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Ciencia

Neurociencia y educación: ¿Cómo es la investigación en el aula?

Fabricio Ballarini y Darío Álvarez Klar, referentes en neurociencia y educación, hablan sobre cómo la interacción entre el aula y el ámbito científico pueden ofrecer experiencias de aprendizaje más significativas.

Neurociencia y educación: ¿Cómo es la investigación en el aula?

¿Qué es lo que hace que el aprendizaje sea significativo para nuestro cerebro? ¿Aprendemos igual de niños, de adolescentes y de adultos? ¿Qué tiene que ver la sorpresa con la memoria? Estas son solo algunas de las preguntas que interpelean tanto a la neurociencia como a la educación, dos áreas cada vez más entrelazadas que buscan, en su combinación, entender un poco más el cerebro y trasladar esos conocimientos al día a día de cualquier escuela para una experiencia de aprendizaje más provechosa.

Pero, ¿cómo es la investigación en el aula? Darío Álvarez Klar, especialista en gestión e innovación educativa, cree que la actitud innovadora en la tarea educativa tiene que ver con construir puentes, puentes que "conectan y construyen un ecosistema social y educativo para generar aprendizajes e intercambios potentes e inspiradores"; es decir, a partir de relaciones profesionales basadas en confianza por sobre la competencia y en el bien común por sobre el triunfo o descubrimiento individual.

El Licenciado y Doctor en Ciencias Biológicas, Fabricio Ballarini, por su parte, destaca que se necesitan ideas, organización, metodología y sinergia a la hora de hacer investigación dentro del ámbito educativo ya que la misma está dentro de la escuela, "donde las preguntas surgen y se responden".

Ahora, ¿cuál es la importancia del rol de la investigación dentro del ámbito educativo? Que es ahí donde coexisten múltiples características a estudiar, sostiene Ballarini, también investigador del CONICET en el Laboratorio de Memoria del Instituto de Biología Celular y Neurociencias. "Desde el aprendizaje, la memoria y la atención, pasando por cientos de temáticas fundamentales para la transmisión del conocimiento, es allí donde el ámbito educativo y el científico deben interactuar de forma permanente, haciéndose preguntas e intentando responderlas dentro de las aulas".

Y acá Álvarez Klar coincide. Para el Fundador de Red Educativa Itínere (@reditinere) y Presidente Ejecutivo de Asociación Civil HUB Educación & innovación (@hubeducacion), los colegios son como laboratorios y es importante hacer uso de los datos que allí se recaban. "Si partimos de contextos de diversidad, tanto en las organizaciones y las personas, la comunicación tiene por intención y objetivo aprender colaborativamente y generar más y mejores experiencias de aprendizaje", sostiene.

Con esto en mente, "el concepto laboratorio permite poner en práctica, observar, registrar y generar información que conforme estrategias, que invite a revisar procesos o distribuir un nuevo contenido profesional basado en evidencias y seguimiento". 

"Cada día en cada aula y con cada niño o niña podemos observar, analizar hipótesis y cada actor institucional puede hacerlo. Entonces si recabamos información, datos, realizamos estadísticas y tendencias y sistematizamos el impacto del hecho educativo a través de distintas herramientas con todos quienes conforman el ecosistema educativo, alcanzaremos mejores y más sustentables herramientas y experiencias educativas, entendidas como experiencias significativas de aprendizajes integral (académico, social e interpersonal, cultural, emocional, entre otros), tanto para niñas, niños, jóvenes y adultos como para las organizaciones, sus procesos y vínculos con otros", enfatiza.

Además, agrega el biólogo, existen diversas variables cuantificables que pueden arrojar datos precisos sobre cuestiones trascendentales para el desarrollo educativo. En este sentido, usar las metodologías adecuadas para evaluarlas es importante porque cada alumno y alumna es completamente distinto y, dentro de esa diversidad, pueden existir patrones y generalizaciones que pueden ayudar a entender ciertos fenómenos.

Finalmente, los especialistas señalan que la ciencia y la educación son temáticas que se deben discutir más. "Pasamos décadas formándonos, aprendiendo desde cuestiones básicas hasta detalles imposibles. La humanidad encontró en la educación una de las formas más efectivas para moldear nuestros conocimientos", explica Ballarini. Entonces, considerando que "la educación es presente y futuro", cree que debemos como sociedad poder discutir más las formas, los contenidos, los objetivos y las utopías educativas , con el compromiso de intentar mejorarla día a día.

La mirada científica y la formación docente, agrega Álvarez Klar, produce un mutuo enriquecimiento y se arriba a un resultado mejor que áreas en paralelo y sin dialogo profesional. Al mismo tiempo, ese vínculo permite realizar seguimientos a partir de datos concretos, medibles y contrastables en distintos contextos para guiar la modificación o adecuación o el comenzar de nuevos caminos de abordajes educativos. "De esa relación se obtienen con más claridad horizontes de trabajo de mediano plazo y los fundamentos de por qué hacer o dejar de hacer lo que sucede en las escuelas", sostiene.

"Uno de los valores más importantes de la ciencia es lograr que sus preguntas y sus respuestas puedan acercarse lo mejor posible a la vida real. Cuando la ciencia intenta aprender cómo funciona la memoria o cómo podemos mejorar el aprendizaje debe esforzarse en plantear líneas de investigación dentro de los ámbitos educativos, dentro de las aulas, con docentes y alumnos. Es así que los resultados obtenidos no serán frutos de una traslación de conocimientos generados en los laboratorios sino que serán una consecuencia de una trabajo en conjunto entre la escuela y la investigación", finaliza Fabricio Ballarini.