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Actualidad POLÍTICA

Tatiana Fernández Martí: “Peleo por el socialismo y por transformar este país sobre nuevas bases sociales"

A pocas horas de las PASO, la precandidata a legisladora del Frente de Izquierda y los Trabajadores dialogó con Filo.news. Marihuana, voto joven y críticas a los libertarios.

Tatiana Fernández Martí: “Peleo por el socialismo y por transformar este país sobre nuevas bases sociales"

Tatiana Fernández Martí: “Peleo por el socialismo y por transformar este país sobre nuevas bases sociales"

Por: Alejandro Segade

En cada elección, la izquierda presenta, entre sus candidatos, a jóvenes figuras que que surgen de la militancia en diferentes ámbitos sociales y escolares. Una de ellas es Tatiana Fernández Martí. Tiene 20 años y fue presidenta del centro de Estudiantes del Nacional Buenos Aires. Participó de forma activa de la toma de colegios en 2017, y estuvo en octubre pasado luchando contra el desalojo en el predio de Guernica.

"Soy parte de la generación que vino a inundar los colegios con la marea verde, peleo por el socialismo y por transformar este país sobre nuevas bases sociales", le dice a Filo.news.

En estas PASO va como precandidata a legisladora por el Frente de Izquierda y los Trabajadores. Con críticas al Gobierno, al macrismo y a los libertarios, afirma que la izquierda "es la alternativa propia" para los jóvenes porque el voto al partido "es el que les jode a quienes están hoy en el poder". 

¿Qué se define en las próximas elecciones?

En estas próximas elecciones se pone en juego poder expresar todo el descontento popular que hay frente a la crisis, que sin duda es algo que golpea en particular a los jóvenes. Estamos hablando de que encabezamos el 30% del padrón electoral, y sin duda hay un descontento muy fuerte de la juventud. Fuimos de los sectores más golpeados por la crisis; en esta situación nos arrebataron el futuro, poder proyectar un futuro. Estamos hablando de que crece el desempleo en los jóvenes, 7 de cada 10 que no tenemos para comer. Hay millones de pibes que perdieron el acceso a poder estudiar en la virtualidad, y ahora, con el regreso a la presencialidad, se está exponiendo también a las comunidades educativas, porque no se está implementando las condiciones de higiene que tiene que haber y no se está garantizando la vacunación en su totalidad. Por lo tanto, el desafío es poder expresar, de una forma contundente ese descontento que hay, y sin duda hacerle frente a quienes hoy tienen el poder, que es un poder de privilegio. Un régimen de privilegio en el que el Gobierno de Alberto Fernández asumió con una gran expectativa y esperanza por parte de la juventud, dijo que nos iba a priorizar, y, sin embargo, lo que priorizó fue el privilegio del poder: instaló un vacunatorio VIP, fiestas clandestinas en Olivos, cuando señalaba a los jóvenes y los responsabilizaba por la expansión del virus. Entonces, en ese sentido, los jóvenes, que fuimos sumidos en la pobreza, que fuimos golpeados por la desocupación, con la falta de acceso a la educación, tenemos que fortalecer una alternativa. Las elecciones son una oportunidad para no darle más poder al poder, sino para fortalecer y expresar que queremos un país distinto, y fortalecer las luchas populares que hoy están en curso y que están teniendo a la juventud como protagonista.

¿Cuáles serían tus principales proyectos?

