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Diego Torres: “Mi norte y mi sur”, la muerte, los amores y por qué “la vida son momentitos”

Diego Torres habló de la gira internacional de “Mi norte y mi sur”, su último álbum, y de aquello que lo atraviesa: los amores, las despedidas que nunca llegan, la muerte, su hija Nina y la necesidad de aprender a disfrutar el presente. “La vida son momentitos y no nos olvidemos de que todo pasa muy rápido”, resumió en diálogo con Filo.news.

Diego Torres: “Mi norte y mi sur”, la muerte, los amores y por qué “la vida son momentitos”

Diego Torres sale de gira con "Mi norte y mi sur", un disco que lo marcó y lo dejó pensando aún cuál era cada uno de esos puntos cardinales a nivel emocional. Habla de distintos tipos de amor, del paso del tiempo, de los vínculos que dejan huella y de esas historias que terminan sin una despedida. 

“A veces estamos, nos sentimos que estamos arriba, a veces estamos abajo y en el medio nos cuesta tanto encontrar ese equilibrio”, resume el cantautor que ahora va a girar por Miami y Puerto Rico. Si bien prometió "conquistar" el norte, no se olvida de la Argentina: visitará el interior de la provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza, La Pampa, Neuquén y cierra en la Ciudad de Buenos Aires, no sin antes pasar por Uruguay.

El álbum también propone un recorrido musical amplio, con diferentes sonidos, arreglos y participaciones. Una mezcla que el cantante reivindica como parte de su identidad artística. “Me encanta esa mezcla, me identifica, me hace sentir libre dentro de la música. La música es eso”, sostiene.

Fueron años movilizantes para Diego Torres, en el último tiempo se encontró con la muerte de amigos muy cercanos. De allí, nació "Sin despedida", canción que compuso a partir del fallecimiento de Mila Yankelevich, quien era cercana a su familia y estudiaba en la misma escuela que su hija Nina. Contó cómo las pérdidas recientes también modificaron su forma de ver la vida y sus conversaciones Nina. 

Diego Torres: "La vida son momentitos y no nos olvidemos que pasan muy rápido"

—¿Cuál es el norte y cuál es el sur de Diego Torres?

—Yo creo que pasa más por puntos cardinales emocionales. A veces estamos, nos sentimos que estamos arriba, a veces estamos abajo y en el medio nos cuesta tanto encontrar ese equilibrio. Trabajo para eso, para tratar de encontrar ese equilibrio, esas ganas, ese estímulo. Creo que por eso “Mi norte y mi sur” me identificó como el trovador. Vamos, con la brújula y vamos donde sea.

Es un disco que tiene muchos sonidos, arreglos, participaciones, de voces de otros lugares, de otros géneros. Me encanta esa mezcla, me identifica, me hace sentir libre dentro de la música. La música es eso.

—¿Qué querías contar con ese recorrido del disco?

—Habla de los amores de repente de diferentes maneras, de diferentes amores. Hablamos del tiempo, porque hay una canción que le hablo al tiempo como si fuera una persona ("El tiempo"). Hablamos de ese corte abrupto que a veces la vida tiene, que no llegamos a tener una despedida, cuando la vida no nos da esa posibilidad. Hablamos de un amor nuevo que nos llega a nuestra vida y nos cambia y nos estimula, como puede ser “Mi norte y mi sur”. Hablamos de ese amor que ha pasado por nuestra vida y a lo mejor ya se fue y ha dejado una marca y una huella imborrable, como en “Vas a quedarte”. Hablamos de los amuletos...

“Sin despedida”, la canción que nació de una pérdida

Dentro de ese recorrido aparece “Sin despedida”, una canción particularmente movilizante. El disparador fue una pérdida inesperada de Mila Yankelevich, que atravesó de cerca al cantante por la relación con su familia. 

La canción la escribió junto a Valentina Rico y Facu Monty, hijo del músico Yaco Monti. Fue, cuenta, una tarde de mates entre los tres.

—¿Cómo nació “Sin despedida”?

—En realidad la canción me inspiró la muerte de Mila Yankelevich. Yo la conocía, como conozco a la familia Yankelevich de toda la vida. Mi papá era muy amigo de Samuel Yankelevich, el papá de Gustavo. Lo conozco a Gustavo de toda la vida. Lo conozco a Tomás, conozco a Sofía, que eran los padres de Mila. Iba al mismo colegio que mi hija.

Con la muerte inesperada de Mila, una chiquita hermosa, realmente nos pegó mucho a todos los que estuvimos alrededor y que tenemos hijos también. Así que un poco el disparador de eso que sucedió fue escribir esta canción “Sin despedida”.

—Hace poco también se fue el Negro Rada y subiste un mensaje muy lindo a redes, donde uno de los videos era confesándote con él. ¿Cómo lo atravesaste?

—Si yo me iba a confesar, me iba a confesar con el Negro Rada. ¿Con quién? ¿Con quién te vas a confesar?¿Quién mejor que él para entenderte? Por suerte no se escuchan los pecados, pero me dice 300, imaginate la cantidad de pecados que le habré contado. 

El Negro era una persona hermosa, además de un artistazo. Era lindo verlo. Ese encuentro fue en Uruguay, una vez que fui a hacer unas actividades y estaba ahí en la ventana y en los camarines, fue imperdible ese momento natural que se dio.

El Negro va a ser una gran ausencia, pero nos deja un gran legado.

—Fue un año complicado.

—También este año perdí un gran amigo mío del colegio, que en 10 meses una maldita enfermedad se lo llevó y era un compañero de la vida, desde el colegio, del trote, de todo. Fue un baldazo de agua fría para mi grupo de compañeros del secundario. El querido Arturo Fresco, así se llamaba... 

—Es difícil ver partir a una persona de tu edad...

—Sí, además inesperado. El tipo era un toro, superdeportista, un guerrero. Y vivir esta situación donde muchos amigos, compañeros, soldados, como le quieras decir, se empiezan a ir, es como que la vida te va dando una señal como diciendo, "Ey, mirá, valorá, valorá las cosas a tiempo".

La vida son momentitos y esto también lo hablaba con mi hija hace poco, que por más que tenga 13 años, trataba de transmitirle eso: "No te pierdas los momentitos de la vida". "Nina, no te pierdas cuando estás con con con tu familia, con tus afectos, con amigas. Fíjate bien lo importante".

—Que importante, porque vemos la muerte a lo lejos y cuando se acerca es cuando empezamos a disfrutar estos momentitos.

—Es que Nina se encontró con la muerte a través de lo de Mila. Después pasó lo de mi amigo... Entonces, fue un tema de conversación y todo lo que le pasó a ella por dentro, de vivirlo. La vida son son momentitos. Yo sé que a veces nos cuesta todo mucho, las situaciones difíciles, cargamos muchas cosas sobre la mochila, pero dejemos un espacio para esos momentitos porque todo pasa muy rápido.

Tal vez, ahí está la brújula de “Mi norte y mi sur”, no tanto en encontrar un punto fijo sino en aceptar que hay momentos en los que estamos arriba, otros en los que estamos abajo y que el desafío está en seguir avanzando, incluso cuando la dirección cambia.

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