Makena, el bar inmortalizado en Caminando: de las visitas de Skay y Spinetta, a la noche que Pity Álvarez llegó con su boa
En sus dos décadas de historia, Makena se convirtió en punto de encuentro de músicos consagrados y artistas que recién empezaban. Pitu, Matías y Vale recuerdan las primeras noches, las visitas inesperadas -varias internacionales- y cuentan cómo el mítico espacio de Palermo logró conquistar a una nueva generación sin perder su identidad.
En el circuito porteño de Palermo existen varios boliches de rock, ¿pero cuántos tienen su canción? Makena quedó inmortalizado en Caminando de Ciro y Los Persas en el álbum "27" (2012). Sin embargo, su historia comienza varios años antes allá por 2006. Desde ese momento, se convirtió en uno de los escenarios más emblemáticos de la zona, donde se puede ver a músicos que recién arrancan y otros consagrados que alguna noche van a subirse con amigos a tocar.
Antes de septiembre de 2006, en Fitz Roy 1519 funcionaba una parrilla que tenía el padre de Matías Ramos (actual dueño de Makena) con otros dos socios. Y lo primero que apareció, antes de reconvertir el local familiar, fue la música.
Por aquellos años, el circuito de la música en vivo porteña atravesaba una profunda transformación tras la masacre de Cromañón. Pero Pitu Russo y Matías Ramos no se dejaron atemorizar por la coyuntura y fueron por el lado de la música sin más experiencia que la del hermano de este último tocando en una banda de rock. Allí, entendieron que era un rubro que podía funcionar y recordaron que el inmueble donde hoy funciona Makena ya contaba con una habilitación para transmitir música en vivo, heredada de los locales que habían funcionado allí anteriormente.
A partir de ahí, la historia se cuenta casi sola. Por su escenario pasaron artistas de la talla de Skay Beilinson, integrantes de La Renga y Los Piojos, Las Pastillas del Abuelo, Trueno, Mateo Sujatovich y decenas de bandas que después dieron el salto a escenarios mucho más grandes. De la nueva camada de músicos, Dillom y Trueno también supieron pasar por aquellas noches interminables.
Valeria Facchini, Fernando “Pitu” Russo y Matías Ramos hicieron de Makena un hogar, cada noche de fin de semana es posible verlos en el local y disfrutar junto a amigos, y ahora hasta hijos de sus amigos. En diálogo con Filo.news, cuentan cómo empezó todo, qué ocurrió durante aquellas primeras noches y por qué, 20 años después, una nueva generación volvió a apropiarse del lugar.
Fernando "Pitu" Russo, Valeria Facchini, Alejandra y Matías Ramos | Foto: gentileza de prensa.
—¿Cómo arranca la historia de Makena?
Matías Ramos: Acá funcionaba una parrilla que andaba medio mal, que tenía mi viejo con otros socios, y yo laburaba de encargado. Un día mi hermano, que tenía una banda, había tocado en otro lugar y habían tenido una mala experiencia. Entonces hicimos un show acá un domingo, al lado de la barra.
Después de eso dijimos: “Che, esto está bueno, mejor que la parrilla”. Entonces empecé a arreglar shows. Yo recién empezaba, había hecho fiestas y todo, pero nunca había manejado un lugar.
Fernando “Pitu” Russo: En una charla le dije: “Está bueno esto, pero tenemos que tirar una bomba, decorarlo todo y hacerlo de cero”. Porque estábamos haciendo shows en lo que había sido una parrilla. Era una mezcla.
Matías: Era un restaurante. Las luces, las mesas, todo tenía todavía esa onda. Entonces fuimos los dos a verlo a mi viejo y le dijimos que había que cambiarle la cara, conseguir un sponsor, meter plata, hacer una obra y tirarlo abajo.
—Y además abrieron en un momento bastante particular para los espacios de música en vivo, sobre todo después de Cromañón.
Matías: Sí, era una época en la que estaban cerrando lugares. A nosotros nos salvó que el lugar ya tenía el permiso de música en vivo, que es irrevocable, entonces se podían hacer shows. Acá antes había funcionado otro boliche que tenía ese permiso.
Pitu: Mucho antes había estado Club X, que era del manager de Los Ratones Paranoicos. Ya se tocaba acá. Estamos hablando de 25 o 27 años atrás.
—¿Cómo fueron las primeras noches? Me llegó información que la inauguración fue con el cumpleaños de Pipo Lernoud (compositor, periodista y poeta).
Pitu: La inauguración fue con Willy Crook (ex saxofonista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y Los Abuelos de la Nada). Fue el primer día que abrimos, inauguró el primer escenario de Makena que estaba en el lugar de la cabina del DJ. Era una fiesta de amigos y ya estaba lleno desde el primer día.
Willy Crook en Makena 2006 | Foto: gentileza de prensa.
Matías: Fue todo muy rápido. La fecha original de inauguración fue esa con Willy y al toque pegamos lo del cumpleaños de Pipo Lernoud, que vino Skay.
