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Cine y Series Una de cal y una de arena

Stephen King: las cinco mejores adaptaciones... y las cinco peores

La obra de Stephen King nos ha regalado algunas de las mejores adaptaciones terroríficas del cine y la TV, también unos cuantos bodrios que no podíamos dejar de destacar, aprovechando el estreno de “It (Eso) Capítulo Dos” (It Chapter Two, 2019).

Al maestro (del terror) con cariño.

Al maestro (del terror) con cariño.

Por: Jessica Blady

Sin dudas, Stephen King es uno de los autores más prolíficos que existen, cuyas obras han llegado a cuanto medio se les ocurra. Responsable de unos cuantos clásicos literarios que engloban los géneros de terror, suspenso, drama, fantasía y algo de ciencia ficción, muchas de sus adaptaciones también gozan del mote de “obra maestra” y algún que otro “clásico de culto”. Pero no todo son rosas, así que, mientras nos preparamos para el estreno de “It (Eso) Capítulo Dos” (It Chapter Two, 2019), destacamos las mejores y las peores versiones de sus obras que llegaron a la pantalla grande.

BIEN AHÍ

  • EL RESPLANDOR (THE SHINING, STANLEY KUBRICK, 1980)

    El terror psicológico en su máxima expresión, de la mano del director más amado y odiado. Las representaciones simbólicas, las observaciones sobre la naturaleza moral del ser humano y las críticas socioculturales no pueden faltar en esta macabra historia que tardó en ganarse el cariño del público, pero terminó convirtiéndose en todo un clásico del género, aunque a Stephen King no le haya gustado para nada la adaptación de su novela. La historia la conocemos todos, ¿no? A poco de arribar al hotel Overlook junto a su familia, para hacerse cargo de las tareas de mantenimiento del lugar, el frustrado escritor Jack Torrance (Jack Nicholson) empieza a comportarse de forma bastante inquietante. El frío, el aislamiento, la falta de sueño, sus propios fantasmas personales y la maligna influencia de la posada, sumado a una serie de inexplicables fenómenos paranormales, no lo convierten precisamente en el padre y esposo del año.
    Sin televisión y sin cerveza todos perdemos la cabeza
  • CUENTA CONMIGO (STAND BY ME, ROB REINER, 1986)

    Cuatro jóvenes amigos salen de excursión durante un fin de semana largo, con la esperanza de hallar el cuerpo sin vida de un chico desaparecido; pero sin darse cuenta, se encuentran con aventuras,  sus diferencias y similitudes y, sobre todo, con el sentido de la verdadera amistad, lo único que les debería importar a esta altura de sus vidas. Rob Reiner dirige la que, tal vez, es una de las mejores adaptaciones de Stephen King -“El Cuerpo” (The Body, 1982)-, que poco tiene que ver con su amado género terrorífico: el humilde viaje iniciático de cuatro muchachitos de una pequeña ciudad de Oregón, a finales de la década del cincuenta. Grandes actuaciones juveniles (sí, se te extraña River Phoenix), una genial banda sonora y una historia sencilla que no hay que dejar de ver, aunque uno ya esté bastante crecidito.

    Amigos son los amigos
  • CARRIE (BRIAN DE PALMA, 1976)         

    Stephen King debuta en la pantalla grande gracias a su primera novela. La historia de la tímida jovencita del título (Sissy Spacek), que debe enfrentar las burlas de sus compañeros y las locuras religiosas de una madre (Piper Laurie) súper posesiva, es una de las tantas que han pasado a formar parte del panteón de clásicos indiscutidos del género de terror. La película dirigida por Brian De Palma se retroalimente de la angustia (y la crueldad) adolescente y el despertar sexual, generando un atmósfera de suspenso que termina en un baño hemoglobínico cuando la chica saca a relucir todos sus poderes telequinéticos. Tan bueno es el relato original que hasta la remake de 2013 salió bastante decente. Claro que no decimos lo mismo de esa innombrable secuela del año 2002.

    Estados alterados
  • MISERY (ROB REINER, 1990)

    Kathy Bates se llevó el Oscar (y todos los elogios) por interpretar a Annie Wilkes, la pesadilla de cualquier autor (¿pasará con el mismísimo King?) que debe lidiar con las críticas de sus fans más acérrimos. En este caso, Paul Sheldon (James Caan), exitoso novelista dispuesto a acabar con la ‘vida’ de su heroína más famosa: Misery Chastain. Idea que va a tener que reconsiderar tras un accidente de auto que lo deja bastante lesionado, y a merced de la (aparente) simpática y solicita Annie, ex enfermera y su admiradora número uno, que no está muy dispuesta a ver partir a su querida Misery. Rob Reiner vuelve a echar mano de un relato de King y nos entrega otro gran thriller dramático de esos que poco tienen que ver con los sustos, pero sí con los climas y análisis que genera.

    Soy tu fan

      

  • SUEÑO DE LIBERTAD (THE SHAWSHANK REDEMPTION, FRANK DARABONT, 1994)

    Antes de empezar con los quilombos legales de “The Walking Dead”, Frank Darabont debuta en la pantalla grande de la mano de la adaptación de “Rita Hayworth y la Redención de Shawshank” (Rita Hayworth and Shawshank Redemption), cuento corto perteneciente al compendio “Las Cuatro Estaciones” (Different Seasons, 1982), cuyos derechos consiguió por tan sólo un dólar. Fan de King, Darabont cuidó cada uno de los detalles de este drama carcelario que terminó aspirando a siete estatuillas doradas. La historia de Andy Dufresne (Tim Robbins), un banquero acusado injustamente del asesinato de su esposa y el amante, un crimen que no cometió, pero cuya experiencia tras las rejas le va a mostrar lo peor y lo mejor de la naturaleza humana. Y claro, lo peligros que puede llegar a ser la esperanza.

