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Siete rasgos del pensamiento conspirador, explicados con memes

¿El coronavirus fue creado en un laboratorio? ¿Los extraterrestres visitan regularmente nuestro planeta? ¿El VIH fue producto de una guerra biológica? ¿Qué tienen en común estas teorías?

Siete rasgos del pensamiento conspirador, explicados con memes

Siete rasgos del pensamiento conspirador, explicados con memes

Por: Florencia Luna

La noticias falsas y las teorías conspirativas se propagan tan rápido como el nuevo coronavirus. Que fue creado en un laboratorio chino, que Bill Gates financió su origen, que la tecnología celular 5G ayuda a transmitir el virus... Las afirmaciones falsas proliferaron en silencio entre los grupos predispuestos a difundir el mensaje: personas que se oponen a las vacunas, que niegan el cambio climático y que sostienen que las enfermedades son creadas por las mismas industrias farmacéuticas que luego nos venden los medicamentos. ¿Qué rasgos distintivos tienen estos pensamientos conspiratorios?

Creencias contradictorias

Los teóricos de la conspiración están tan comprometidos con no creer en información oficial o evidencia científica que no importa si su sistema de creencias es internamente contradictorio. Una teoría que lo muestra es aquella que reflexiona sobre el origen del coronavirus, argumentando que el SARS-CoV-2 proviene de un laboratorio en Wuhan, pero también que todos tenemos ya el coronavirus de vacunas anteriores, y usar máscaras lo activa. Ambas causas son mutuamente inconsistentes.

Otros ejemplos de esto, citados en el estudio linkeado más arriba, incluye a participantes que creían que la Princesa Diana fingía su propia muerte, a la vez que creían que fue asesinada; y a participantes que creían que Osama Bin Laden ya estaba muerto cuando las fuerzas especiales de los EE. UU. allanaron su complejo en Pakistán, más creían que todavía estaba vivo.

Sospecha predominante

Los teóricos de la conspiración son abrumadoramente sospechosos: cualquier evidencia científica que no se ajuste a sus teorías, seguramente está "falsificada". Entonces, si una persona pienso que los datos científicos son falsos, naturalmente va a creer que cualquier organización científica que publique o respalde investigaciones consistentes con la versión oficial debe estar involucrada en la conspiración.

Para la enfermedad de COVID-19 esto incluye a organismos como la Organización Mundial de la Salud, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, La Administración de Alimentos y Medicamentos, Anthony Fauci... Básicamente, cualquier grupo o persona que realmente sepa algo sobre ciencia debe ser parte de la conspiración.

Malas intenciones

En toda teoría conspirativa que se respete, los conspiradores siempre tienen motivos malvados. Para la pandemia de coronavirus, escuchamos desde que los científicos, incluido Anthony Fauci, diseñaron la pandemia en un complot para matar a cientos de miles de personas por potencialmente miles de millones de dólares de ganancias; hasta que Bill Gates había creado la nueva enfermedad para hacer plata, crear una vacuna que sirva para "rastrear" a la gente y controlar al mundo

La convicción de que "algo está mal"

Muchas personas pueden ocasionalmente abandonar sus ideas cuando se vuelven insostenibles. Sin embargo, estos cambios ante lo que resulta evidente no tienden a cambiar su conclusión general de que "algo debe estar mal" y que la versión oficial se basa en el engaño.

Esto pasa, sobretodo, con conocimientos científicos bien establecidos. Un ejemplo clásico es el publicado por científicos australianos en este estudio sobre el cambio climático (cuya existencia está respaldada ampliamente en la comunidad científica), donde se explica que las emisiones de gases de efecto invernadero de las actividades económicas humanas están haciendo que el clima global se caliente y, a menos que las emisiones se reduzcan drásticamente en el futuro cercano, los riesgos del cambio climático continuarán creciendo y las principales consecuencias adversas serán inevitables.

Los investigadores explican que las personas se oponen a este conjunto de conocimientos científicos porque las implicaciones de reducir las emisiones —como la regulación o el aumento de los impuestos— amenazan su visión del mundo o sustento.

A su vez, como no pueden proporcionar una visión alternativa que sea coherente con los estándares del pensamiento científico convencional sostienen, en cambio, que "algo debe estar mal" con la evidencia científica para justificar una posición política contra la mitigación del cambio climático.

Todos somos víctimas

Los seguidores de las teorías conspirativas se consideran víctimas de la persecución organizada, en donde la población mundial forma parte de un gran engaño difundido por los medios de comunicación e incluso por nosotros mismos como cómplices involuntarios; y que los ubica a ellos en el lugar de los responsables y los héroes que vinieron a abrirnos los ojos.

Inmunidad ante la evidencia 

Es muy difícil hacerle cambiar de parecer a aquellos que sostienen con énfasis estas teorías. Incluso la ausencia de evidencia para una teoría se convierte en evidencia para la teoría: la razón por la que no hay pruebas de la conspiración es porque los conspiradores hicieron un buen trabajo encubriéndolo.

Reinterpretando datos aleatorios

Los que formulan teorías conspirativas ven patrones en todas partes: se trata de conectar los puntos. Los eventos aleatorios se reinterpretan como causados por la conspiración y se entrelazan en un patrón más amplio e interconectado.

Recordemos que una de las primeras teorías que surgió cuando se dio a conocer de este nuevo virus era una que relacionaba a la empresa china RLSW Shanghai Ruilan Biological Technology con la empresa ficticia Umbrella Corporation del videojuego Resident Evil, por la similitud en sus logotipos, alegando que la compañía china tenía algo que ver con el nuevo brote de coronavirus y que Shanghai era "la ciudad donde se originó".

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