Ir al contenido
Logo
Actualidad

Hoy se celebra el Día Nacional del Mate: cuál es el origen y por qué su conmemoración

Además de su carga simbólica, el mate sostiene una cadena económica enorme que tiene a Misiones y Corrientes como epicentros productivos.

Hoy se celebra el Día Nacional del Mate: cuál es el origen y por qué su conmemoración

El mate está en todas: en la plaza, en la oficina, en los viajes y en cualquier mesa familiar. Es un gesto cotidiano que construye vínculos, un ritual que atraviesa generaciones y una marca identitaria que se repite miles de veces por día. Cada 30 de noviembre esa costumbre tiene su homenaje oficial: el Día Nacional del Mate, instaurado en 2015 por la Ley 27.117 en honor a Andrés “Andresito” Guacurarí, líder guaraní y figura clave en el impulso histórico de la producción yerbatera en Misiones.

Mucho antes de convertirse en símbolo patrio, el mate nació como una práctica ancestral de los pueblos guaraníes, que usaban las hojas de Ilex paraguariensis para preparar una infusión energizante con un fuerte componente espiritual y comunitario. Con la colonización, el hábito se expandió por el Virreinato del Río de la Plata y, con el tiempo, los gauchos lo transformaron en parte esencial de la vida rural. Ese recorrido explica por qué hoy la ronda del mate funciona como un puente cultural que conecta pasado y presente.

Además de su carga simbólica, el mate sostiene una cadena económica enorme que tiene a Misiones y Corrientes como epicentros productivos. Cosechadores, tareferos, cooperativas y empresas conviven en una industria que abastece al mercado interno y que también gana presencia en el exterior. El Día Nacional del Mate busca, justamente, visibilizar ese trabajo rural y la importancia social que la yerba genera en miles de familias.

En los últimos años, a la tradición se le sumaron nuevas formas de consumo: blends saborizados, yerbas boutique, versiones para mate frío y hasta productos listos para tomar que buscan captar a un público más joven o globalizado. Aun así, el núcleo del ritual permanece intacto. La ronda, la charla, el gesto de cebar y compartir siguen siendo la esencia que ninguna tendencia logra desplazar.

El mate, declarado infusión nacional en 2013, no es solo una bebida sino una forma de estar con otros. Una pausa que habilita conversaciones, un código afectivo que los argentinos reconocen sin explicarlo demasiado. En cada termo que se carga antes de salir de casa y en cada bombilla que pasa de mano en mano, el mate reafirma su lugar como uno de los símbolos más vivos y transversales de la identidad argentina.

    Ultimas Noticias