    Veinte años no es nada 
  • YAPA: IT (ESO) (IT, ANDRÉS MUSCHIETTI, 2017)

    El argentino Andrés Muschietti, que ya incursionó en el género hollywoodense de la mano de “Mamá” (Mama, 2013), tenía la responsabilidad de llevar por primera vez a la pantalla grande (la anterior fue para la TV) una de las obras más terroríficas de Stephen King. Al Andy le salió redondito y, además de una gran película, consiguió el éxito más grande dentro del terror. Bill Skarsgård (el Skarsgård más alto y aniñado) se pone en la piel de Pennywise, el payaso maldito que aterroriza (y de paso, descuartiza) a los niñitos de Derry. Pero va a encontrar un poco de oposición en los Losers, un grupete de amigos a la fuerza que deben afrontar sus miedos para tratar de detener el reinado de esta entidad maléfica capaz de adoptar cualquier forma. Muschietti decide enfocarse sólo en la niñez de los Perdedores y ahí está su mayor acierto, ambientando su historia a finales de la década del ochenta con mucho espíritu adolescente, aunque sin abusar de la nostalgia y las referencias pop que se pusieron TAN de moda.

    Payaso te come

VAYA Y MEDITE LO QUE HIZO

  • EL CAZADOR DE SUEÑOS (DREAMCATCHER, LAWRENCE KASDAN, 2003)

    Pongámoslo de esta manera: esta adaptación de la novela homónima de 2001 es tan mala que casi arruina la carrera del genial director Lawrence Kasdan, tanto así que no volvió a ponerse tras las cámaras hasta casi una década después. Terror y ciencia ficción se vuelven a cruzar en esta película que derrapa fuerte al final, donde un grupo de amigotes se van de campamento y, entre fogatas y la caza de animalitos, descubren que el pueblo donde están parando está siendo invadido por una parasito del espacio exterior. Menos mal que Damian Lewis y Timothy Olyphan consiguieron mejores laburitos en la tele.

    Dulces sueños
  • ALIANZA MACABRA (THE MANGLER, TOBE HOOPER, 1995)

    Mezcla de comedia y terror, la película de Tobe Hooper (el mismo de maravillas como “El Loco de la Motosierra” y “Poltergeist”) -basada en un cuento corto del mismo nombre compilado en “Night Shift” (1978)- tuvo que agregar bastantes elementos adicionales debido a lo escueto del relato original, lo que termina enterrando la simplicidad de la historia bajo un montón de tonterías sin sentido. King se inspiró en uno de sus primeros laburitos de juventud, en una lavandería industrial, para contar la historia de una máquina de planchar poseída por un demonio del infierno (no es joda) que debe matar para saciar su sed de sangre. No, no la salvan ni la presencia de Robert Englund y Ted Levine.

    Mi tenebrosa lavandería
  • LA MALDICIÓN DE LOS SONÁMBULOS (SLEEPWALKERS, MICK GARRIS, 1992)

    El mismísimo Esteban escribió el guión de esta fábula de terror (basada en una novela sin publicar, así que es medio tramposo) que toma demasiados elementos prestados de “La Marca de la Pantera” (Cat People, 1942), aunque con resultados bastante nefastos, en comparación a esa “energía sexual” totalmente transgresora que exhibe el clásico de Jacques Tourneur. La historia de estos ‘sonámbulos’ -una madre y su hijo que pueden adoptar una monstruosa forma felina-, quienes llegan a un pueblito con la intención de alimentarse de unas cuantas vírgenes, se torna en un artificioso romance adolescente con el agregado de un montón de gatitos que se pasean de acá para allá tratando de generar algún susto.

    *suena David Bowie
  • OCHO DÍAS DE TERROR (MAXIMUM OVERDRIVE, STEPHEN KING, 1986)

    El debut y despedida de Stephen King tras las cámaras -basado en “Trucks”, una de sus tantas historias cortas- es un menjunje camp de acción y humor negro que está a años luz de los temas sombríos de la mayoría de sus trabajos; prueba de que por aquel entonces pasaba demasiado tiempo drogado. A ver si se entiende: un grupo de vehículos cobran vida y asechan una aislada parada de camiones en la ruta. Hasta ahí la cosa no va tan mal, ya que los indefensos seres humanos no saben por dónde viene la amenaza, hasta que se descubre que todo es producto de unos extraterrestres venidos de quien sabe dónde, que logran ser eficazmente eliminados gracias a un montón de lanzacohetes escondidos en el sótano del lugar (¿?). No, no traten de encontrarle la lógica a esta “comedia” impensada y sin sentido donde, al menos, se puede disfrutar de una gran banda sonora cortesía de lo mejor del AC/DC de los ochenta.

    La rebelión de las máquinas
  • LAS TUMBAS MALDITAS (GRAVEYARD SHIFT, RALPH S. SINGLETON, 1990)

    Otra de las desgracias terroríficas basadas en uno de los relatos de “El Umbral de la Noche” (Night Shift, 1978). Esta vez, de la mano del director Ralph S. Singleton, que intenta generar alguna emoción -un susto, una sonrisa, lo que sea- con esta historia centrada en una fábrica abandona infestada de ratas y alguna que otra horrenda y sanguinaria criatura que se le da por matar a los empleados del turno noche. Unas actuaciones horrendas, efectos que dan lastima y un montón de escenas que nos venden desde los afiches que jamás de los jamases forman parte de la película. Les debería dar vergüenza, muchachos.

    Trabajo insalubre 
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  • stephen king

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