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Ciencia

La insulina, a 100 años de su descubrimiento

¿Cómo contribuye la terapia con insulina al bienestar de los pacientes? ¿Por qué fue tan relevante en la historia de le medicina? Sylvia Brunoldi, presidenta de Liga Argentina de Protección al Diabético, reflexiona sobre estas y muchas otras cuestiones más. 

La insulina, a 100 años de su descubrimiento

La insulina, a 100 años de su descubrimiento

Por: Florencia Luna

Este 2021 se cumplen 100 años del descubrimiento de la insulina, uno de los hallazgos más relevantes de la historia para el tratamiento apropiado de la diabetes. Su impacto no fue menor: según informa la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD), la enfermedad alcanza en nuestro país a más de 4 millones de personas. En el mundo, esa cifra es de aproximadamente 422 millones, la mayoría de países de ingresos bajos y medianos.

En este sentido, para reflexionar sobre cómo tal hecho supuso un antes y un después para las personas con diabetes, desde Filo.News hablamos con Sylvia Brunoldi, presidenta de la primera asociación de pacientes del país: la Liga Argentina de Protección al Diabético (LAPDI).

La diabetes es una enfermedad crónica que afecta la forma en que el cuerpo convierte los alimentos en energía. La mayoría de los alimentos que comemos se convierten en azúcar (también llamada glucosa) que se libera en el torrente sanguíneo. Para esto, el páncreas produce una hormona llamada insulina que actúa como una "llave" que permite al azúcar de la sangre entrar a las células del cuerpo para que estas la usen como energía.

Pero cuando una persona tiene diabetes, su cuerpo no produce una cantidad suficiente de insulina o no puede usar adecuadamente la insulina que produce. Entonces, cuando no hay suficiente insulina o las células dejan de responder a ella, queda demasiada azúcar en el torrente sanguíneo y, con el tiempo, esto puede causar problemas de salud graves, como enfermedad del corazón, pérdida de la visión y enfermedad de los riñones.

He aquí lo fundamental del tratamiento con insulina (además de los hábitos de estilo de vida saludables, la educación diabetológica y el acceso a un equipo de atención médica), si bien varían en la rapidez con que actúan o en la forma en la que se administran, apuntan a lo mismo: reemplazar la insulina que no produce el cuerpo y mantener el nivel de azúcar en sangre dentro de los límites deseados para ayudar a prevenir las complicaciones de la diabetes.

"Se lo considera como un hito histórico en la medicina porque hasta que se descubriera la insulina, la diabetes no tenía tratamiento de ningún tipo; entonces quien comenzaba con la enfermedad tenía un pronóstico de vida muy corto, estaba sentenciado a muerte en un corto o mediano plazo como mucho", señala Brunoldi. 

Y acá destacan figuras como las de Frederick Grant BantingCharles BestJames Collip, y John James Rickard Macleod, cada uno con sus aportes: desde aislar la sustancia producida en el páncreas hasta los ensayos en animales o incluso su purificación para liberarla de toxinas y hacer de ella una terapia de uso seguro.

Aportes que, para al menos dos de ellos, motivó en 1923 un Premio Nobel compartido de Medicina. Aunque no fueron los únicos: "Años posteriores generó otros premios Nobel, cuando se fueron descubriendo nuevas formas de obtener medicamentos para el tratamiento de la diabetes. Dos de esos fueron argentinos, el profesor Bernardo Houssay primero y luego el Dr. Luis Federico Leloir", cuenta la presidenta de la LAPDI.

En el caso de Houssay, que también recibió en 1947 el Nobel de Medicina, el reconocimiento fue por los descubrimientos sobre el papel que desempeñan las hormonas pituitarias en la regulación de la cantidad de azúcar en sangre. Para Leloir, que recibió el de Química en 1970, fue galardonado por sus investigaciones sobre los nucleótidos de azúcar y el rol que cumplen en la fabricación de los hidratos de carbono. 

"Fueron 100 años de muchos avances que hoy en día se sostienen no solamente en la medicación sino en las distintas tecnologías que buscan la cura definitiva de la diabetes, que es a lo que aspiramos las personas con esta enfermedad", agrega Brunoldi.

Avances que, afortunadamente, concierne a varios otros aspectos de la afección y que ofrecen una mayor libertad a la hora de desenvolverse en la vida diaria, como —menciona— los glucómetros "parlantes" para las personas con pérdida total o parcial de la visión a raíz de la diabetes que van indicando a través de un altavoz los pasos a seguir y el valor medido; o los parches que se aplican sobre la piel para conocer tanto la tendencia como el valor de la glucemia en un determinado momento y permiten anticiparse a episodios de, por ejemplo, hipoglucemia o hiperglucemia.

"Así como aparecieron los avances, la medicación, los distintos tipos de insulina que se adecúan a las necesidades de cada paciente... hay algo fundamental que son las otras tres patas del tratamiento de la diabetes: el plan alimentario, la actividad física que consume la energía y nos ayuda a controlar la glucemia, y la educación diabetológica, que habla justamente de que no es solamente la medicación la que va a ayudar a la personas a controlar su enfermedad, sino también conocerla, cómo fuciona su organismo, cómo es el comportamiento de la enfermedad en general y qué medidas de acción tiene que tomar día a día", enfatiza Brunoldi.

"Con diabetes se puede tener una excelente calidad de vida igual que cualquier persona que no tenga una enfermedad. Lo que nos faltaría a las personas con diabetes es tener una participación más significativa en nuestro propio tratamiento y en el acompañamiento, que la comunidad esté informada, sin mitos sobre qué es la diabetes, porque sigue siendo un motivo de discriminación en muchos aspectos —en lo laboral, en lo escolar—, y esto es parte de la desinformación que hay en la sociedad". 

"Debemos asumir ese compromiso para participar en el proceso de salud de la comunidad en general y poder tomar decisiones que mejoren nuestro acceso al tratamiento, con equidad y con justicia, que no haya pacientes de primera o de segunda según el sistema médico al que pertenecen, sino que sea igualitario para todos".

Finalmente, la presidenta de la Liga Argentina de Protección al Diabético destaca el rol que cumplen desde la asociación: acompañar a los pares, dar contención emocional y educativa, dar asesoramiento legal, promover habitos saludables, ayudar a dar autonomía en el control de la enfermedad, ofrecer formación en diabetes al equipo de salud, acompañantes terapéuticos y cuidadores; sostener el primer "banco" de diabetes solidario y gratuito para la persona que necesita en una emergencia (por falta de entrega de insumos, pérdida de trabajo y en consecuencia de la obra social, y demás situaciones imprevistas) acceder a la medicación, entre muchas otras cosas.

"Los derechos están garantizados y los tenemos que hacer valer. Para eso las asociaciones de personas con diabetes bregamos para que se concrete y seamos partícipes de este proceso de formación de políticas sanitaria", concluye.

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