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Análisis | Las Reinas del Crimen: el girl power toma el control

Las chicas toman el control del barrio, y de la mafia irlandesa, en esta adaptación del cómic homónimo, cortesía de la debutante Andrea Berloff.

Nadie pasa de esta esquina(WB)

Nadie pasa de esta esquina | WB

Por: Jessica Blady

Cuando hablamos de mafias varias, rara vez hay mujeres involucradas, salvo que sean esposas trofeo, amantes, o conyugues abnegadas que se encargan de cuidar a los hijos, pero poco saben de los “negocios familiares”. “The Kitchen”, la serie comiquera de Ollie Masters y Ming Doyle para Vertigo, cambia un poco esta concepción y se convierte en la base para el correcto debut cinematográfico de Andrea Berloff, una de las guionistas de “Letras Explícitas” (Straight Outta Compton, 2015), por la que fue nominada al Oscar.

A simple vista, “Las Reinas del Crimen” (The Kitchen, 2019) parece guardar algunas similitudes con “Viudas” (Widows, 2018), aunque la obra de Steve McQueen y Gillian Flynn se acerca muchísimo más al thriller y a las películas de atracos como “La Gran Estafa” (Ocean's Eleven, 2001). Pero si queremos buscar un punto de unión entre ambas historias, ese sería, sin dudas, sus protagonistas femeninas. Berloff encuentra en Melissa McCarthy, Tiffany Haddish (bastante alejada de sus papeles más humorísticos) y Elisabeth Moss a sus “reinas”, tres grandes actrices que se cargan el relato al hombro y lo llevan a buen puerto, incluso cuando la trama y la ejecución tienen sus tropiezos.

Estamos en la Nueva York de 1978, un lugar bastante diferente al destino turístico que ofrece hoy la Gran Manzana. Más precisamente en Hell's Kitchen, un barrio asociado a la marginalidad y al crimen, más allá de la mala fama que le hicieron Mario Puzo y Daredevil desde la ficción. En esta zona al Oeste de Manhattan mandan los irlandeses, ofreciendo sus servicios de protección y otros chanchullos que los ponen en la mira del FBI. A la cabeza de todo está Kevin O'Carroll (James Badge Dale) y su madre Helen (Margo Martindale), una señora de carácter que nuca aprobó el matrimonio de su hijo con Ruby (Haddish). Sus compinches principales son Jimmy Brennan (Brian d'Arcy James), esposo de Kathy (McCarthy) y padre de dos hijos; y el violento Rob Walsh (Jeremy Bobb), quien no duda en maltratar a su esposa Claire (Moss) cada vez que le da la gana.

Las mujeres están bastante al tanto del oficio de sus conyugues, pero nunca se involucraron directamente, hasta que el agente Gary Silvers (Common) decide jugar sus cartas y mandar al trío derechito a la cárcel. Para algunas de las esposas esto es un alivio, pero sin los hombres en casa los ingresos se hacen insuficientes. Mientras sus maridos enfrentan cinco años en prisión, las señoras deciden tomar el toro por las astas y hacerse cargo de Hell's Kitchen, poniéndose al frente y al centro de la mafia irlandesa.   

La nueva administración

Como es de esperarse, los lugartenientes masculinos no ven este cambio de mando con muy buenos ojos y oponen resistencia, pero gracias a la inteligencia de Kathy, el empuje de Ruby y la ayuda de Gabriel O'Malley (Domhnall Gleeson), ex veterano de Vietnam y asesino psicópata que vuelve al barrio para proteger a Claire, poco a poco empiezan a ganar adeptos, intimidar a los indecisos e incomodar a la competencia, sobre todo a los italianos que ejercen su influencia desde Brooklyn. Un juego bastante peligroso que no va a terminar del todo bien para los involucrados, y se va a complicar un poco más cuando los esposos queden en libertad antes de tiempo y quieran recuperar su territorio.

Berloff (también responsable del guión) no se priva de la violencia desmedida, pero pierde la oportunidad de jugar con la estética del cómic, aunque hace un gran trabajo con la reconstrucción de la época circunscribiendo todo al barrio y la idiosincrasia de sus habitantes. Tal vez abusa demasiado de una gran banda sonora setentosa, y delega todo en sus protagonistas femeninas desperdiciando, en la mayoría de los casos, a sus actores. Igual, acá lo más importante es poder juguetear con las concepciones y tropos establecidos en cuanto a un género propiamente masculino, poniendo el foco en las fortalezas de sus personajes principales, muchas veces subestimados por el resto.

"¿A quién le dijiste linda?"

“Las Reinas del Crimen” no es una obra pretenciosa y cumple con todos los objetivos que se propone: nos entrega una historia entretenida que incluye algunos giros, aunque torpes, siempre servida en bandeja para el lucimiento del trió femenino protagonista, personajes bien definidos en cuanto a sus características y motivaciones. Lamentablemente, y suponemos que se debe a su inexperiencia detrás de las cámaras, Berloff no experimenta mucho con sus planos ni su estética, logra meter algunos pasajes de humor, pero se entiende que ahí no está fuerte.

Lo mejor de la experiencia, además de un llevadero relato criminal, es el cambio de roles con el que juega, primero desde el cómic y después desde la película, demostrando qué difícil puede ser el mundo para las mujeres en cualquier ámbito y época, muchas veces vistas como personajes de segunda categoría a las que no se las toma muy en serio. Claro que el timing y la coyuntura les caen como anillo al dedo, desmitificando a la clásica damisela en peligro y dejando bien en claro que la mafia no es un ambiente exclusivamente masculino.       

  

  

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