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Entrevistamos a Sandra Jiménez, la directora de YouTube Music que será homenajeada en la semana de los Latin GRAMMY

La Academia Latina de la Grabación eligió por primera vez a una brasileña entre sus Leading Ladies of Entertainment. La ejecutiva cuenta cómo se enteró de la distinción, qué vio en artistas argentinos como CA7RIEL & Paco Amoroso o Milo J, y por qué una charla con Juanes la ayudó a explicar para qué puede servir la IA en un estudio de grabación.

Entrevistamos a Sandra Jiménez, la directora de YouTube Music que será homenajeada en la semana de los Latin GRAMMY

Cuando Manuel Abud, el director ejecutivo de la Academia Latina de la Grabación, le agendó una llamada, Sandra Jiménez pensó que quería hablar de negocios. YouTube preparaba su participación en la semana de los Latin GRAMMY y ella, como directora de YouTube Music para América Latina y el mercado latino de Estados Unidos, tenía motivos para suponer que iban a conversar sobre el patrocinio. Abud la llamaba por otra cosa. La Academia la había elegido como una de las cuatro mujeres que homenajeará en Las Vegas como parte de Leading Ladies of Entertainment. En los diez años de historia del programa, Jiménez es la primera brasileña en recibir la distinción.

“Yo creo que me voy a quedar nerviosa en el día. ¿Sabes cómo va a ser ese momento? ¡Yo soy muy emotiva!”, le contó a Filo.News. La Academia reconocerá también a la ejecutiva venezolana María Fernández, la productora e ingeniera de sonido española Salomé Limón y la cantante de flamenco Niña Pastori. A Jiménez la conmovió, en particular, quién había pronunciado su nombre. Lleva años presentando proyectos, negociando acuerdos y buscando oportunidades. Esta vez, recordó, nadie en su compañía tuvo que preparar una presentación. La Academia tomó la iniciativa.

Sandra estudió matemática, trabajó en sistemas y entró al negocio musical a través de la televisión brasileña. En un país donde las novelas y los noticieros de la televisión abierta concentraban buena parte de la audiencia, ella desarrolló el negocio digital de MTV, negoció licencias y buscó maneras de acercarle artistas nuevos al público. En 2013 se sumó a YouTube. Del otro lado de la pantalla también cambiaban las reglas. Hasta entonces, recordó, "un fan podía pasar la tarde frente al televisor para averiguar en qué puesto del ranking había quedado su banda favorita. Hoy puede enterarse del próximo estreno por el propio músico".

De aquellos años, Jiménez rescata la curiosidad por saber qué venía después y una costumbre que la acompañó incluso cuando cambió de cargo: preguntarse qué necesitaba el artista que tenía enfrente. A veces era alguien que buscaba su primera oportunidad. Otras, un músico que llevaba años de carrera, conocía bien a su público y de pronto tenía que aprender otra manera de llegar a él. Esa distinción todavía organiza su trabajo al frente del equipo que vincula a YouTube con artistas y sellos de la región.

Una banda, un teléfono y la primera canción

Tenemos en frente a una eminencia de la industria de la música. ¿Qué mira la directora de YouTube Music cuando una banda arranca con presupuesto cero? ¿Los seguidores? ¿Las reproducciones? ¿Existe alguna señal que permita anticipar que está a punto de pasar algo? Jiménez empieza por el talento. Después habla de oportunidades. Y enseguida propone escenas bastante más cercanas que una planilla de métricas: alguien que canta en su habitación, un grupo de amigos que toca en la plaza del barrio, un músico que pone el teléfono a grabar frente al Obelisco.

Para ese artista, sugiere, un primer paso puede ser tan sencillo como elegir un fragmento de la canción, subirlo como un Short y llevar desde ahí a quien quiera escuchar la versión completa. Después puede usar las publicaciones de su canal para conversar con quienes llegaron por ese video. A Sandra le interesa observar si el público vuelve, si participa y si el músico sostiene esa conversación entre un estreno y el siguiente. Cuando le preguntan cuánto pesa el sistema de recomendaciones en ese proceso, lo resume en cinco palabras: “El algoritmo es una consecuencia”.

YouTube Music también busca artistas en ese momento de sus carreras a través de Foundry, un programa que Jiménez menciona al pasar durante la charla. En él, pueden postularse músicos independientes que preparan un lanzamiento con videoclip, incluso si trabajan con un sello independiente. A quienes selecciona, YouTube les aporta fondos para desarrollar el canal, les asigna una persona del equipo para acompañar el lanzamiento y les ofrece espacios de promoción. En 2026, Foundry apoyó a 40 artistas de 14 países. Para los que recién dan sus primeros pasos, el programa tiene además una instancia llamada Foundry Rising, con pequeños aportes económicos y capacitación.