Pitu: Skay metió una zapada en el cumpleaños de Pipo, recién inaugurados prácticamente. Después nos dijo que quería hacer un show con su banda entera.
Matías: Después vino también lo de Madness, que los trajo Dancing Mood. Esas cosas fueron increíbles, hoy no se podría hacer. Dancing Mood nos pidió el lugar un sábado, lo cerró y le cocinaron ellos a Madness. Venían a tocar al Personal Fest (2006) y Dancing Mood les tocó en el escenario chiquito, imaginate que no entraban ni arriba (en el nuevo escenario) con todos los que son y encima se le sumaron dos de Madness.
Skay tocando con su banda en Makena en sus inicios, allá por 2007 | Foto: gentileza de prensa.
"Una locura", cerró Matías casi sin creer la historia que él mismo cuenta y presenció. "Todo eso pasó en los primeros tres o cuatro meses", agregó Pitu. Hoy, Makena es historia pura, de esa manera se lanzaron al público y a la industria misma.
— Yo he venido a Makena y tenes músicos por todos lados, se sienten bienvenidos y cuidados, lo eligen después de pasar por estadios o lugares mucho más grandes.
Valeria Facchini: Makena está preparado para que pase eso, para que siempre pueda suceder algo. Los artistas saben que si vienen y se quieren subir van a tener los instrumentos, van a tener buen sonido, van a estar cuidados y el público los va a recibir bien.
Pitu: Se sienten cómodos. Y después se generó un vínculo. Hay músicos que son amigos nuestros personales, que vienen a comer a casa o que están acá todo el tiempo.
—También fue un semillero para artistas que recién empezaban.
Valeria: Es parte de su historia. Acá tocan los que recién empiezan y artistas consagrados.
Matías: Hay artistas que no nacieron acá, obviamente, pero sí los vimos dar sus primeros pasos, tocando para 40, 50 o 100 personas y después crecer muchísimo. Conociendo Rusia, por ejemplo, Mateo era como bajista de la banda de Juan Carámbula, Detonantes, que tocaba acá. Y hoy ves dónde está. Eso pasó con un montón de bandas que ahora hacen estadios.
—¿Y qué ocurre cuando esos músicos que crecieron vuelven a tocar a un lugar mucho más chico?
Valeria: Un poco por eso hicimos Ediciones Doradas, para que bandas grandes que ya están consagradas vuelvan a Makena y puedan hacer un show íntimo con el público de siempre.
Pitu: La recepción fue hermosa. Se agotaron todos los shows.
Valeria: Volvió Piti Fernández (de Las Pastillas del Abuelo), Vitico. De ahí también nació el primer disco de Makena.
—Los miércoles aparecen permanentemente cuando se habla de la historia de Makena. ¿Por qué se volvieron tan particulares?
Matías: Desde el comienzo tuvimos dos ciclos que fueron claves. The Jack's Experience los miércoles, que es una zapada de rock. Ahí empezaron a llegar muchos artistas porque sabían que un miércoles a la noche no había mucho para hacer y el músico que quería tocar sabía que podía venir.
Pitu: Los miércoles te podés encontrar cualquier sorpresa arriba del escenario. Puede aparecer Baltasar Comotto, Juanse, cualquiera. Es el día más random, puede pasar cualquier cosa.
Matías: Y después está Afromama Jams los domingos, que es otro palo, pero nos pasó que vengan artistas internacionales.
Pitu: Vale tiene una foto con Damon Albarn.
Valeria: Sí, después de un Primavera Sound. Vino porque quería conocer Makena.
Valeria Facchini junto a Damon Albarn | Foto: redes sociales.
Matías: Trueno venía, se subió a rapear. Toda esa camada de pibitos, un montón subieron acá.
Pitu: Sí, todos los chicos de ElQuinto Escalón empezaron rapeando en Makena, porque los domingos hay un pequeño segmento de freestyle y muchos de los que hoy están pegados rapeaban acá. Eso me lo dijo Wos.
Matías: Después Snarky Puppy, Cultura Profética... un montón de bandas que vinieron los domingos y se subieron.
—Hay una idea que aparece mucho cuando ustedes hablan de Makena, que es la de casa. ¿Cuándo se construyó ese vínculo?
Valeria: Para mí Makena es un concepto de familia y de casa. Está Juan Carlos, que es el papá de Mati; Mati con Ale, su mujer, que no pudo venir hoy porque está enferma. Y Mariano, su hermano. Después nosotros somos los hijos adoptivos. Pero también los encargados, la gente de cocina, los sonidistas, los técnicos. Todos formamos esa familia. Y eso también hace que sea un hogar para los artistas y para el público.
—En los últimos años apareció, además, un público mucho más joven. ¿Lo sienten como un cambio?
