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Argentinos en riesgo: las barreras que impiden el acceso a las vacunas

Una investigación revela por qué el 13% de la población no logró vacunarse o vacunar a los menores que tenía a su cargo la última vez que lo intentó.

Argentinos en riesgo: las barreras que impiden el acceso a las vacunas
Un 96% de las personas consideró que las vacunas son seguras y efectivas.

Mientras en diversos países del mundo los movimientos “antivacunas” y la desconfianza en las inmunizaciones se presentan como una amenaza seria para la salud, en la Argentina el principal riesgo son las barreras de acceso. Así se desprende de los resultados preliminares del proyecto Índice de Confianza y Acceso a Vacunas (ICAV), presentado ayer por la Fundación Bunge y Born (FBB).

Si bien los argentinos contamos con uno de los calendarios de vacunación más actualizados y completos del mundo, en el país dejan de aplicarse alrededor de 700.000 dosis de alguna de las vacunas del calendario obligatorio durante el primer año de vida.

A partir de la realización de encuestas a 3.177 argentinos mayores de 15 años, en las que se indagó sobre actitudes y opiniones sobre las vacunas, se comprobó que existe una elevada confianza en ellas, ya que un 96% de las personas consideró que las vacunas son seguras y efectivas.

Sin embargo, los resultados preliminares del relevamiento arrojaron que un 13% de la población no logró vacunarse o vacunar a los menores que tenía a su cargo, la última vez que intentó hacerlo, siendo el faltante de vacunas el principal motivo, aún con mayor intensidad entre quienes tienen menores a cargo.

El indicador puso de manifiesto la existencia relevante de una serie de barreras de acceso para la vacunación de la población, entre las que se encuentran -con mayor influencia-: la accesibilidad a centros de vacunación, la amplitud en cuanto a días de atención y horarios de vacunatorios, y la distribución de las vacunas.

Si extrapolamos la encuesta a toda la población, teniendo en cuenta que en 2018 nacieron 728.000 niños en el país, podemos decir que hay 310 chicos por día hábil que quisieron ser vacunados y no pudieron

Aseguró el doctor Eduarlo López, jefe del departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y líder del proyecto “Observatorio de la Salud del Niño y el Adolescente” de la FBB.

Vacunarse en la Argentina sigue siendo algo deseable; la seguridad de los niños no está puesta en juego en el país, de acuerdo a la confianza en las vacunas, y tenemos un Calendario de Vacunación al nivel de Estados Unidos o de Europa. Aquí el problema es el acceso

Enfatizó López, quien recordó que “la vacunación es un indicador social de las políticas de estado”.

Por su parte, el director ejecutivo de la FBB, Gerardo della Paolera, apuntó que “este índice nos permite visualizar este momento y analizar hacia adelante, no podemos saber qué confianza y acceso tenían las personas años antes”.

A partir de este trabajo vemos como principal problema que las barreras para vacunarse son altas

El objetivo del proyecto es generar un índice que “permita mejorar el diseño de los programas y estrategias de inmunización en el país, y orientar de manera más eficiente los recursos humanos y financieros destinados a la inmunización, en el marco de las políticas de salud pública”. A su vez, desde la organización aseguraron que se busca generar alertas tempranas -reportes semanales automatizados- que detectarán si aumentan las conversaciones en torno a las vacunas en la Argentina y en qué sentido.

AMENAZA REAL

La gravedad de la situación que implican los movimientos “antivacunas” y la desconfianza en la vacunación llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declarar la reticencia a las vacunas como una de las Diez Amenazas Globales a la Salud Mundial.

Las consecuencias de este flagelo ya han empezado a evidenciarse. En Francia, un 32% de la población cree que las vacunas no son seguras y en Europa hubo el año pasado 80 casos de sarampión que causaron 28 muertos, cuando es una enfermedad ampliamente controlable mediante la vacunación.

Además de reducir la prevalencia de enfermedades evitables y muertes prematuras, las vacunas pueden prevenir ciertas formas de cáncer (de cuello uterino y otros ginecológicos, el carcinoma hepático vinculado con la hepatitis B) y ayudan a disminuir el consumo de antibióticos y la resistencia antimicrobiana.

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