¿Cómo transformar las obras de un artista en una experiencia inmersiva?
Desde Filo.news dialogamos con Stefano Fake, curador de la muestra que repasa el legado de Claude Monet y del impresionismo. El vínculo entre el arte y tecnología, el diálogo cultural entre el pasado y el presente, cómo pensar la narración digital y más en esta nota.
¿Alguna vez soñaste con sumergirte en una obra de arte? Imaginate poder hacerlo con los cuadros de Claude Monet, vibrantes y sensoriales. De repente, los colores de sus paisajes te tiñen la piel; las animaciones transforman todo tu alrededor en un lienzo en movimiento, mientras la música y la narración te envuelven en su historia.
Esa es la propuesta de "Monet inmersivo", la muestra que recorre el legado del maestro francés y padre del impresionismo. Estará disponible para disfrutar hasta el 18 de febrero en el Centro de Experimentación del Teatro Colón; las entradas se pueden obtener a través de Ticketek (con visitas de 10 a 20 horas).
Foto: Gentileza prensa
Se trata de una experiencia de arte inmersivo que incluye cascos realidad virtual, réplicas de los cuadros y explicaciones guiadas. También cuenta con espacios creativos como mesas de dibujo y salas de proyección. Podés ver más información acá.
El curador de la muestra fue Stefano Fake, artista visual y director creativo italiano. Fundador de The Fake Factory, un estudio dedicado a la creación de arte digital y proyectos audiovisuales para museos, instituciones culturales y espacios urbanos, Fake combina producción artística con innovación tecnológica.
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Ya trabajaron con obras de artistas como Klimt, Van Gogh, Matisse, Magritte, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel y Modigliani, entre otros. Desde Filo.news dialogamos con él para reflexionar sobre el vínculo entre el arte y tecnología, el diálogo cultural entre el pasado y el presente, cómo pensar la narración digital y más.
Filo.news: ¿Por qué decidiste trabajar la mirada digital del arte? ¿De qué se trata The Fake Factory?
Stefano Fake: Cuando inventamos el arte digital inmersivo a comienzos de los años dos mil —nosotros de The Fake Factory en Italia y también maestros como Iannuzzi en Francia— pensamos en utilizar la cultura del pasado como fuente de inspiración para crear una nueva forma de expresión artística vinculada a nuestro tiempo. Y el público entendió de inmediato la novedad y la originalidad de nuestro trabajo.
Toda la cultura del pasado es interesante y puede reinterpretarse y reinventarse: la música, la literatura, la pintura, la arquitectura… El pasado es una fuente inagotable de inspiración que también ayuda a comprender mejor nuestro presente. Los seres humanos nos definimos por la capacidad de crear belleza con todos los medios que tenemos a nuestro alcance. Hoy en día, los lenguajes audiovisuales y las tecnologías digitales son las herramientas más adecuadas para narrar el mundo contemporáneo y también el mundo pasado.
Con esta obra inmersiva sobre Monet y los impresionistas podemos redescubrir su pintura con una mirada renovada y mediante una forma expresiva que activa los sentidos y despierta las emociones más profundas.
¿Cómo se construye una experiencia inmersiva?
Foto: Gentileza prensa
Los elementos constitutivos de una experiencia de arte inmersivo son el espacio, la luz, las imágenes, la música y el público, entendido como una presencia activa y escenográfica dentro del espacio. Estos elementos son todos fundamentales y deben mantener un equilibrio equivalente dentro de la obra.
Por esta razón, en nuestras exposiciones los elementos y los ejes narrativos no dependen únicamente de las pinturas que se muestran; dentro de una instalación inmersiva se integra toda la vida del pintor, su contexto histórico, los elementos constitutivos de su lenguaje pictórico, su evolución, la relación con otros artistas y con la historia del arte en general, los temas y los estilos recurrentes, así como la manera en que utilizamos la música para acompañar la narración.