Conquistar la vida que queremos no es con el FMI. Romper con el FMI es fundamental para nacionalizar la banca y el comercio exterior, y distribuir todas las riquezas que produce hoy la Argentina y que se van afuera en su totalidad. Que haya un salario mínimo igual a la canasta familiar. Y para eso hay que afectar, sin duda, la ganancia de los capitalistas y los grandes empresarios que hoy se la llevan en pala mientras la mitad más uno del país es pobre. Garantizar la reducción de la jornada laboral y la distribución de las horas para golpear a la desocupación. Aumentar el presupuesto educativo para garantizar la conectividad para todos. Estamos en el siglo XXI, es fundamental. Y un aumento de $10.000 de todas las becas que hoy se encuentran congeladas. También la implementación, en todas las escuelas, de la Educación Sexual Integral de forma laica, científica y que sea respetuosa de las diversidades sexuales. Y para eso es fundamental avanzar con proyectos que ya presentamos en la Legislatura porteña y en las representaciones que tenemos a lo largo de todo el país, como la formalización del rol de profesionales de ESI en las escuelas, de la mano con la implementación de gabinetes interdisciplinarios de profesionales capacitados a nivel psicológico para intervenir. Y combatir todas las iniciativas que quieren privatizar los espacios públicos, y que haya un banco de espacios verdes.

¿Percibís un descontento con la política tradicional?

Sin duda, porque, de los dos lados de la grieta, lo único que pudieron garantizar para los jóvenes es trabajo precario, desocupación, un avance de la represión, en esto coinciden. Este año creció un 25% el gatillo fácil en el país, hay 104 muertos por gatillo fácil bajo el Gobierno de Alberto Fernández. La política de la ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que implementaba una doctrina Chocobar con la Policía, reprimiendo, desapareciendo a Santiago Maldonado, tiene su continuidad en el día de hoy con el asesinato de Facundo Astudillo Castro y cientos de otros pibes también, que están desaparecidos y que sobre todo son de los barrios humildes, de las villas del país. Y es una respuesta de ambos gobiernos, la represión ante la pobreza. Todos hablaron del futuro y demás, pero priorizaron mantener sus acuerdos con los empresarios y tener un arreglo con el Fondo Monetario Internacional, que con solucionar el problema de la pobreza, de la educación, de la salud, que se profundizó en esta pandemia. Y también de un ataque sistemático al ambiente. Estamos hablando de que en la Ciudad de Buenos Aires se quiere avanzar con la privatización de los espacios verdes, como es el caso de los terrenos públicos de Costa Salguero, y también a nivel nacional se quiere avanzar con un acuerdo porcino con China, que es rechazado de forma contundente por la juventud que se organizó en la pandemia, que se movilizó justamente para frenar esto, que es nuevamente una expresión contaminante que pone en peligro a la población general y también a los propios animales, en función de generar divisas para pagar la deuda, porque son los intereses que se priorizan. Entonces, la juventud hoy tiene una decepción muy fuerte a partir de que hay un Ministerio de la Mujer y Género, y hay más de 200 femicidios en lo que va del año. Es decir, hay una responsabilidad contundente el Estado. Entonces, como el fracaso del macrismo es muy reciente, crece la tendencia liberal que se abandera con esto de la libertad, de ser antisistema, pero ellos son lo peor del sistema. En sus listas integra a gente que defiende abiertamente a genocidas y que niega el terrorismo de Estado, están abiertamente contra el aborto. Y de hecho también quieren avanzar con estos discursos encantadores y demás contra los impuestos, pero, en el fondo, están de acuerdo con la política del Gobierno y el macrismo, de arreglar con el FMI. ¿De dónde quieren sacar la plata? Avanzando en las privatizaciones de la salud, de la educación. Por lo tanto, la juventud no tiene que confiar en estos fascistas, tiene que buscar una alternativa propia, que hoy solamente la va conseguir en la Izquierda.

¿Qué pensás cuando escuchas a jóvenes que piensan en irse del país?

