Se presentó el primer Mapa Mamográfico de Argentina: de qué se trata y qué beneficios tiene
El relevamiento federal de Fundación Instituto Natura y la Asociación Civil Surcos ubica por primera vez los mamógrafos del subsector de obras sociales y privado, y analiza el estado, la organización y los recursos humanos de la red pública de detección temprana del cáncer de mama.
La Asociación Civil Surcos y la Fundación Instituto Natura presentaron el primer Mapa Mamográfico del sector público de Argentina. Se trata de un relevamiento federal inédito que analiza la capacidad instalada, el estado tecnológico y los recursos humanos asociados al sistema de salud para la detección del cáncer de mama en 23 de las 24 provincias del país.
En Argentina hay cerca de 1500 mamógrafos, sin embargo, hasta el momento no se contaba con un registro unificado. Este estudio pudo identificar exactamente dónde están, en qué condiciones operan, y qué capacidad tienen de traducirse en acceso real para las mujeres.
En el sector público, el Mapa Mamográfico identifica 404 mamógrafos en 375 establecimientos públicos, de los cuales 328 se encontraban en funcionamiento al momento del relevamiento, constituyendo la columna vertebral del tamizaje –evaluaciones rápidas a personas aparentemente sanas para detectar una enfermedad– para la población sin cobertura médica privada.
El Mapa fue presentado por Alejandra Sanchez Cabezas, Directora de Surcos y Presidenta de la Asociación Argentina de Salud Pública; y Florencia Mezzadra, Gerenta de Fundación Instituto Natura. La jornada, realizada en la Fundación Navarro Viola el 27 de agosto de 2026, incluyó un intercambio con Jonatan Konfino, Subsecretario de Políticas de Cuidados de la Provincia de Buenos Aires, y Gabriel Battistella, Subsecretario de Atención Primaria, Ambulatoria y Comunitaria de la Ciudad de Buenos Aires, junto a representantes de organizaciones sociales, del ámbito académico y de los sectores público y privado.
La clave para ampliar el acceso es optimizar lo existente
Una de las principales conclusiones de la investigación es que Argentina cuenta con una red pública instalada con gran potencial, pero se requieren estrategias de gestión para maximizar su alcance:
● Capacidad subutilizada: 29 establecimientos del país ya cuentan con dos mamógrafos en funcionamiento simultáneo, lo que representa una oportunidad directa para ampliar la oferta de turnos.
● Mantenimiento y calidad: El 26% de los equipos públicos son de última generación (incorporados entre 2020 y 2024) y el 66% de los centros tiene sus controles de calidad y habilitaciones al día. A su vez, la red transiciona hacia estándares superiores: el 47% de los mamógrafos opera con tecnología digital indirecta (CR) y el 39% ya tiene tecnología directa (DR), que garantiza menor dosis de radiación y mayor calidad diagnóstica.
● Búsqueda de pacientes: La mitad de los centros participa de manera regular en programas de tamizaje, lo que muestra que la búsqueda activa de pacientes ya es una práctica instalada en buena parte del sistema y una capacidad sobre la cual es posible construir.
● Recursos humanos: El 71% de los estudios son informados por médicos especialistas en Diagnóstico por Imagen y el 53% de los centros cuenta con licenciados en bio-imágenes. Hay un nivel de profesionalización técnica sólida y una tendencia positiva hacia la interdisciplinariedad con Mastología. Sin embargo, en el 49% del sistema existe polifuncionalidad técnica (personal que rota entre distintas áreas), lo que afecta la dedicación exclusiva.
Digitalización y trazabilidad: el camino hacia el cuidado continuo
El relevamiento pone foco en la infraestructura digital como condición necesaria para que ninguna mujer quede fuera del circuito de atención tras realizarse el estudio:
● Historia clínica e información en red: El 66% de los centros públicos cuenta con historia clínica informatizada y prácticamente la mitad tiene sus registros conectados con el resto de la red provincial, lo que permite consultar antecedentes sin importar en qué hospital se atienda la paciente.
