Tres grupos empresariales concentrarán el 60% de la recaudación estimada de las rutas adjudicadas por el Gobierno nacional. Los primeros corredores privatizados abarcan unos 9000 kilómetros y los concesionarios tendrían ingresos por peajes cercanos a $518 mil millones anuales.
De acuerdo con las estimaciones difundidas, el negocio alcanzaría unos US$343 millones por año al tipo de cambio oficial y alrededor de US$6800 millones durante los veinte años previstos en los contratos. Además, las concesiones contemplan actualizaciones tarifarias y la posibilidad de habilitar nuevas estaciones de peaje.
El grupo Cartellone obtuvo corredores que generarían unos $135 mil millones anuales. Autovía Construcciones y Servicios quedó a cargo del Tramo Oriental y participará del Noroeste, mientras José Cartellone Construcciones Civiles fue adjudicada para el Centro Norte.
En segundo lugar se ubicó el consorcio integrado por Concret Nor, Marcalba, Pose y Coarco, que operará el tramo Sur-Atlántico-Acceso Sur. El corredor incluye las autopistas Ezeiza-Cañuelas y Riccheri, además de distintas rutas nacionales, y tendría una facturación estimada de $128 mil millones al año.
Por su parte, la unión conformada por Basaa y Cecosa obtuvo el Tramo Puntano, con una recaudación proyectada de $36 mil millones anuales. Obring, Pitón y Rovial también consiguieron corredores en Chaco, Santa Fe y la conexión Rosario-Victoria junto con otras empresas.
Los contratos permiten además desarrollar actividades comerciales dentro de los predios concesionados, previa autorización de Vialidad Nacional. Entre ellas aparecen estaciones de servicio, centros logísticos, locales gastronómicos, hoteles, sucursales bancarias, redes de fibra óptica y antenas de telecomunicaciones.