Irse del país no es una salida real. Hay mucha proyección con respecto a eso, pero muchas de esas historias que se venden en los medios de comunicación muestran que, analizando un poco más de fondo, todos los pibes que se van afuera se van para tener una vida de doble mano, precaria, en un país del primer mundo al que nunca se va poder acceder a ascender económicamente. O sea, vamos a conseguir trabajo precario en otro lugar. Yo creo que la pelea la tenemos que seguir dando en la calle. Y, lamentablemente, no toda la juventud puede proyectar irse del país, particularmente porque estamos sumidos de la pobreza. Es cierto que hay una fantasía en un sector quizás más acomodado, más privilegiado, pero la realidad es que hoy el pibe o la piba que no tiene para comer y está peleando por tener una beca o acceso al wi-fi, no puede proyectar esa realidad. Para conquistar el futuro que queremos y que deseamos, hay que pelearla desde acá, hay que, de alguna forma, organizarnos y tomar en nuestras manos ese futuro. Y la alternativa que hay es sumarse militar. Todos esos jóvenes que están desencantados con el país, lo que hay que hacer es sumarse a construir el país que soñamos, y eso lo vamos a hacer en la calle. No hay otra forma de hacerlo. Y para eso creo que es importante poder organizarse de forma independiente a quienes hoy se alternaron en el poder, en la Rosada, tanto macristas como peronistas, y sólo nos garantizaron que no podamos proyectar un futuro. De hecho, hablan mucho en esta campaña electoral de la vida que queremos para evitar hablar de la vida que tenemos, y por esto se abren todos estos debates.

¿Estás a favor de la legalización de la marihuana?

Sí. Es fundamental que se frene la persecución a quienes consumen. Por eso me parecen hipócritas los dichos del presidente Alberto Fernández: por una parte se pone a favor de la legalización, pero por otra parte la Policía bonaerense, con el ministro de Segurida (Sergio) Berni a la cabeza, reprime, y de hecho persigue, a quienes consumen. Actualmente hay más de 10 pibes de la localidad de Puán detenidos desde diciembre del año pasado justamente por consumir, porque les encontraron una plantita de marihuana. Eso no es combatir al narcotráfico. Hoy, en los tribunales federales, el 60% de las causas son por consumo personal. Hay toda una política persecutoria que tiene el Estado hace años. La tildan como guerra contra el narcotráfico, pero, sin embargo, es guerra contra la población misma, y contra la juventud en particular. Entonces, es fundamental que se legalice el porro, y que se acabe con la represión a quienes consumen.

¿Qué opinás sobre bajar la edad de imputabilidad?

En contra. Porque no es la solución mandar a los pibes a las cárceles cuando el problema es otro. El porcentaje de los menores de 14 años que delinquen es muy menor verdaderamente, y toda la campaña electoral tiene este giro a la derecha. Presenta la represión, y avanza con la idea de encarcelar a los jóvenes, de alguna forma para desviar el eje real. Para combatir la delincuencia se tiene que invertir en educación, que es algo que no garantizaron los gobiernos en este tiempo. En este año y medio de pandemia, un millón de pibes tuvieron que abandonar sus estudios; seis millones tuvieron problemas de conectividad. Es fundamental invertir en este sentido y no reprimir a los jóvenes, porque es una política realmente persecutoria y, en un punto, también es para desviar el eje del problema real.

¿Cómo analizás la paridad de género en la política?

Haciendo un balance, hoy podemos hablar de que hay muchas mujeres en las listas, y esto es producto de que los partidos políticos procesaron debates que vinimos a instalar las mujeres, las diversidades y demás. Pero que haya más mujeres en las listas no garantiza que vayan a votar en favor nuestro. En un punto, mismas mujeres se pronunciaron en distintas oportunidades por medidas de ajuste, por políticas enemigas que hoy nos llevan a que estemos empobrecidas, a que haya una profundización del ataque a los jubilados, por ejemplo, con la modificación de la movilidad jubilatoria que se votó en el Congreso. Creo que hay un peligro a que esto se vuelva a maquillaje. Es decir, que la integración de más mujeres de alguna forma sea para tapar después las políticas de ajuste que van a desarrollar estos partidos. Es importante que podamos avanzar en términos de nuestros derechos, porque si hay algo de lo que estamos hablando es que los derechos de las mujeres y las diversidades se vieron vulnerados en todo este contexto, y en particular en este año y medio  de pandemia. En lo que hay que hacer énfasis es en cómo hacemos para garantizar que hoy el Estado tenga políticas reales para atender a la problemática de los femicidios, que exista un plan de refugios para las mujeres que son víctimas de violencia de género, que aumente el presupuesto para las líneas de atención a la violencia de género, y garantizar la verdadera implementación de la educación sexual integral, de una forma laica, científica, y también en equipamiento, en los propios colegios, de gabinetes interdisciplinarios, de profesionales reales y personas capacitadas para atender estas situaciones de violencia que se desarrollaron una forma muy fuerte en la pandemia, creció un 40% la violencia intrafamiliar y no hubo una solución para el tema. Entonces, entiendo que es importante la cuestión del avance en las listas, en los sindicatos y demás, pero también depende de la orientación que tengan de fondo las políticas que lleven adelante.