Se trata de construir una auténtica dramaturgia audiovisual que se despliega en el espacio y envuelve emocionalmente al visitante. Se trata de una nueva forma expresiva que no guarda relación con las exposiciones tradicionales, los documentales, las presentaciones de diapositivas de pinturas ni con cualquier otra forma de comunicación artística realizada hasta ahora. Por la manera en que se desarrolla la experiencia, se asemeja más a una experiencia teatral que a una muestra tradicional de pintura.
¿Cómo creés que se relacionan el arte con la tecnología?
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El arte y la tecnología siempre han estado vinculados a lo largo de los siglos, si entendemos la tecnología como cualquier innovación técnica que la civilización humana ha aplicado a los materiales y a los entornos en los que ha vivido. Basta pensar en la evolución química de la composición de los colores y, en consecuencia, de técnicas como el fresco, la pintura al óleo, la acuarela, los colores acrílicos o la impresión.
La historia de la humanidad es una continua evolución técnica y tecnológica; por ello, los artistas no hacen sino actuar como catalizadores de las nuevas informaciones que atraviesan la sociedad y, en consecuencia, encuentran nuevos formatos expresivos para representar lo real.
Hoy el mundo es una combinación de realidad y virtualidad: cada individuo habita simultáneamente su realidad concreta y su infosfera digital. De este modo, el arte digital inmersivo no hace sino escenificar esta relación entre lo real y lo digital. Lo definimos como arte “physital”, en el que lo físico y lo digital coexisten en un mismo plano.
¿Qué desafíos implica?
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El principal desafío de nuestro trabajo es lograr que la tecnología pueda ampliar las obra del pasado sin sustituirlas: crear un espacio inmersivo donde la estética clásica dialoga con el lenguaje digital manteniendo autenticidad, intensidad expresiva y una experiencia emocional coherente con la intención original de los artistas clásicos.
Las tecnologías y el lenguaje digital permiten la convergencia de todas las disciplinas en un mismo lugar. El espacio, la luz, la música, las imágenes y la narración son componentes de esta alquimia artística y deben equilibrarse con armonía para lograr un efecto de contemplación del arte.
"Toda la cultura del pasado es interesante y puede reinterpretarse y reinventarse. El pasado es una fuente inagotable de inspiración" - Stefano Fake
¿Cómo definirías una experiencia inmersiva para alguien que no la conoce?
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Es similar a un espectáculo teatral. El público se encuentra en una sala oscura, rodeado de figuras, músicas, personajes, situaciones y elementos naturales que lo transportan a una nueva dimensión. Se trata de entrar en el arte con todos los sentidos para descubrirlo, comprenderlo y amarlo aún más.
La fugacidad que perseguía Monet —esa luz cambiante que se desliza sobre el agua, las sombras que respiran, el color que vibra solo por un instante— encuentra en el lenguaje digital contemporáneo un nuevo territorio para manifestarse, aunque a través de medios muy distintos.
En un entorno digital, la traducción de esa inmediatez impresionista no consiste solo en reproducir sus pinceladas, sino en recrear la sensación de impermanencia que definía su mirada. Los sistemas de proyección permiten simular variaciones de luminosidad sutiles y casi orgánicas, moduladas en tiempo real. Es una forma de convertir la pantalla o el espacio inmersivo en un equivalente digital del “cielo cambiante” que Monet observaba al aire libre.
¿Cómo fue el proceso de selección de las obras para la muestra inmersiva de Claude Monet?
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La narración se articula en una serie de escenas, cada una dedicada a un tema o a una técnica específica: el concepto de pintura en plein air, los estudios modernos sobre la síntesis del color, la noción de impresión y la velocidad de ejecución de los nuevos pintores impresionistas, el amor y la familia, la vida social en París y el tiempo libre, así como la naturaleza y el transcurso del tiempo y de las estaciones.
