“Disciplina, deseo y dirección”. Ese fue el título de la charla que reunió a Lali, BB Asul y Blair Bladdee en el marco de los "EQUAL Days" organizados por Spotify Argentina. Lejos de una charla técnica sobre la industria de la música, el encuentro se convirtió en conocer los procesos creativos que cada una de estas tres artistas atravesaron. Allí detallaron sobre los obstáculos, sus frustraciones, la decisión de no amoldarse a lo que esperan de ellas, el poder de la intuición y la importancia de aprender a decir que no cuando lo creen necesario.
El lema de estos días fue "EQUAL es mucho más que una playlist" y así es. Es un espacio en el que se tiene la posibilidad de escuchar a colegas, personas que te inspiran, artistas, entre otras, contar sobre las dificultades que se atraviesan, en este caso, en la industria de la música.
Los comienzos de la fantasía pop
Si bien cada una de ellas tres llegó a la música desde lugares distintos, todas tuvieron el impulso de hacer música. De hecho, Blair contó entre risas que todo empezó desde una imagen muy clara: “fantasía de popstar tipo Hannah Montana”. En ese sentido, relató que el camino no fue inmediato porque en ese momento ella se encontraba estudiando diseño gráfico, pero que sí hubo una herramienta que la ayudó a dar el salto: el autotune. "A mí me daba vergüenza cantar y eso me ayudó para poder hacer mi primera canción".
Por su parte, BB Asul recordó que su acercamiento se dio a partir de ver a otras artistas argentinas en la escena. De esa manera, mencionó a La Joaqui, Cazzu y hasta incluso a Lali, quien estaba sentada a su izquierda. "Me dio una noción que podía hacer eso, hacer canciones y cantarlas”. Además, su primer acercamiento a la composición también fue "casi accidental". Según contó, un día ella iba caminando por la calle cuando se encontró con unos amigos del secundario que le ofrecieron sumarse a la banda que tenían para hacer coros. Un día le dejaron hacer su propia canción: "No podía creer lo que me pasó cuando escribía", admitió. En ese momento se dio cuenta de su deseo y aseguró: "Los dejé a la mierda y me puse a hacer mis canciones".
A su vez, todos conocemos cómo comenzó la carrera de Lali dentro del universo Cris Morena. En la charla ella rememoró esos años y afirmó: "Muy ladri, no tenía ninguna situación académica. Era una niña que bailaba frente al espejo y estaba conectada con la música por mi casa”.
Seguir la intuición y aprender a decir "no"
Uno de los ejes más repetidos durante la charla fue la intuición. Para las tres artistas, construir una carrera en la música implica tomar decisiones constantes y muchas veces incómodas. Sobre todo cuando el entorno propone caminos que no siempre coinciden con lo que una quiere hacer o hay un otro diciéndo por dónde deberían ir.
“La intuición es todo. Se mezcla con el deseo y con el impulso de ir hacia un lugar”, explicó Lali. Para la artista, ese instinto es clave no solo al momento de crear música, sino también a la hora de elegir con quién trabajar o qué decisiones tomar dentro de un proyecto.
Blair también se refirió a ese proceso interno que atraviesa cuando escribe canciones. “Para escribir hay que conectarse mucho con el presente de una. Preguntarse: ‘¿qué quiero ser yo hoy?’”, explicó. Y agregó: “Si te sentís incómoda, salí de ahí. Y divertite, que eso es lo más importante”.
BB Asul coincidió en que la seguridad personal es fundamental para poder sostener una identidad artística en una industria donde constantemente aparecen opiniones externas. “Una tiene que encontrar seguridad en lo que quiere hacer, porque siempre va a venir alguien a decirte qué es lo mejor o lo que deberías hacer”, señaló. En ese sentido, destacó que una de las claves está en aprender a equilibrar la escucha con la convicción propia: “Hay un punto medio entre escuchar a los demás y tener la seguridad suficiente para decir que no cuando algo no te representa”.
Tener una identidad artística propia
Otro de los temas centrales del panel fue la construcción de una identidad artística. Las tres coincidieron en que ese proceso no es inmediato ni lineal: cambia con el tiempo, con las experiencias y con el crecimiento personal.
Para BB Asul, entender qué quiere decir con su música fue algo que apareció recién con el paso de los años. “Recién ahora estoy empezando a entender por qué mis canciones dicen lo que dicen y qué quiero expresar con ellas”, contó. Durante mucho tiempo, explicó, simplemente se dejó llevar por el impulso creativo. “Antes hacía lo que me salía, lo que me pintaba, y también creo que eso está bien. Pero entenderse a una misma es un camino”.
En el caso de Blair, la construcción de un proyecto artístico muchas veces empieza desde lo visual. “Yo suelo imaginar los videoclips antes que las letras”, contó. En su último disco, explicó, pensó el proyecto como una historia completa: “Sabía que tenía un principio, un nudo y un desenlace. Tener claro ese recorrido me ayudó a entender hacia dónde iba todo”.