¿Cuál es tu punto de vista sobre el lenguaje inclusivo?

El lenguaje inclusivo surgió como una expresión irreverente por parte del movimiento para poder, primero, expresar la misoginia que existe en el lenguaje tradicional y, por otra parte, visibilizar la existencia de las personas que pertenecen al colectivo LGTBI. Y creo que eso se tiene que reflejar en todos los espacios. Prohibir el lenguaje inclusivo –con relación a los proyectos de ley que buscan restringir su implementación en documentos oficiales- es ponerle un freno al avance de los debates sociales que existen. Me parece que sería una regresión muy importante. Pero, por otra parte, también critico esta política del propio estado de hablar en términos de lenguaje inclusivo con la ‘e’ y demás, y después no garantizarles trabajo a las personas travesti-trans en este país. No actuemos con demagogia. Si vamos a incluir, hagámoslo en serio y tomemos las políticas que corresponden al respecto.

¿Apoyarías un proyecto para reducir la jornada laboral?

Desde el Frente de Izquierda Unida planteamos históricamente la cuestión de la reducción de la jornada laboral, pero creemos que eso no es lo que va a atacar el problema de las de la desocupación, sino que tiene que haber una repartición general de las horas para poder garantizar que todas las personas puedan trabajar. Acompañar la reducción de la jornada laboral a seis horas con la repartición de las horas de trabajo es fundamental para ponerle un freno a la desocupación.

La vacunación contra el Covid-19, ¿debería ser obligatoria?

Más allá de la cuestión de la obligatoriedad o no, es cierto que hay mucha gente que no se quiere vacunar, y creo que lo que menos hay que hacer es perseguir a esa gente. El Estado no garantizó una campaña de concientización y de información concreta con respecto a la producción de las vacunas, que se hicieron de una forma secreta, que contribuyó a que la gente tenga sus propias inseguridades y temores sobre el tema, y es algo que hay que combatir con concientización, y no aterrando el bolsillo de los y las laburantes cuando estamos en un contexto de crisis –dijo, haciendo referencia a los proyectos que buscan restringir actividades laborales a quienes no quieran vacunarse-. Y, por otra parte, garantizar campañas de sensibilización inmediatas para sumar a que todas las personas se vacunen. Personalmente, creo que sí es importante que sea obligatoria la vacuna contra el virus, lo más importante es la cuestión colectiva, cómo todos y todas salimos juntos de esta situación.

¿Cuáles son tus expectativas para el domingo?

A partir de esta situación de desencanto y demás, creo que hoy tenemos un gran desafío, que haya una potenciación al voto al frente de izquierda para buscar una salida distinta a la crisis que hay. El voto de izquierda es el voto que les jode a quienes están en del poder, porque somos quienes estamos luchando todos los días en la calle. Esa es la expresión de la integración de nuestras listas, que está compuesta por luchadores y por trabajadores. Tenemos que ir a conquistar ese futuro. Nadie nos lo va a dar. La izquierda tiene una oportunidad muy grande de avanzar en este sentido, y para darle esta salida distinta a la crisis es fundamental poner todas las riquezas y la producción del país al servicio de solucionar el problema del hambre y la pobreza.

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