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La alternativa al testeo en animales: cómo funciona la piel humana reconstruida in vitro

Cultivada a partir de células reales, esta tecnología permite evaluar la seguridad de cosméticos y fármacos con exacta precisión, abriendo paso a una industria 100% libre de crueldad.

La alternativa al testeo en animales: cómo funciona la piel humana reconstruida in vitro
Fotos: L'Oréal Groupe

Para quienes tienen presente el cuidado de la piel, la rutina de skincare es parte del día a día: la limpieza eficiente de todos los días, la buena hidratación dependiendo de las necesidades y la protección solar que se transformó en un paso indispensable. Pero antes de que los productos lleguen a nuestro hogar, pasan por varios procesos: búsqueda de una necesidad, creación y ensayos de fórmulas y pruebas de seguridad. La serie de procedimientos que garantizan la calidad de los productos.

Una de las mayores críticas a la industria cosmética gira alrededor de los ensayos en animales. El debate ya se tradujo en leyes: Brasil prohibió estas prácticas por ley en 2025 y en Argentina el tema está en agenda. Aunque todavía no existe una restricción nacional, crecen los proyectos legislativos y el reclamo a la ANMAT para que valide formalmente otros métodos de prueba.

Mientras que para muchos las alternativas cruelty free parecen una novedad, la ciencia viene trabajando en esto hace décadas: L’Oréal Groupe fue pionero en desarrollar en laboratorio un tejido que replica la epidermis humana para hacer testeos de forma precisa y ética. Filo.news viajó al Centro de Investigación e Innovación de L’Oréal Groupe en Río de Janeiro, Brasil, para conocer desde adentro cómo se fabrica este tejido y cómo testean los productos de las marcas más consumidas en nuestro país.

¿Qué es Episkin?

Se trata de un área de L'Oréal Groupe cuya misión es “proveer tejidos humanos reconstruidos a la comunidad científica global para apoyar la investigación y desarrollo de una forma segura y eficiente. Es un método alternativo para reemplazar, reducir o refinar el uso de animales en las investigaciones”.

Se trata de un tejido biológico creado 100% en laboratorio a partir de células humanas reales (queratinocitos). Esta tecnología logra recrear una estructura tridimensional que imita con precisión la densidad, la elasticidad y la función de barrera de la epidermis humana. Esto permite que, al aplicar cualquier producto o una sustancia química, la muestra reaccione de la misma manera en que lo haría la piel humana.

La historia detrás de Episkin

L'Oréal Groupe comenzó con las primeras investigaciones para cultivar células humanas en laboratorio en 1979. Durante la década siguiente avanzaron en el desarrollo de Episkin y, a partir de 1989, el grupo suspendió definitivamente los testeos en animales. Ese hito ocurrió 15 años antes de que la prohibición comenzara a regir en la Unión Europea.

En la actualidad, producen tejidos reconstruidos que replican tanto la epidermis como la córnea humana en tres plantas estratégicas: Lyon (Francia), Shanghái (China) y Río de Janeiro (Brasil). Esta última sede fue un paso clave para la región, ya que se trata del único laboratorio de este tipo en Latinoamérica. Desde allí no solo abastecen las pruebas de seguridad para los productos que consumimos en nuestro país, sino que también comercializan y comparten este material biológico con universidades y centros de investigación independientes para impulsar métodos de ensayo éticos en toda la región.

¿Cómo se fabrica la piel en un laboratorio?

Paso 1: la obtención de las células
El proceso arranca con células humanas reales (principalmente queratinocitos), que se obtienen a través de donaciones de tejidos provenientes de cirugías plásticas o reconstructivas (con el consentimiento correspondiente).

Paso 2: la multiplicación
Esas células se colocan en un entorno controlado dentro de incubadoras científicas. Se alimentan con un medio de cultivo rico en nutrientes, proteínas y colágeno para que comiencen a dividirse, multiplicarse y formar una matriz celular básica.

Paso 3: exposición al aire
El cultivo se posiciona para que la superficie superior entre en contacto directo con el aire, mientras la base sigue en contacto con los nutrientes. De esta forma, las células reaccionan de manera natural y empiezan a diferenciarse en capas, generando la capa externa.

Paso 4: el ensayo y control de calidad
En un lapso de entre 10 y 21 días, el tejido tridimensional está listo. Se dividen en muestras pequeñas para colocar en placas de ensayo, donde se aplican directamente los ingredientes o fórmulas cosméticas para medir irritación, corrosión, sensibilidad o absorción.

Uso de Episkin en otras industrias

Si bien la piel reconstruida in vitro nació en la industria de la belleza, su impacto cruzó las fronteras del rubro y se transformó en una herramienta clave para el desarrollo de la ciencia.

Industria química y agroquímica: permite evaluar la corrosión e irritación que pueden generar pesticidas, fertilizantes o productos de uso industrial, ayudando a determinar alertas de seguridad y el uso de equipo de protección.

Juguetes y útiles escolares: testean tintas, plásticos, adhesivos y pinturas de uso cotidiano para verificar que no liberen sustancias tóxicas ni causen alergias por contacto directo en la piel de niños y niñas.

Farmacéutica e insumos médicos: para medir la absorción de medicamentos en crema, pomadas y parches transdérmicos, así como para investigar el tratamiento de quemaduras y enfermedades dermatológicas.

La piel cultivada en laboratorio demuestra que el fin de las pruebas en animales ya no es una promesa a futuro, sino una realidad que se usa todos los días. La ciencia puede avanzar, garantizar la seguridad de lo que consumimos y, al mismo tiempo, dejar atrás el sufrimiento animal.

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