tenerla a mi lado”, expresa.

La temática de mujeres que se abren su propio camino frente a las adversidades es una causa que la interpela, la compromete y, como no, la nutre para escribir. El año pasado, Marcela lanzó su primera novela La chica que no quería ser Princesa y este 2023, presentó en la Feria del Libro, Lady Voyeur, un thriller psicológico y de erotismo que Netflix adaptó como “Olhar Indiscreto”, una serie brasileña que se posicionó en el top 10 en 57 países a días de su estreno. “Presentar mis primeros libros me da emoción, nervios, ansiedad. Es hermoso que esto te pase a los 51 años, porque quiere decir que la pasión y el amor por lo que hago, está intacta. Con la misma ilusión que a mis 17 años”, destaca.

El primer libro de Marcela Citterio | Foto: The Orlando Books.

* ¿Cómo conviven la literatura y lo audiovisual?

Maravillosamente. Soy una convencida que es momento de que todo conviva con todo. Hay que unir, establecer puentes, sumar. Pensemos en las producciones televisivas: hace años atrás ¿quién hubiera dicho que se unirían más de uno o dos productores y/o canales para realizar una serie? ¿O esperado que sus dos cantantes favoritos hicieran un tema juntos? En cambio, siempre funcionó que el libro fuese llevado a una pantalla. Sólo que cada vez hay más necesidad de contenido y es por eso que creo que el libro ahora es, más que nunca, el Rey. Las plataformas serían la Reina, y la unión es perfecta. Es uno de esos matrimonios por arreglo que para que sea exitoso tiene que terminar en amor cuando llega al espectador.

* Si pensamos en Matilda (de Roald Dahl) como ícono y personaje, es quién es por los libros que leía. Incluso Victoria Ocampo se escondía debajo de la almohada novelas de Oscar Wilde que su familia le prohibía. ¿Qué libros o cuentos te marcaron a vos de niña? ¿y hoy cuáles te marcan?

Primero me tengo que recuperar de la emoción de escuchar esos ejemplos. Una vez recuperada, coincido absolutamente en que una es quién es por los libros que lee o que leía. Recuerdo historietas que devoraba a mis 6 años como Archie (hoy “Riverdale”). Amaba los libros de “Heidi” (Heidi, Heidi y Peter y Los hijos de Heidi). Y Mujercitas. Era fanática de Jo, de su amor por escribir y por la libertad. Luego vinieron las novelas de Corin Tellado que a los 7 años le robaba a mi abuela. De ahí ya no paré más. Podía leer libros de 500 páginas en un día

* Nombramos recién personajes femeninos, y sé que tenés una afinidad por las historias con protagonistas destacadas a base de perseverancia y cuestionando paradigmas sociales. ¿Cómo te interpela esto?

Es un orgullo que hayas apreciado eso de mis protagonistas porque es algo que intenté en todas mis novelas y en mis libros. Que se cuestionen, luchen por lo que quieren y tengan una vida propia además de un gran amor. 

* Otra similitud literaria que se me viene a la mente es la de J.K Rowling (personaje al que entiendo, tenés una cierta afinidad, y desde la óptica de género alguien a quien podemos debatir) contando historias a su hija, historias que escribió. En tu caso, ¿cómo sentís que inspiraste el costado artístico de Chiara? 

¡Me estás dando unos ejemplos tan maravillosos! Admiro a J.K Rowling porque confió en ella, en lo que tenía para contar, porque luchó para cumplir su objetivo y mirá la ironía de la vida, tuvo que ponerse J.K. para ser aceptada más fácilmente que con un nombre de mujer. Y si pienso en tu pregunta, mi respuesta es un rotundo ‘sí’. Chiara desde chica respiró arte, en todas sus formas. Desde libros, hasta estudios de grabación porque venía a todo lo de “Patito Feo”, hasta museos, viajes, reuniones con gente del medio del espectáculo. Mi mamá, hacía que esto fuera posible porque me ayudaba en todo. Y ella estaba atenta, y capitalizó cada instante. Además, se preparó y estudió. Nosotras compartimos todo: series, libros, andar a caballo. Somos muy compañeras. 

Marcela Citterio y Chiara Francia | Foto: Instagram @marcelacitterio.

* Como guionista escribiste telenovelas muy taquilleras. Hoy la tele está en un momento crítico en materia de ficciones originales lo que muchas veces afecta por ser un servicio gratuito de enorme alcance para miles de hogares, ¿cómo ves este panorama hoy?

Complicado. Difícil. Pero la televisión está viva. Y mientras hay vida, hay esperanza. 

* Hablamos de deconstrucción, de empoderamiento, y siento que en Argentina hemos evolucionado mucho en materia de cómo se cuentan las tiras en la tv, ¿te pasó a vos de pensar estas cuestiones? ¿Cómo cambió tu perspectiva?

Totalmente. Tengo una hija que me enseña día a día a deconstruirme y lo que no me doy cuenta, ella me lo señala. Y un hijo de 15 años al que escucho mucho, también a sus amigos, y a mis sobrinos. Ellos ya tienen otro chip y también les quedan muchas cosas por resolver como generación pero les tengo fe.

* ¿Cómo es escribir para televisión? ¿y para streaming?

En los tiempos en que yo escribía para canales de televisión era importante la inmediatez. Todo era bajo presión y era así como te tenías que inspirar. Todo era para ayer. Siempre tarde y con poco presupuesto había que hacer maravillas y muchísimos capítulos, que cada tres meses te decían si la telenovela seguía o terminaba. Para las plataformas es diferente. Hay más tiempo, menos capítulos, más producción, más gente opinando del libro, lo cual lleva a más idas y vueltas. A veces eso mejora, a veces alarga los tiempos y hay que saber equilibrar. Son claramente dos dinámicas totalmente diferentes.

* Estamos ante un auge de los libros que se adaptan a las pantallas. ¿Leíste alguna novela en este último tiempo que digas "tiene que ser una película o serie"?

Las de mi editorial: Casi amor, Mal Amor y Quemacoches (ríe simpática). Además de estas, El Chico de al lado, de Meg Cabot, la haría pelicula ya. 

* ¿Qué es para vos una "buena historia"?

Es aquélla que te conmueve. Siento que las que quedan en el tiempo son las que (te) dejaron una emoción.

Marcela Cittero es escritora, guionista y fundadora de The Orlando Books. Y hasta tal vez -en un juego de palabras con sus títulos- una chica que no quería ser princesa sino edificar un proyecto capaz de conectar plumas y voces. La semilla de esa joven camarera seducida por redactar el mundo que observaba.