La exposición, en su conjunto, se configura como un recorrido que permite adentrarse progresivamente en el arte impresionista. Comienza con una sección didáctica que presenta diversas reproducciones a escala de las obras más importantes de Monet y del movimiento impresionista. A continuación, se proponen dispositivos escenográficos que permiten interactuar con los elementos constitutivos de algunas de las obras más icónicas, como el puente japonés o la mujer con sombrilla.
Otras salas están dedicadas al tema de las flores, y permiten al público sumergirse en un flujo ininterrumpido de composiciones florales de colores, haciendo posible experimentar, por un instante, la sensación de convertirse en modelos impresionistas completamente envueltos por una naturaleza viva y cromáticamente intensa.
¿Cómo definirías tu trabajo? ¿qué significa ser un artista digital?
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Nosotros, los artistas digitales, tratamos la pintura del mismo modo en que un director teatral trabaja con un texto escrito. Para un director de teatro, el punto de partida es la palabra, el corpus literario producido por Shakespeare, Molière o Plauto; a partir de ahí comienza a poner en escena, elemento tras elemento, aquello que el dramaturgo ha fijado en el papel.
En nuestro caso, el punto de partida son los elementos visuales, es decir, las pinturas, y desde ellos indagamos por qué se realizaron precisamente ese tipo de obras. A partir de ello construimos un relato compuesto de palabras, biografías, informaciones, sonidos y músicas, así como de atmósferas, con el objetivo de hacer comprensible de manera emocional el porqué —y no solo el cómo— de la realización de estas pinturas y la razón por la cual resultaron revolucionarias en la evolución histórica de las artes visuales.
¿Qué significó para vos adaptar sus obras clásicas a esta experiencia digital?
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Uno de los retos más significativos al transformar una pintura clásica en una experiencia inmersiva es encontrar un equilibrio entre fidelidad histórica y reinterpretación contemporánea de los pintores clásicos. Hay que hacer un trabajo profundo de análisis iconográfico y conceptual para evitar que la espectacularidad tecnológica pueda eclipsar la esencia del artista clásico.
Creo que esta es una de las claves del éxito de nuestro trabajo: no hacemos espectáculos orientados únicamente al entretenimiento, sino una operación cultural profunda, llevando a escena el arte del pasado mediante el lenguaje y las tecnologías del arte contemporáneo.
Decía Wassily Kandinsky: “Toda obra de arte es hija de su tiempo y, a menudo, madre de nuestros sentimientos”, subrayando que el arte nace de un contexto espiritual y cultural específico, expresando el alma de una época. Y hoy el arte digital inmersivo representa plenamente el espíritu de nuestro tiempo. Se trata de crear un entorno envolvente capaz de mantener coherencia visual y narrativa, para que el publico pueda realmente “habitar” la pintura. Una muestra de arte inmersiva significa, ante todo, crear un espacio lleno de emociones, porque el arte hoy en día debe experimentarse con todos los sentidos.
"Se trata de entrar en el arte con todos los sentidos para descubrirlo, comprenderlo y amarlo aún más" - Stefano Fake
¿Cuál creés que es el legado de Monet? ¿y del impresionismo?
Monet y los impresionistas nos enseñan varias cosas: que cada ser humano es único y percibe la realidad a través de su propia mirada; que el mundo no debe reproducirse únicamente mediante la perfección técnica, sino a través del golpe de vista rápido que expresa emociones e impresiones fugaces; que el arte siempre ha estado y estará en continua evolución y que los artistas deben seguir su propia estrella, sin preocuparse por las críticas ni por los puntos de vista tradicionales y limitantes; que toda la realidad es interesante, especialmente las novedades, y que los artistas deben ser los primeros en ocuparse de ellas y hacerlas explícitas a través de su arte.
Al estudiar a los impresionistas, una de las corrientes de vanguardia más rupturistas con el pasado, se aprende que la tarea fundamental del arte es, ante todo, proporcionar a los seres humanos nuevos ojos para ver la realidad que los rodea.
