Tremendo. Escalofriante. Por suerte, también milagroso. Así fue el accidente que protagonizó el piloto neozelandés Scott Dixon en las 500 millas de Indianápolis.
Después de que Jay Howard perdiera el control de su auto por un golpe contra una pared, Dixon chocó con él y el resultado fue un vuelo espectacular.
Por suerte, los dos pilotos salieron ilesos de la aterradora y brutal escena, que incluyó fuego, múltiples vueltas y la destrucción absoluta de su coche.
El evento se cerró con la victoria del japonés ex Fórmula 1, Takuma Sato, mientras que el piloto español Fernando Alonso debió abandonar por una rotura de motor. Mientras tanto y de milagro, Scott Dixon podrá contar la anécdota de cómo se salvó de la muerte.
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Gabriel Alejandro Mazzeo Galanti