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Se cumplen 10 años del épico gol de Martín Palermo a Perú

El Titán le dio la victoria a la Argentina y la dejó a un paso del Mundial de Sudáfrica 2010. Un gol inolvidable para todos los argentinos.

De cumplen 10 años del épico gol de Martín Palermo a Perú

De cumplen 10 años del épico gol de Martín Palermo a Perú

Fue una imagen digna de una película. Una más entre las tantas que protagonizó Martín Palermo a lo largo de su carrera. Sin embargo, esa escena tuvo un tinte especial. Y es que no distinguió de colores. Aquella vez, se abrazaron todos. Los que lo idolatraban y los que lo sufrían fin de semana tras fin de semana. Ese grito unió a todos los argentinos en uno solo. Fue cuando el Titán anotó el segundo gol ante Perú y puso a la Selección Nacional en las puertas del Mundial de Sudáfrica 2010.

Diez años pasaron de esa noche en la que la lluvia -encima- decoró con más épica el escenario. Argentina tenía que enfrentar al equipo peruano en el Monumental con la oportunidad de depender de sí misma en busca del pasaje para la Copa del Mundo. Sin embargo, la historia se complicó más de lo esperado.

El conjunto nacional, por entonces dirigido por Diego Maradona, empezó ganando con un gol de Gonzalo Higuaín en el inicio del segundo tiempo. Pero cuando todo parecía encaminarse a la victoria, a los 90 minutos, Hernán Rengifo marcó el empate y complicó las chances de Argentina, que debía ir a definir la clasificación a Montevideo frente a Uruguay.

Y ahí empezó la hazaña. La pelota quedaba muerta en el piso por el diluvio y parecía que las posibilidades de empatar se disolvían. De pronto, todos los jugadores argentinos estaban en el área, cuando Ángel Di María tiró un centro que cayó en los pies de Federico Insúa, quien remató pero la pelota le cayó a Palermo, que se encargó de empujarla.

Martín Palermo se sacó la camiseta, extendió los brazos y mirando al cielo agradeció por otra épica más en su carrera. Foto: NA

A partir de ese instante, se encadenaron escenas para el recuerdo. El titán se sacó la camiseta y con los brazos extendidos y mirando al cielo, agradeció por otra épica más. El Diego, enloquecido, se tiró de palomita a festejar y se deslizó por el campo resbaladizo por tanta lluvia. Y los abrazos. Los abrazos de esos privilegiados testigos que empaparon en una noche inolvidable, de los que lo vivieron en casa con la familia o los amigos.

En definitiva, estando sólos o acompañados y en el lugar que sea, es un gol que quedará guardado en la memoria para siempre. Aunque hayan pasado diez años.

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