Argentina: De CA7RIEL & Paco Amoroso al show de Abel Pintos en México

Cuando busca un ejemplo de hasta dónde puede llegar un proyecto que encontró su propio lenguaje, Jiménez piensa en la Argentina. En marzo, su equipo invitó a CA7RIEL & Paco Amoroso a tocar en un encuentro global de YouTube. Entre el público estaba el presidente de la compañía. “Los llevamos allí a tocar para el presidente de YouTube, fue fenomenal”, recuerda. Lo que le interesa del dúo es que esa manera tan suya de llevar adelante la carrera, que ella ya reconocía en sus videos, encontró público lejos del país donde empezaron.

Con Milo J, la relación tuvo otra forma. Días antes de la entrevista, el equipo de Jiménez grabó en Los Ángeles un YouTube Music Night con el músico de Morón. A Sandra le llama la atención todo lo que ya hizo a los 19 años y, sobre todo, la cantidad de carrera que tiene por delante. También menciona a Tini, cuyo concierto YouTube transmitió en vivo el año pasado para millones de personas, según recuerda. Y cuando la conversación parece concentrarse en la generación más joven, suma por cuenta propia a Abel Pintos. A él lo vio en persona, en el Auditorio Nacional de México.

Los cuatro nombres aparecen cuando Filo.News le pregunta de forma coloquial "quiénes vienen haciendo bien las cosas" en la Argentina. Jiménez menciona que podría responder con muchos ejemplos. Pero se acuerda de un show al que fue en México, de una grabación que acaba de hacer en California y de dos argentinos que puso a tocar delante de su jefe. Recién después vuelve a la cuestión del alcance internacional: “Ellos empiezan siempre con su verdad y poniendo su música y su talento a disposición de los fans”. En su lectura, las recomendaciones y las colaboraciones amplían un vínculo que el artista empezó a construir bastante antes. 

Lo que Juanes quería probar con su propia voz

Jiménez se declara "aficionada" a las herramientas de inteligencia artificial. Para explicar por qué, vuelve a una charla con Juanes, uno de los músicos que YouTube convocó en 2023 para probar sus primeros desarrollos de IA generativa aplicada a la música. Después de décadas de carrera, el colombiano tenía una inquietud bien de músico. Quería escuchar qué pasaba si llevaba una melodía a otro género, le cambiaba el ritmo y probaba la idea con su propia voz. La herramienta le permitía hacer ese ensayo mientras todavía estaba decidiendo por dónde ir.

Jiménez propone otros usos que cualquier banda puede reconocer después de unas horas en el estudio. Un productor quiere escuchar un arreglo con piano en lugar de guitarra. Otro necesita separar las pistas de una grabación antes de empezar a mezclar. Ahorrar tiempo en esas pruebas también puede bajar el costo de producir una canción, una diferencia considerable para quien financia su primer material. Y después de grabar queda el trabajo de mostrarlo. Con otras herramientas, por ejemplo, un músico puede describir por escrito una escena y generar el fondo de un Short para adelantar un estribillo.

En ese punto de la charla aparece otra faceta de su carrera. Durante más de diez años, Sandra Jiménez negoció derechos con editoriales musicales. Por eso, cuando evalúa una herramienta, también quiere saber con qué grabaciones entrenaron el sistema y quién autorizó su uso. En los principios que publicó en 2023, YouTube se comprometió a desarrollar estas tecnologías junto con la industria musical, proteger el trabajo de los artistas que decidan participar y adaptar sus sistemas para detectar abusos. Hay una diferencia que el ejemplo de Juanes ayuda a entender: en aquella prueba, el cantante eligió qué quería ensayar con su voz. Si otra persona la imita con IA y sube el resultado sin su consentimiento, el músico puede pedirle a YouTube que retire el contenido. “Tenemos que tener transparencia, tenemos que tener responsabilidad”, sostiene la referente.

Después de hablar de algoritmos, licencias y costos de producción, queda una pregunta para la mujer que pensó que la Academia la llamaba para discutir un patrocinio.

¿Qué le sucede hoy a ella cuando escucha una canción? “Es como me toca el corazón, en serio”, contesta. Contrasta la samba en Brasil, con la cumbia y el rock en la Argentina, y va hasta el vallenato en Colombia. Habla también de algo más íntimo, de cómo un mismo artista puede tocarle otra fibra según el momento en que ella vuelve a escucharlo. “Tú celebras con música, tú lloras con música”, dice. Y después de tantos años todavía encuentra en eso una buena razón para seguir en el mismo oficio: “Cuando empiezas a trabajar con música nunca más va a querer trabajar con otra cosa”.

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