Las pinceladas vibrantes del impresionismo, pensadas para sugerir lo efímero, se reinterpretan como texturas animadas, microfluctuaciones digitales que dan vida a superficies que nunca están quietas. la animación suave reproduce su espíritu. El color impresionista es una experiencia temporal. En lo digital, se traduce mediante gradientes vivos, modulaciones cromáticas y efectos de difusión que permiten que una misma escena “respire” tonalmente, casi como si estuviera siendo re-pintada a cada segundo.
Monet pintaba desde dentro del paisaje. Las instalaciones digitales inmersivas, al rodear al espectador por completo, buscan devolver esa sensación de presencia física: no mirar el paisaje, sino habitarlo. Así, la fugacidad se convierte en una experiencia corporal, no solo visual. El lenguaje digital permite recrear la poesía de lo instantáneo, no replicando el mundo que Monet veía, sino prolongando su intención: invitar al espectador a sentir que la luz está cambiando justo ahora, frente a sus ojos.
También creaste la muestra inmersiva de Van Gogh, ¿qué recordás de esa experiencia? ¿qué otro artista te gustaría adaptar a este formato?
En los últimos diez años, más de siete millones de personas en todo el mundo han visitado nuestras exposiciones digitales inmersivas dedicadas a los artistas europeos del pasado. Van Gogh ha sido uno de los nombres de mayor éxito, pero también Klimt, Magritte, Leonardo da Vinci y Matisse han despertado un notable interés por parte del público, lo que demuestra que el arte es universal y atraviesa los siglos y las culturas.
El caso de Van Gogh es emblemático de este fenómeno, ya que las decenas de exposiciones inmersivas dedicadas a él en estos años —no solo las realizadas por nosotros, sino también otras versiones, más o menos logradas, surgidas en todos los continentes— representan precisamente esta fluidez del arte, que a lo largo del tiempo inventa nuevas formas de ser experimentado.
Hoy en día, uno de los rasgos más significativos de nuestra civilización es la presencia de internet y de la cultura de la web, lo que ha propiciado como nunca antes que la cultura del pasado sea remezclada, reinterpretada y resignificada. El Van Gogh “digital e inmersivo” constituye un título emblemático de este proceso cultural contemporáneo. Sin embargo, el mismo proceso —como hemos demostrado— puede aplicarse recurriendo a ese palimpsesto infinito de la cultura humana. Nos encontramos solo al inicio de este proceso, y nuevos artistas y nuevos periodos históricos serán objeto de atención por parte de los creadores multimedia.
¿Por qué recomendarías ir a la experiencia? ¿por qué creés que cautiva al público argentino?
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Recomendaría asistir a la experiencia inmersiva sobre Monet y los impresionistas en el Teatro Colón de Buenos Aires porque ofrece una forma innovadora y profundamente sensorial de acercarse a uno de los momentos fundamentales de la historia del arte moderno. No se trata simplemente de ver reproducciones de obras célebres, sino de entrar en un relato audiovisual que permite comprender, de manera intuitiva y emocional, la revolución estética y técnica que estos artistas impulsaron a finales del siglo XIX.
La experiencia propone un recorrido narrativo que integra imágenes, música, espacio y movimiento, y que sitúa al espectador dentro de los procesos creativos de Monet y de sus contemporáneos: su modo de mirar la realidad, su relación con la luz y el color, su vida cotidiana y su contexto histórico. De este modo, el público no solo reconoce las obras, sino que puede percibir las razones profundas de su radicalidad y su influencia en el desarrollo posterior del arte.
El hecho de que esta propuesta se presente en un espacio emblemático como el Teatro Colón añade una dimensión simbólica y cultural particularmente significativa. La experiencia resulta así adecuada tanto para quienes ya poseen conocimientos artísticos como para públicos que se aproximan por primera vez al impresionismo, ofreciendo una forma accesible, rigurosa y emocionalmente envolvente de comprender por qué Monet y los impresionistas transformaron para siempre nuestra manera de ver el mundo. .