Salud

12 consejos para seguir si te cuesta dormir bien

El insomnio y otros trastornos frecuentes de sueño tienen un alto impacto negativo en la calidad de vida.

En la Argentina afectan al 64% de la población y en los últimos 10 años se duplicaron las ventas de medicamentos para dormir.

En la Argentina afectan al 64% de la población y en los últimos 10 años se duplicaron las ventas de medicamentos para dormir.

Por: Revolución Saludable

Descansar es vital para que nuestro desempeño diario sea óptimo, pero no siempre podemos controlar cómo dormimos y qué hacemos mientras estamos soñando, como roncar o movernos bruscamente. Esta clase de acciones suelen ser problemáticas no sólo para el que duerme, sino, también, para quien lo acompaña en la cama.

A veces, estos síntomas están asociados a afecciones respiratorias o a un extremo cansancio muscular, por lo que puede resolverse con una intervención o una visita al médico.

En la Argentina, el 64% de las personas padece trastornos del sueño. Es decir, que más de seis de cada diez argentinos reconoció sufrir condiciones como insomnio, ronquidos, apnea, síndrome de piernas inquietas o narcolepsia (exceso de somnolencia irresistible durante el día)

Destaca la doctora Fiorella Tartaglione, médica cardióloga, y agrega.

Si bien el 54% de los adultos reconoció el impacto significativo que el sueño y la falta del mismo tienen sobre su salud y bienestar general, para la mayoría de las personas lograr un buen descanso sigue siendo difícil o no es una prioridad.

Según apuntó la profesional, datos del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos revelan que en 10 años se duplicaron en la Argentina las ventas de medicamentos para dormir, lo cual refleja la magnitud del problema.

COMO AFRONTARLOS

Los trastornos del sueño más frecuentes son: la apnea del sueño (que se da cuando las vías respiratorias se contraen demasiado o se cierran, provocando falta de aire en el afectado e interrumpiendo su sueño para retomar el ritmo respiratorio), el síndrome de las piernas inquietas (que se caracteriza por movimientos bruscos de las piernas al dormir causados por una sensación incómoda, por la cual la persona siente una necesidad imperiosa de moverlas) y el insomnio (que se define como la dificultad para iniciar el sueño, para mantenerlo o cuando el sueño resulta poco reparador, acompañado de algún tipo de deficiencia durante el día).

En la actualidad existen diversas alternativas terapéuticas para tratar estos trastornos pero también hay una serie de medidas a poner en práctica de manera cotidiana que ayudan a mejorar la calidad del descanso:

  1. Mantener patrones de horarios regulares. Acostarse y despertarse a la misma hora con frecuencia favorece que el organismo se acostumbre a este ritmo y es más probable que se logre conciliar el sueño fácilmente.
  2. Cenar ligero y como mínimo dos horas antes de acostarse.
  3. Evitar situaciones estresantes familiares o programas de la televisión que alteren las emociones y sentimientos llegada la hora del descanso.
  4. De ser posible, evitar tener un televisor en el dormitorio y el uso del teléfono o tableta en la cama.
  5. Realizar alguna actividad relajante antes de acostarse.
  6. Evitar consumir cafeína, bebidas irritantes para el estómago o burbujeantes, sustancias ácidas, cacao o chocolate, condimentos y, en especial, alcohol, entre cuatro y cinco horas antes de dormir.
  7. No hacer siestas de más de 30 minutos.
  8. En personas roncadoras o que sufren de apneas, evitar la administración de medicamentos con efecto relajante muscular sin haber visitado a su médico previamente.
  9. Garantizar la comodidad. Asegurarse de sentirse cómodo en la cama y que la temperatura de la habitación sea agradable.
  10. Utilizar el dormitorio sólo para dormir y la intimidad, no convertirlo en lugar de trabajo, para comer u otra actividad.
  11. Si no se logra conciliar el sueño luego de intentarlo durante 20 minutos, es recomendable levantarse, dirigirse hacia otra habitación y realizar una actividad relajante, como leer.
  12. Realizar actividad física de manera regular ya que las sustancias que se generan al realizar deporte contribuyen a reducir el estrés, la ansiedad y la depresión, que se pueden asociar al insomnio.
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