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"Yo soy el culpable": el chico que le puso montañas a Gesell y Marvel le creyó

Hablamos con Sebastián Iglesias quién después de mucho tiempo tomó coraje y contó cómo fue que apareció Villa Gesell con montañas y lagos en una película de X-MEN.

"Yo soy el culpable": el chico que le puso montañas a Gesell y Marvel le creyó

"Yo soy el culpable": el chico que le puso montañas a Gesell y Marvel le creyó

Por: Natalia Basualdo

Uno pensaría que las súper producciones tienen a los mejores talentos ocupados en su área, que una película que tiene cómo presupuesto U$S 160 000 000 millones de dólares tiene menos margen de error que una de costos más inferiores y ese pensamiento se hace más intenso si encima mencionamos a Marvel. 

Pero no, todo forma parte de un folklore y nadie está exento de cometer un error. Pero para entender de qué estamos hablando vamos a ir al principio o al menos a uno de ellos. 

En el 2011 Marvel lanzó X-Men: primera generación y si bien no es la mejor de la saga por lejos, en Argentina la recordamos por una sola escena. En la que un joven Magneto en post de reclutar mutantes llega a nuestra amada ciudad costera Villa Gesell, pero no importa si fuiste de chico  y quizá te perdiste una parte, o si fuiste el año pasado; sabrás que la imagen de la película no coincide con la localidad balnearia. 

Acá es dónde entra Sebastián Iglesias, un chico oriundo de Buenos Aires,  que decidió establecerse definitivamente en Villa Gesell, allá por el año 2009.  En dónde en un principio se dedicó a la publicidad, hoy está abocado a la comunicación política y de hecho cubrió todo el caso de Fernando Báez Sosa,  y fundó junto a un socio Juan Lodola la agencia de publicidad Chango. En el marco de lanzar la compañía a la calle fue que idearon la campaña para atraer turistas a la ciudad balnearea.

Con el lema "Podés ir a otro lado, pero siempre volvés a Gesell" embellecieron los paisajes utilizando iconos de otras provincias como una metáfora perfecta. La campaña fue un éxito tan grande, que si por esas épocas googleabas Villa Gesell, lo que te aparecía eran justamente las fotos creadas por la agencia Chango, y fue ahí que Marvel pisó el palito. 

Durante un tiempo largo Sebastián vivió con la culpa del fallido de Marvel, con miedo a los "puristas" de los comics y a los haters, bueno a esos le tenemos miedo todos, Pero el tiempo paso y por la insistencia de una amiga, Marilina Castaneda, que le dijo: "Che está buenísima la historia, tenes que contarla",  y pasado un largo tiempo finalmente se decidió.

Con Filo.News lo contactamos y le preguntamos qué pasó entre 2011 a hoy, y cuál era su mayor temor, y  nos contó: "Cuando Marilina me insistió para contar la historia en twitter, yo no tenía una cuenta, porque en Gesell no había nadie con Twitter y sentía que tenía que hacer cosas más de pueblo, y alejarme un poco de Buenos Aires" .Pero la idea de Sebastián además de apaciguar al fantasma de ser "el culpable de manchar una película de Marvel" era conocer el feedback de la gente. Es por esto que se decidió a abrir una cuenta y publicar la historia.

La sorpresa fue ver que ese miedo que tenía, y la sensación de "los fans de Marvel me va a odiar" se transformó en un ida y vuelta copado al recibir respuestas positivas y llenas de buena onda. En la historia, que él la cuenta muy bien en su blog, narra una anécdota, que es para hacer una película en sí aparte. 

"Cuando en el invierno de 2012, llegaron un grupo de turistas que buscaban montañas en Villa Gesell, era Italianos y habían visto la película X-Men y los conocí de casualidad tomando un café en Bacará. Eran 6 los tanos y estaban realmente decepcionados.Hablamos un rato y los invité a comer un asado. Los llevé al Faro; Los metí en el bosque histórico. Les hablé de Carlos Gesell ¿Y todo para qué? para limpiar mi culpa." 

Cuando charlamos acerca de esta anécdota, nos comentó : "que a los turistas se los presentó un amigo periodista que claramente sabía la situación, y en un código argento le dijo: "Vienen a ver las montañas" . Ahí Sebastián sintió que esa fantasía se hacía verdad y la culpa lo abrazaba entero, decidió no revelarle la verdad a los italianos, pero los llevó a pasear y hasta les invitó un asado, se fueron contentos, pero se fueron al sur. 

"Fue lindo, fue una parte linda de la anécdota" decía el comunicador, que por estas horas sigue respondiendo a los tuits que le llegan y agradece  la buena onda y despliega toda su creatividad en sus respuestas. 

Al fin y al cabo todo fue ganancia, la publicidad atrajo a turistas hasta de Europa, la película fue nominada cómo una de las peores del año, y ningún mutante vino a buscarlo. 

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