Una era atravesada por redes sociales
En un contexto donde las redes sociales son parte fundamental de la difusión musical, las artistas también reflexionaron sobre la exposición y la relación con el público. Para BB Asul, uno de los aprendizajes más importantes fue perder el miedo a mostrar su trabajo. “Aprendí que no tiene que darme vergüenza compartir lo que hago todas las veces que sea necesario”, dijo. Según explicó, muchas veces existe una idea instalada de que insistir no es “cool”. Sin embargo, ella lo ve de otra manera: “Si estás orgullosa de lo que estás haciendo, hay que mostrarlo. Las redes están para eso”.
Lali, por su parte, puso el foco en otro aspecto del mundo digital: la cantidad de opiniones que circulan constantemente. “Hay tanto consejo en redes que a veces se vuelve peligroso. Es raro cómo nos movemos en un mundo donde scrolleás y parece que todo el mundo tiene la verdad sobre algo”, reflexionó. En ese contexto, aseguró que confiar en el propio criterio se vuelve casi un acto de resistencia: “Hacer las cosas a tu manera hoy es casi contracultural”.
Las malas decisiones y la frustración
Lali compartió una experiencia que marcó su forma de trabajar dentro de la industria. Durante un tiempo participó de campamentos de composición en Estados Unidos, una práctica común en el pop internacional. Sin embargo, el resultado no fue el esperado.
“No me sirvió ir a hacer camps en Miami con gente que no conocía. Fue una situación muy frustrante”, contó. “Entrar a un estudio y que alguien te tire una letra que podría cantar cualquiera, en ese momento me daba vergüenza decir que no”.
La experiencia le permitió entender qué tipo de proceso creativo quería para su música. “Me sirvió para darme cuenta de que quería hacer mis discos en Buenos Aires, con gente en la que confío”, explicó. En ese sentido, también habló sobre la importancia de cuidar el núcleo creativo de un proyecto. “Hay que cuidar la mesa chica creativa, porque todo sale del corazón del proyecto”, señaló.
Aceptar las contradicciones y el éxito
En una época atravesada por las redes sociales y la exposición constante, sostuvo que muchas veces parece que no hay espacio para equivocarse, cambiar de opinión o simplemente pensar en voz alta. Sin embargo, para ella, el proceso creativo también implica aceptar esas tensiones.
“A los artistas que me gustan los vi ser personas. A esta época me interesa pensarla: vivir te transforma en alguien contradictorio. En esta época no nos permitimos nuestras contradicciones, no nos perdonamos hablar en un micrófono y decir una burrada, como si todos fuéramos Einstein. Hay miedo a decir, a pensar, a expresar un deseo, porque parece que estamos signados por la cancelación”.
Para la artista, aceptar esa complejidad también se refleja en la forma en la que se construyen los discos. En ese sentido, explicó que sus proyectos musicales están atravesados tanto por su deseo personal como por el contexto en el que surgen. “Mi último álbum está signado por lo que yo tenía ganas de hacer, pero también por el contexto. Me gusta sentir que además de cumplir mi deseo, estoy entregando algo que tiene que ver con su época. Poder mirar para atrás y decir: ‘este disco pertenece al momento en el que salió’”, contó
En ese mismo análisis apareció otro tema que, según señaló, todavía resulta incómodo de poner sobre la mesa: el dinero y el crecimiento de los proyectos artísticos. En el marco de una conversación atravesada por el feminismo y la industria musical, remarcó que muchas veces a las mujeres les cuesta hablar abiertamente de ese crecimiento.
“El dinero es un tema en el feminismo. Cuando un proyecto crece una se aferra mucho a lo que construyó y cuesta hablar de que creció, de que genera dinero y de que con ese dinero se puede dar trabajo a muchas personas”.
Incluso, hizo referencia a la hora de tener que tomar decisiones que determinan tu carrera, como fue en su caso sacar "Fanático" como primer corte de su último álbum: "Me decían que era muy violento". Sin embargo, a pesar de eso ella pidió que confiraran en su criterio porque el hecho de sacar ese tema, teniendo en cuenta el contexto y el crecimiento del proyecto musical de Lali, "era un statement".
En fin. Lo que apareció una y otra vez en las intervenciones de Lali Espósito, BB Asul y Blair Bladdee fue una forma de pensar el trabajo creativo atravesada por la intuición, el deseo y también por las dudas, los errores y las incomodidades que inevitablemente aparecen en el camino.
En ese sentido, encuentros como los EQUAL Days funcionan como algo más que un panel o una charla abierta: son instancias donde las experiencias se comparten, se ponen en palabras procesos que muchas veces quedan invisibles y, sobre todo, se habilita una conversación necesaria sobre el lugar que ocupan hoy las mujeres en la música.