Pitu: Cambió el público, pero no la identidad. Makena siempre estuvo lleno; con las ampliaciones, de hecho, siempre nos fue quedando chico. Lo que ocurrió ahora es que se acercaron nuevas generaciones.
Valeria: Hoy en una misma noche podés tener chicos de 18 o 20 años al lado de una persona de 30, 40 o 50, todos escuchando la misma música. La identidad de Makena sigue siendo la misma.
Pitu: El sábado pasado nos fuimos de acá después de las cuatro de la mañana y la cola doblaba la esquina para entrar.
Valeria: Y siguen sonando los artistas de siempre. Es maravilloso que pase eso.
Pitu: Yo creo que el tema de Ciro influyó mucho. [Habla de "Caminando"]. Y la nota de Edul y Davo, que nombraron a Makena.
Valeria: Me pasó con una amiga que tiene una hija contemporánea a la mía y me dijo: “Lola quiere ir a Makena, así que voy con Lola y con mi marido”. Ahí tenés una muestra perfecta.
Pitu: A mí me pasó con mi hijo. Un día vino con amigos y después me dijo: “Sí, fui a Makena, está bueno”. Le dije: “Ah, bueno, gracias”. Ahora vienen hijos de músicos, hijos de amigos nuestros, y algunos ya tienen sus propias bandas y empiezan a tocar.
Andrés Ciro Martínez tocando junto a Jero Sica en Makena | Foto: gentileza de prensa.
—Quiero meterme en el tema de Ciro, porque cada persona que viene a Makena y se filma, lo hace con Caminando.
Pitu: Nosotros somos amigos de Chucky y él me lo había contado como seis meses antes. Me decía: “Tenemos una sorpresa para el próximo disco, pero no te la puedo contar”. Hasta que una noche me dijo que tenían un tema que arrancaba saliendo de Makena.
Se lo pudimos agradecer a Ciro. Él tocó varias veces acá, aunque no tenemos la relación personal que tenemos con otros músicos. Pero tiene muy buena onda con nosotros.
Matías: Yo iba a bailar a Babilonia y él hizo una canción sobre Babilonia. Nunca me hubiera imaginado que mil años después iba a haber una canción que nombrara a Makena.
Muchos de los músicos que durante la nota nombran Pitu, Matías y Valeria hoy son amigos, o muchos también los escucharon de más chicos, fueron a verlos a estadios como cuentan de Los Piojos y, años después, un tal Ciro Martínez, sin decírselo y espontáneamente lanza Caminando y abre la canción hablando de su boliche.
—Quienes pasaron que recuerden y no puedan creerlo
Pitu: Skay tuvo una época en la que Makena era uno de los pocos lugares a los que salía a ver bandas. Después terminó siendo amigo y es una locura. Charly García vino con elNegro García López, Charly tocó en Lucille.
Valeria: Hay veces que los músicos solo vienen a compartir y a ver bandas.
Charly García y el Negro García López | Foto: gentileza de prensa.
Matías: Spinetta vino varias veces a ver a sus hijos. Me acuerdo de una vez que se enojó porque no le queríamos cobrar.
Pitu: Había pedido un tostado y un té. Me dijo: "Si no me cobran, no vengo más" y le dije: "Bueno, no vengas más. No te puedo cobrar".
Pitu: Después Fer Pita es uno de los artistas que más veces debe haber tocado acá. Tocó con Heroicos Sobrevivientes, después hizo su carrera solista y volvió mil veces. Tenía una habitualidad muy grande.
—¿Piti Álvarez hizo un videoclip acá?
Pitu: Hizo la cámara oculta de "Noche con Amigos" y después tocó con Intoxicados. Piti venía venía bastante. Una anécdota divertida de las que se pueden contar, es que un día quiere entrar y me viene un seguridad a buscar y me dice: "Che, está. Cristian abajo. Que quiere entrar". A mí me había preguntado si podía ir con su mascota. Él era re perrero y dije: "Va a venir con un perro", que tampoco me parecía... pero me apareció con una boa de 2 metros enroscada en el cuello. Hay una foto pero no la tenemos.
Pity Álvarez y su serpiente en su casa | Foto: archivo.
—Veinte años después, el lugar volvió a quedar chico.
Pitu: Siempre fue quedando chico. Fuimos modificándolo todo el tiempo. Cambiamos el escenario, después lo agrandamos, hicimos el balcón, llegó la ampliación definitiva con la casa de al lado. Y hoy también queda chico, pero ya no tenemos más posibilidades de ampliarnos. Por eso el aniversario se muda.
Valeria: Los aniversarios de Makena siempre fueron cerrados porque no entraba demasiado público. Esta vez queríamos que más gente pudiera vivir esa mística y todo lo que pasa en esas noches.
Veinte años después de aquel primer show, Makena muda su aniversario al Complejo C Art Media e invita a todo el público poder vivirlo con ellos. Las entradas están disponibles por Passline para una noche que contará con shows exclusivos y distintas sorpresas por el aniversario.