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Delta del Paraná: detectaron 36 focos y hay más de 1.700 hectáreas quemadas

La reaparición del fuego frente a la costa santafesina encendió las alarmas regionales, mientras especialistas vinculan las quema sistemáticas con la preparación de terrenos para el sector ganadero.

Delta del Paraná: detectaron 36 focos y hay más de 1.700 hectáreas quemadas

Un nuevo brote de incendios forestales golpea con fuerza a las islas del Delta del Paraná, dejando una huella de destrucción que supera las 1.700 hectáreas en apenas noventa y seis horas. Según un informe elaborado por la Universidad Nacional de Rosario, los focos ígneos se concentraron frente a las costas de San Lorenzo, Rosario y Villa Constitución. La presencia de densas columnas de humo volvió a ser visible desde distintos puntos del litoral.

Los registros del Área de Política Ambiental detallan que entre el primero y el cuatro de septiembre se detectaron treinta y seis focos en el corredor insular. La franja ubicada frente a la localidad de San Lorenzo fue el sector más castigado al concentrar casi la mitad de los eventos registrados. En tanto, las quemas de mayor envergadura se localizaron sobre la zona de Villa Constitución, donde un solo incendio llegó a consumir más de cuatrocientas hectáreas.

Frente a la emergencia en jurisdicción entrerriana, las autoridades provinciales desplegaron operativos de patrullaje preventivo y monitoreo aéreo para evaluar la propagación de las llamas. Los relevamientos iniciales de los brigadistas determinaron que la afectación dañó principalmente la vegetación superficial debido a la presencia de agua en el terreno. Este factor evitó que el fuego alcanzara la materia orgánica profunda o generara incendios de turba en el suelo.

A pesar de que la intensidad de las llamas disminuyó tras las primeras intervenciones oficiales, las cuadrillas mantienen recorridas constantes desde la cabecera del puente Rosario-Victoria. El personal de la Brigada de Respuesta Ambiental coordina tareas junto a la Justicia Federal para supervisar el territorio afectado y evitar rebrotes. Sin embargo, los especialistas advierten que la temporada de mayor riesgo para el ecosistema recién comienza con la llegada de la primavera.

Analistas del sector afirman que la reaparición de estos episodios responde a la práctica sistemática de quemar pasturas secas para favorecer el rebrote destinado al ganado. Esta modalidad de manejo productivo sobre un ecosistema sumamente frágil vuelve a generar intensos debates sobre el impacto en la salud pública y la biodiversidad. El uso del fuego a la salida del invierno se consolidó históricamente como una herramienta habitual de intervención territorial.

Los antecedentes históricos confirman que el mes de septiembre suele registrar los picos más altos de intencionalidad y propagación de quemas en toda la cuenca. Durante el mismo período del año pasado se llegaron a contabilizar más de seiscientos focos en la región insular del Paraná. Frente a este panorama recurrente, los organismos técnicos ratificaron que mantendrán la vigilancia satelital y el monitoreo permanente sobre el humedal.

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