Casi el 13% de los préstamos otorgados a familias registra problemas de pago, en un escenario marcado por la pérdida de poder adquisitivo y cambios en el mercado laboral. La cartera irregular pasó de ubicarse apenas por encima del 3% hace un año a cerca del 12,75%.
El economista Carlos Pérez, director de la Fundación Capital y exgerente general y director del Banco Central, señaló que este nivel de morosidad resulta elevado en términos históricos. Además, vinculó el aumento de los atrasos con una menor participación del empleo registrado frente al monotributo, el trabajo autónomo y la informalidad.
Los salarios reales también permanecen bajo presión. Durante buena parte del primer trimestre, las actualizaciones salariales quedaron por debajo de la inflación, aunque la desaceleración de los precios durante el segundo trimestre podría generar una mejora parcial de los ingresos.
Un crecimiento que no llega a todos los sectores
La recuperación económica muestra diferencias entre las distintas actividades. El agro, la energía y la minería concentran buena parte del crecimiento, pero en conjunto representan menos del 20% del Producto Bruto Interno.
En cambio, sectores con mayor impacto sobre el empleo y el consumo, como el comercio, la construcción y distintas ramas industriales, presentan un desempeño más débil. También existen diferencias entre los hogares: los sectores de mayores ingresos muestran mayor consumo de vehículos, productos importados y viajes al exterior, mientras el consumo masivo continúa rezagado.
A este escenario se suma el desafío de fortalecer las reservas. Durante los primeros siete meses del año se recuperaron aproximadamente US$8.000 millones de reservas internacionales netas, tras una pérdida cercana a US$9.000 millones durante el año anterior. El objetivo pasa por sostener la estabilidad y lograr que la recuperación alcance a más sectores de la economía.