Ir al contenido
Logo
Salud

Así fue “La Melancolía”, el III Congreso Clínico Internacional de la Institución Fernando Ulloa

El encuentro reunió a especialistas de Argentina, México, Brasil y España en una jornada dedicada a las manifestaciones contemporáneas del sufrimiento psíquico. 

Así fue “La Melancolía”, el III Congreso Clínico Internacional de la Institución Fernando Ulloa

La melancolía, sus manifestaciones en la vida contemporánea y los desafíos que plantea para la práctica clínica fueron los ejes del III Congreso Clínico Internacional de la Institución Fernando Ulloa, que se realizó el sábado 7 de noviembre en el Auditorio Pablo Neruda del Paseo La Plaza, en la Ciudad de Buenos Aires. 

Bajo el título “La Melancolía. El estado de ánimo en el que el mundo se convierte en ruina, interrogado desde la clínica”, la jornada reunió a profesionales nacionales e internacionales para reflexionar sobre distintas formas del padecimiento psíquico y las herramientas de intervención desde el psicoanálisis.

El encuentro se desarrolló en modalidad presencial y con transmisión en vivo por YouTube. A lo largo de la jornada, las exposiciones abordaron problemáticas como los desbordes de angustia, las dificultades para elaborar una pérdida, las autolesiones en la adolescencia, las formas de melancolización y las situaciones de aislamiento y desamparo durante la infancia y la adolescencia.

Las exposiciones argentinas: angustia, duelo y melancolización

Entre las disertaciones nacionales, Andrea Berger abrió el recorrido de invitados con “Desbordes de Angustia. Cuando el cuerpo se desarma”. La psicoanalista propuso analizar la relación entre la angustia y la melancolía, y explicó cómo los episodios de angustia pueden afectar la percepción de unidad del propio cuerpo.

Durante su exposición, retomó los desarrollos de Sigmund Freud sobre las dos modalidades de la angustia: la automática y la señal. A partir de esa distinción, planteó que cuando la angustia pierde su función de señal pueden producirse desbordes que repercuten en el cuerpo. También vinculó estas manifestaciones con las condiciones de época y las experiencias de aceleración e incertidumbre.

Por su parte, Mariana Davidovich presentó “La melancolización. ¿Qué hacer cuando el sujeto no encuentra salida?”, una exposición centrada en las dificultades que aparecen cuando una persona queda detenida en el sufrimiento y pierde la posibilidad de proyectarse hacia el futuro.

La especialista describió estos estados como “vidas detenidas”, en las que el deseo pierde lugar y la experiencia cotidiana queda condicionada por una fijación del padecimiento. A través de distintos ejemplos clínicos, desarrolló la importancia de la intervención del analista y de la construcción de un espacio de diálogo que permita recuperar la posibilidad de desear y elaborar una historia propia.

En esa línea, Paula María Mayorga abordó “Duelo y Fragilidad Narcisista: los desafíos para elaborar una pérdida”. Su presentación puso el foco en los recursos subjetivos necesarios para atravesar una pérdida y en el impacto que estas experiencias pueden tener sobre la identidad y la valoración personal.

La psicóloga explicó que elaborar un duelo requiere tanto recursos simbólicos y capacidad de autocontención como apoyo de los vínculos. También señaló que una pérdida significativa puede afectar la representación que una persona construyó de sí misma y de su futuro. En ese sentido, destacó la importancia de recuperar el entusiasmo, los proyectos y la posibilidad de que la vida vuelva a ser habitable.

El bloque nacional también contó con la participación de Humberto Persano, quien presentó “Autolesiones en la adolescencia. ¿Cuándo la herida se vuelve solución?”. El médico psiquiatra analizó comportamientos autoagresivos y los trastornos de la conducta alimentaria desde una perspectiva que articuló factores psíquicos, familiares y sociales.