● Seguimiento nacional: El 50% de los establecimientos está incorporado al SITAM (Sistema de Información de Tamizaje). Provincias como La Pampa, La Rioja, San Juan, Jujuy y Chubut alcanzan el 100% de sus centros relevados registrando en el sistema, lo que garantiza que cada estudio pueda ser seguido a nivel nacional.
● Trazabilidad: Asegurar el seguimiento documentado de los controles mamarios necesarios para la detección temprana del cáncer de mama exige que la información circule dentro de cada provincia y se registre a nivel nacional en el SITAM, un logro que hoy es una realidad tangible. La Pampa lidera este proceso con el 100% de sus centros integrados, Salta alcanzó la interoperabilidad total de sus datos y provincias como San Luis, La Rioja y Formosa están muy cerca de conseguirlo.
En las jurisdicciones con redes de salud más complejas también hay avances significativos: Santa Fe supera el promedio nacional de registro en el SITAM mediante turnos protegidos, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cuenta con el 89% de sus servicios informatizados y redistribución de turnos, y la Provincia de Buenos Aires ya implementó la historia clínica digital en el 75% de sus 122 establecimientos. Todos estos progresos demuestran que el sistema funciona y permite identificar con precisión exacta a cada persona que necesita una mamografía y dónde se encuentra para garantizar su atención.
● Desafío técnico: 157 unidades asistenciales ya cuentan con la infraestructura necesaria para integrar las imágenes mamográficas al registro digital, aunque su uso efectivo es todavía incipiente. Activar esa capacidad instalada es uno de los pasos con mejor relación entre esfuerzo e impacto: habilita segundas lecturas, consultas a distancia y auditoría clínica sin necesidad de nueva inversión en equipamiento.
Un mapa de heterogeneidad federal
Que 23 de 24 provincias hayan decidido participar del relevamiento es la muestra de una voluntad política federal y de confianza en un proceso de construcción colectiva de conocimiento. A su vez, existe un marco normativo robusto: 20 de 24 provincias de Argentina adhirieron a las leyes nacionales de cáncer de mama (leyes 26.606 y 26.872); y 18 tienen programas de cáncer de mama creados por ley o decreto.
Hay un reconocimiento de la problemática y un andamiaje institucional construído para dar respuesta. El Mapa Mamográfico busca dar cuenta de cómo este se traduce en capacidad real de cuidado.
El informe destaca la disparidad en el desarrollo institucional entre las jurisdicciones. 5 provincias (Buenos Aires, Entre Ríos, Misiones, Neuquén y Santa Fe) alcanzan niveles altos en el Índice de Jerarquía Institucional, combinando estructuras organizativas sólidas con marcos normativos vigentes.
Por otro lado, el Mapa señala como desafío para la política sanitaria la falta de información consolidada sobre el subsector de obras sociales y privado. El relevamiento identificó allí 1.094 mamógrafos, un universo sobre el cual no existe hoy un registro público que permita conocer su localización, disponibilidad y contribución al tamizaje. En múltiples regiones del país el sector público sigue siendo el único prestador efectivo. Construir esa información es una oportunidad concreta de articulación, y las organizaciones de la sociedad civil pueden funcionar como puente.
“Afrontar una problemática de la magnitud del cáncer de mama nos exige contar con un diagnóstico federal confiable. La verdadera potencia está en la articulación entre sectores: cuando la sociedad civil aporta datos estratégicos y tiende puentes con la gestión pública y el ámbito privado, logramos poner en pie políticas que creen las oportunidades concretas de detección temprana para miles de mujeres en Argentina” afirmó Florencia Mezzadra, Gerenta de Fundación Instituto Natura.
Acerca de Asociación Civil Surcos
Surcos es una asociación civil sin fines de lucro fundada en 1999, con la misión de contribuir a disminuir las inequidades en salud en Argentina.
A lo largo de más de veinticinco años desarrolló proyectos en más de 90 localidades de todo el país, acompañando a equipos de salud, referentes comunitarios, instituciones y gobiernos en la implementación de estrategias que amplíen el acceso. Su prioridad son las poblaciones en situación de vulnerabilidad, sin distinción de edad, género o condición socioeconómica, y su método es la construcción de redes de respuesta que articulan al Estado, la sociedad civil y el sector privado, con protagonismo de las comunidades en el diseño de las soluciones que las involucran.