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Análisis | Titans S2, la segunda temporada de los héroes oscuros de DC

La serie más oscura de DC estrena su segunda temporada y mientras cierra los acontecimientos de la entrega anterior, abre el juego hacia nuevos villanos y oportunidades justicieras. 

Cría cuervos...(DC/WB)

Cría cuervos... | DC/WB

Por: Jessica Blady

La primera entrega de “Titans” dejó una muy buena impresión entre los fans de DC y del género superheroico en general, más allá de su abrupto final de temporada. Los responsables del show tenían planeado cerrar en el capítulo número doce, pero por alguna extraña razón decidieron cortar con “Dick Grayson” y dejar la expectativa de la resolución flotando en el aire hasta este nuevo año. Por eso, Trigonresulta un episodio un tanto raro desde la narrativa, uno que cierra los sucesos que se estaban desarrollando, pero abre inmediatamente el juego hacia lo que se viene: la amenaza de Slade Wilson (Esai Morales) y la conformación definitiva de los nuevos Titanes.

No nos quejamos porque el futuro del drama comiquero -credo por Akiva Goldsman, Geoff Johns y Greg Berlanti para DC Universe- se ve prometedor y, si somos sinceros, la coherencia nunca fue su verdadero fuerte. Este comienzo de temporada arranca justo donde nos habíamos quedado, con Dick (Brenton Thwaites) seducido por el lado oscuro y la influencia del malévolo Trigon (Seamus Dever), papá de Rachel (Teagan Croft). De esta manera, el demonio interdimensional está un pasito más cerca de comenzar su paso destructivo por la Tierra, pero su retoño y el resto del grupete justiciero van a intentar oponerle resistencia.

   

Claro que no resulta nada fácil y una vez congregados en las inmediaciones de la casa de mamá Angela (Rachel Nichols), en Ohio, cada uno de los superhéroes que vino al rescate -Kory (Anna Diop), Jason (Curran Walters), Donna (Conor Leslie), Dawn (Minka Kelly) y Hank (Alan Ritchson)- empieza a caer bajo el peso de sus propios pensamientos más oscuros, sin posibilidad de oponer resistencia. Con los Titanes -aunque nunca antes se habían autodenominado de esta manera- de su lado, Trigon intenta doblegar a su hija, y casi que lo logra, pero aquello que la trajo hasta acá, es lo mismo que consigue despertarla de su letargo e impulsarla a derrotar, aunque sea por ahora,  al villano.

El camino de Roth, ese que comenzó en Detroit cuando cruzó destinos con Dick, es el mismo que utiliza para ayudar a su rescatador. Ahora sí, con Gar (Ryan Potter) y Grayson de su lado y las fuerzas renovadas, Rachel se acerca un poquito más a Raven (su alter ego superheroico) y manda a papá Trigon de vuelta al mismo agujero de donde salió, salvando el día y al mundo. Este es el punto de partida para la “sanación” de cada uno de estos Titanes que, antes de unir fuerzas, deben terminar de arreglar sus propios conflictos personales.

A estos Titanes todavía les falta un golpe de horno 

Mientras Kory, Donna, Hank y Dawn siguen por sendas separadas, Dick decide acoger a los más pequeñines y, de paso, darle una visita a su mentor para dejar algunas cuentas en claro. Sí, después de fantasear con su muerte, Grayson regresa a la Mansión Wayne para estrechar la mano de Bruce ( Iain ‘Jorah Mormont’ Glen), sacarse de encima algunas confesiones y pedirle prestada la futura guarida de los Titans en San Francisco. Este es un nuevo comienzo para el ex Robin que todavía debe encontrar su lugar en el mundo justiciero, pero también para Rachel, Gar Logan y el problemático Jason Todd, que de esta manera se toma unas vacaciones de la Baticueva, justamente, para beber de la influencia de Dick y no tanto de la del Caballero Oscuro, ocupado con asuntos de la Liga de la Justicia.

El Bruce Wayne de Glen tiene un extraño acento escocés, pero sabias palabras para su pupilo. Seguramente, esta no será la última vez que le veremos la cara, lo cual deja en claro que el Hombre Murciélago va a jugar su papel en la conformación de estos nuevos Titanes. “Trigon” nos permite entrever que el grupo de jóvenes superhéroes ya había dado sus primeros pasos (aunque, como dijimos, la primera temporada no los menciona como tal), y es ahí donde entra en juego el villano de turno.

Que se rompa, pero que no se doble

Para aquellos que no lo conocen, Slade Wilson (no confundir con Wade) es un mercenario que trabaja al mejor postor y, además, carga con algunas mejoras que le dieron habilidades sobrehumanas. La aparición de Jason delante de las cámaras y la alusión a los Titans parece haber despertado algo en este asesino, quien decide abandonar su solitud y volver a los ‘negocios’ con la revancha en la cabeza. Wilson, también conocido como Deathstroke, ya tuvo varias versiones televisivas, la más reciente de la mano de Manu Bennet en Arrow, pero acá está en su salsa, ya que hablamos de la némesis número uno de los Jóvenes Titanes. Todavía falta saber qué pasado oscuro los une, pero con apenas un par de minutos en pantalla, Morales ya se ganó nuestro cariño.    

Carol Banker es la encargada de llevar este inicio de temporada a buen puerto. La realizadora ya pasó por esta y otra series de DC y, aunque este no es un episodio redondo y magnífico, hace su mejor esfuerzo para hilar lo que fue y lo que será para el futuro del show que, esperemos, esta vez no de tantas vueltas y vaya derechito a la acción.

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