Durante su intervención, señaló que las autolesiones pueden expresar dificultades para tramitar el sufrimiento y poner en palabras determinadas experiencias. También hizo referencia a la influencia de los entornos digitales, la exposición permanente a imágenes y los algoritmos en la construcción de la subjetividad adolescente.

Persano vinculó estas manifestaciones con una problemática más amplia: la pérdida de referencias, la falta de proyectos y las dificultades para encontrar un sentido de futuro. En ese marco, remarcó la responsabilidad de los adultos en el acompañamiento emocional de niños y adolescentes.

Las miradas internacionales: pérdidas, cuerpos feminizados y adolescencias

Desde México, Elena Bravo Ceniceros expuso “¿Masoquismo femenino o melancolía? Una lectura clínica de las condiciones de la pérdida en los cuerpos feminizados”. Su trabajo interrogó las formas de sufrimiento asociadas al sacrificio, la subordinación y la dificultad para establecer límites en determinados vínculos.

La especialista propuso revisar la noción tradicional de masoquismo femenino y considerar también las pérdidas que pueden permanecer sin elaborar detrás de esas posiciones subjetivas. En ese sentido, utilizó el concepto de cuerpos feminizados para referirse a subjetividades construidas socialmente alrededor del cuidado de otros, la disponibilidad y la subordinación, más allá de la anatomía.

Su planteo apuntó a reconocer qué deseos, formas de autonomía y posibilidades de reconocimiento pudieron quedar relegados, y cómo el trabajo analítico puede abrir otras vías de legitimidad y construcción subjetiva.

También participó Berta Hoffmann Azevedo, de Brasil, con la disertación “Pasión, locura y dolor: en los límites de la clínica”, que formó parte del espacio internacional dedicado a las distintas presentaciones del sufrimiento psíquico.

Por último, Joseph Knobel Freud, desde España, presentó “Aislamiento y desamparo en niños y adolescentes. ¿Cómo intervenir para hacer lazo con ellos y su familia?”. Su exposición tomó como punto de partida la distancia que puede existir entre la cercanía física de los adultos y el conocimiento efectivo del mundo emocional de los adolescentes.

A partir de una referencia a la serie Adolescencia, analizó las situaciones en las que niños y jóvenes atraviesan experiencias de soledad incluso cuando viven acompañados. También abordó los duelos propios de esta etapa, como la pérdida del cuerpo infantil, de la identidad de la infancia y del lugar que se ocupaba dentro de la familia.

Knobel Freud advirtió sobre las consecuencias de la falta de acompañamiento adulto y la dificultad para elaborar esas transformaciones. Además, planteó que los duelos pueden quedar enquistados cuando no existen condiciones para procesarlos y que la intervención clínica debe ofrecer un espacio de escucha y construcción de vínculos. “Hay que luchar contra la soledad”, sintetizó hacia el cierre de su presentación.

La presentación del libro institucional sobre la melancolía

Uno de los momentos de la jornada estuvo dedicado a la presentación del libro institucional “La Melancolía. El estado de ánimo en el que el mundo se convierte en ruina, interrogado desde la clínica”.

La publicación reúne un centenar de textos de profesionales de la Institución Fernando Ulloa y fue compilada por María Bogetti. Se trata de una obra colectiva que propone distintas aproximaciones a la melancolía, sus manifestaciones y los interrogantes que plantea para el trabajo clínico.

La presentación estuvo a cargo de Silvina Galloro y Sebastián Verón y se integró al cierre de una jornada que convocó a especialistas de distintas procedencias y tradiciones de trabajo.

A través de sus diferentes exposiciones, el III Congreso Clínico Internacional puso en diálogo conceptos clásicos del psicoanálisis con problemáticas que atraviesan la práctica contemporánea. La angustia, las pérdidas, las dificultades para construir proyectos, las autolesiones y el aislamiento fueron algunos de los temas que permitieron abordar las múltiples formas en las que el sufrimiento psíquico interpela hoy a los profesionales de la salud mental.

    Lo más leído

    Últimas Noticias