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Musica

Cindy Cats homenajeó a Rubén Rada en su tercer show consecutivo agotado en Amérika

La jam reunió a más de 14 músicos, invitados, freestyle, homenajes y versiones que cruzaron rock, folklore, candombe y escena urbana. En medio del show, homenajearon a Rubén Rada, uno de los artistas más queridos del Río de la Plata.

Cindy Cats homenajeó a Rubén Rada en su tercer show consecutivo agotado en Amérika
Foto: @guadablasco

Cindy Cats se reencontró este miércoles con el lugar donde, de a poco, empezó a tomar forma esta juntada de amigos alrededor de la música. Con el público rodeando el escenario, artistas visuales interviniendo el espacio y DJ Cot Cardillo desde la cabina antes del comienzo, más de 14 músicos volvieron a encontrarse en una ronda que por momentos se parece más a un fogón que a un recital. 

Foto: @irishsuarez

Un viaje musical entre rock, folklore y rap

Felipe Herrera le puso nombre desde el comienzo: un “viaje musical”. La primera parada fue El pibe de los astilleros y, cuando terminó, llegó la dedicatoria: “Todo este bloquecito está dedicado al gran Indio Solari”, dijo antes de agradecer “su obra, sus palabras, sus pensamientos, sus creencias, su amor por la música y el respeto por quienes la hacen”.

El viaje recién empezaba. Abismo, de Illya Kuryaki and the Valderramas y editada originalmente en 1995, trasladó la noche hacia ese cruce de funk, rap y rock que el dúo ayudó a instalar en la música argentina y que Cindy Cats ya había llevado a una de sus grabaciones en vivo. Después apareció Emme para NSYSV (No soy yo, sos vos), Herrera tomó su propia Desencontrados y Seminare abrió otra puerta hacia la historia del rock nacional. 

Creado por Pedro Pasquale, Francisco Alduncin, Axel Introini, Felipe Herrera, Julián Gallo, Carlos Salas y Gonzalo Isaí Palacios, el proyecto encuentra justamente ahí una de sus marcas: no interpretar las canciones como piezas inmóviles, sino hacerlas viajar entre arreglos, músicos y generaciones.

Invitados, freestyle y un guiño a la soberanía cultural

La siguiente estación encontró a Maggie Cullen, una de las voces jóvenes del folklore, primero en El olvidao y después en Alma de diamante, de Luis Alberto Spinetta. Más tarde, Little Boogie, rapero surgido del freestyle y con paso por las batallas de El Quinto Escalón, tomó Quieren rock, de Intoxicados, y permaneció en la ronda para Carnavalito del Duende junto a Nelson Giménez. En medio de una canción atravesada por las raíces del folklore, Little Boogie se tiró un freestyle y puso a convivir, dentro de un mismo momento, sonidos tradicionales con una forma de expresión del presente. Detrás de ellos, la pantalla terminó de completar la escena con una frase: “La patria no se vende”, escrita con una tipografía que remitía a la bandera de “Las Malvinas son argentinas” que acompañó a la Selección durante el Mundial. Cindy Cats volvía así a abrazar las raíces y el concepto de soberanía desde el arte, recuperando sonidos propios no como algo del pasado, sino como una identidad que todavía puede transformarse y encontrar nuevas voces.

La frase "La patria no se vende" acompañó la noche de la jam. (Foto: @guadablasco)

Yo vengo a ofrecer mi corazón siguió ampliando ese mapa hasta que apareció Klan, uno de los amigos habituales de la jam, para R.A.C.H Vol. 38. Emme también se incorporó durante esa interpretación y, en vivo, apareció el “matan a pobres corazones” de Fito Páez, otro cruce dentro de una noche hecha de canciones que se iban encontrando entre sí. Después llegó el cypher y la lógica de fogón terminó de imponerse: raperos y freestylers, entre ellos artistas que pasaron por El Quinto Escalón, fueron tomando el micrófono para tirarse sus free, mientras distintos amigos se sumaban a tocar. Lucas Fridman pasó por los teclados y Willy Bronca ocupó la batería antes de agarrar también el micrófono e improvisar.

El homenaje a Rubén Rada

La música hizo lugar entonces para lo que había atravesado todo ese miércoles. “Un gran aplauso para el maestro del candombe, el Negro Rubén Rada”, pidieron desde el escenario para homenajear al artista uruguayo fallecido durante la jornada. “El Río de la Plata nos une, porque navegar en la música que amás te hace vivir una vida más feliz, como era él”, agregaron antes de interpretar Quién va a cantar. El recuerdo de Rada terminó de poner en palabras algo que Cindy Cats había hecho durante toda la noche: volver sobre una historia musical compartida para hacerla circular nuevamente entre quienes estaban ahí, desde el folklore y el rock hasta el candombe, el rap y la improvisación.

De Bad Bunny a Divididos: el cierre del show

Después de Huayno del diablo, el recorrido se acercó al presente con la Sesión .AR de Bad Bunny, el formato en el que Cindy Cats reinterpreta canciones con banda y arreglos en vivo. Antes de tocar, desde el escenario contaron que aquella sesión permitió incluso que artistas como Rosalía conocieran el proyecto. Y el último punto fue Sábado, de Divididos, otra versión que —como Abismo— ya fue registrada por la banda y se convirtió en una recurrente de sus jams. Terminó el show, pero no necesariamente el encuentro: Cot Cardillo volvió a la cabina y la música siguió con la gente todavía alrededor de esa misma ronda. 

Foto: @irishsuarez

Próximas fechas

Cindy Cats volverá a presentarse este jueves 27 con entradas agotadas, alcanzando cuatro sold out consecutivos en Amérika, mientras ya prepara su última fecha del año en el mismo lugar para el 10 de diciembre.

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