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El israelí acusado de matar a su madre y a su tía dice que solo piensa en la muerte

Gil Pereg, imputado por doble asesinato, advierte que puede suicidarse. No está claro el destino que tendrá su dinero.

Gil Pereg dice que solo piensa en matarse(Gentileza)

Gil Pereg dice que solo piensa en matarse | Gentileza

Nicolás Gil Pereg, el hombre sospechado de matar a Pyrhia Saroussy (64) y Lily Pereg (53) en enero pasado, anticipó que se quitará la vida. Esta vez, el imputado —que jura ser un gato— dejó los maullidos para otro momento, pidió que lo trasladen a una institución psiquiátrica y avisó: “hace dos meses que estoy con depresión. Solo pienso en morir”. Ante el reclamo, el juez Eduardo Martearena ordenó que se lo trasladara al Hospital Pereyra, aunque los médicos resolvieron que no debía quedar internado.

Gil Pereg lleva meses quejándose sobre su estado de salud. Anteriormente contó que otros presos han querido atacarlo y manifestó que en la cárcel lo están drogando con antipsicóticos. Ahora retomó el tema. "Mi vida tiene valor, no es basura. Le pido que me internen en un hospital psiquiátrico para que me cuiden 24 horas y no pueda suicidarme. No estoy pidiendo mi libertad", reclamó.

La respuesta de la fiscalía no se hizo esperar. “Se ha visto la mejor actuación de Pereg —declaró el fiscal jefe de Homicidios Fernando Guzzo—. Habló de corrido y corrigió incluso los montos de dinero. A todas luces es imputable”.

Las hermanas israelíes asesinadas en Mendoza
Las hermanas israelíes asesinadas en Mendoza

El destino de su plata

 

En las últimas semanas, Martearena anuló el embargo que se había establecido sobre el dinero del detenido, y ordenó que los 15.625 dólares y 25.180 euros que se le han secuestrado sean depositados en un plazo fijo, en vistas a abonar los honorarios de los abogados que defienden a Pereg.

Los letrados de la defensa han pedido 850 mil pesos. Por su parte, Pereg ha solicitado que se les entregue a ellos toda la plata. Ahí surge una encrucijada, ya que el juez dice que si Pereg es inimputable —como parece querer demostrar la defensa— entonces no puede decidir sobre el destino de sus fondos. En otras palabras: si está loco, es inimputable y no puede decidir el pago. Y si no está loco, es imputable y puede ir a la cárcel. Otra de las paradojas de una causa que seguirá dando que hablar.

Pyrhia Saroussy —la madre de Gil Pereg— y Lily Pereg —su tía—desaparecieron en Guaymallén el 12 de enero. Dos días más tarde, el hombre hizo una denuncia por averiguación de paradero. Casi inmediatamente los pesquisas notaron el extraño modo de vida que llevaba el denunciante y las sospechas se concentraron en él. El 25 de enero lo detuvieron. A las pocas horas los dos cadáveres de las mujeres fueron encontrados a un metro y medio bajo tierra, con signos de violencia e incluso con hierros clavados en sus cuerpos.

Tras su detención, Gil Pereg comenzó a actuar como un gato. Se esperan nuevas pericias para determinar si es imputable.

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