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¿Cómo es irte a vivir al exterior en medio de una pandemia?

Si creías que irte a vivir a otro país era complicado, imaginate hacerlo en una pandemia. Conocé la historia de Federico, Lucila, Julia, Diego y Cecilia con sus tres hijos.

Europa en marzo/ Europa en agosto│Fotos: Lucila Sampaoli/Julia Lascano

Europa en marzo/ Europa en agosto│Fotos: Lucila Sampaoli/Julia Lascano

Por: Agustina Lascano

Para muchos, el coronavirus significó una pausa en sus vidas. La pandemia llegó a nuestras rutinas y le dio una vuelta que no nos esperábamos. Algunos pudieron superar esta “traba” y siguieron con sus planes, pero muchos otros no pudieron lograrlo.

Los argentinos sabemos que nuestro país es inestable: conflictos políticos, la “grieta” cada vez más marcada, problemas económicos y más. Por estos motivos algunos toman la decisión de irse a vivir al exterior. Los entrevistados nos cuentan cómo pudieron superar la pandemia para empezar una nueva etapa en sus vidas.

Recordemos que Europa fue epicentro de la pandemia desde mediados de marzo hasta abril, cuando Estados Unidos se transformó en el país con más casos del mundo. Cuando Lucila viajó a Londres, tuvo pocos días antes del 'lockdown' para instalarse, pero ahora puede caminar tranquila. Cuando Julia se mudó a Breda, llegó a un lugar donde poca gente usaba barbijos y ya pudo ir de visita a Suecia. Diego y su familia dejaron el país hace pocas semanas y ya disfrutan de la playa cerca de Cádiz.

Federico, desde Buenos Aires (Argentina)

Tiene 26 años y el 4 de abril iba a viajar a Europa para comenzar una nueva vida, pero no pudo hacerlo. “Por la pandemia me lo fueron reprogramando hasta el 1° de septiembre”. Federico iba a viajar a Barcelona para luego instalarse en Alemania con una visa de Working Holiday. “Con el coronavirus lo que cambió fue el tema de los controles, la comunicación entre aerolíneas, embajadas. Nadie sabe bien cómo manejarse y se ve que están tratando de adaptarse a este contexto”, opinó.

“Hace unos cinco años que quiero hacer esto, pero desde septiembre/octubre del año pasado que lo empecé a planear seriamente”, contó Federico, quien tuvo que retrasar sus planes de manera obligada por la pandemia. 

Lucila, desde Londres (Inglaterra)

Viajó a Londres, Inglaterra para trabajar como arquitecta en planeamiento urbano dentro del área metropolitana de la ciudad. “Venía pensando irme a hacer alguna experiencia al exterior desde segundo año de mi carrera de Arquitectura en la Universidad de Belgrano, que ofrecía la posibilidad de hacer el doble diploma en universidades europeas. Me acuerdo que en ese entonces el dólar había dado el salto de 20 a 40, y pensar en vivir un año en Europa sin tener un ingreso no parecía viable. En ese momento decidí quedarme, pero me prometí que ni bien terminara mi carrera, me iría a trabajar o hacer un master afuera”, contó sobre los comienzos de este sueño para ella aprovechando su nacionalidad italiana.

Así estaba Londres ni bien llegó:

 

“Mi plan original era terminar la carrera e irme en octubre de este año a trabajar a Barcelona, España, pero en el medio surgió una posibilidad laboral en Londres y renuncié a mi trabajo en el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en el área de Space Planning”, detalló sobre cómo tomó la decisión. Sacó el pasaje a mediados de febrero para el lunes 16 de marzo: “El día anterior, Alberto Fernández anunció el cierre de fronteras por quince días”, recordó.

“No fue un problema para mí porque solo tenía que salir del país, pero mi papá tenía vuelo de ida conmigo y la vuelta a Buenos Aires unos 12 días más tarde”, contó y describió que cuando llegaron al mostrador del aeropuerto para despachar las valijas, el personal de la aerolínea le recomendó a su padre no viajar porque iba a tener problemas para volver al país: “No lo dudó y viajó conmigo. Es el número 1”, dijo con orgullo la joven de 23 años.

Las calles de Londres vacías│Foto: Lucila Sampaoli
Las calles de Londres vacías│Fotos y videos: Lucila Sampaoli

El vuelo de British Airways a Londres fue uno de los últimos vuelos en despegar hacia Reino Unido: “Nunca vi tantos vuelos cancelados en una pantalla”, comentó sobre el ambiente en Ezeiza donde había poca gente pero sin controles de sanidad ni barbijos.

Para que el padre de Lucila pudiera volver a Argentina tuvieron que “hacer malabares”, dijo ella y contó: “El consulado argentino en Londres no dio respuesta. Conseguí un vuelo con escala en Santiago de Chile, donde estuvo varado 3 días. Cuando llegó a Buenos Aires tuvo síntomas de coronavirus y terminó internado casi dos semanas”. “Tiene 65 años y lo superó como un campeón”, dijo otra vez mostrando su admiración.

Londres ahora:

 

La joven arquitecta ya está instalada en Londres, pero los primeros días fueron difíciles: “Tuve 5 días para abrir cuentas bancarias, encontrar una casa donde vivir, entregar el contrato laboral firmado, y hacer otros trámites presenciales. Después de eso, el primer ministro Boris Johnson anunció el ‘lockdown’. Días de locos: supermercados desabastecidos, empezaban a despedir gente en todas las empresas”.

Sobre sus primeros meses de esta nueva vida, reflexionó: “Fueron unos meses de montaña rusa emocional, pero estoy feliz”.

Julia, desde Breda (Países Bajos)

“Me fui de Argentina para prepararme lo mejor posible en el rubro de las Ciencias Ambientales. Desde el secundario que empecé a tener interés por hacer un intercambio en el extranjero”, nos adelantó sobre cómo comenzó la idea de irse hasta que lo definió: “En octubre 2019, cuando estaba terminando mi primer año en la UBA, decidí comenzar una nueva vida empezando una carrera en el extranjero”.

Aeropuerto de Amsterdam│Foto: Julia Lascano
Aeropuerto de Amsterdam│Foto: Julia Lascano

El plan inicial de esta estudiante de 19 años era viajar en junio a Amsterdam, pasar unas semanas ahí y después instalarse en la ciudad de Breda, donde empezará su nueva carrera a finales de agosto: “Por la pandemia se retrasó mi viaje y decidí ir a Breda directamente”.

“Sacar el vuelo fue la parte más estresante del viaje. Tuve que llamar a varias embajadas y aerolíneas todos los días para que me actualicen sobre la situación cambiante de la pandemia. El mayor problema era que dentro de las embajadas no todos tenían la misma información, así que tenía que llamar varias veces a un mismo teléfono para corroborar los datos”, recordó Julia que tiene nacionalidad española además de la Argentina.

La normalidad en las calles de Breda, Países Bajos│Foto: Julia Lascano
La normalidad en las calles de Breda, Países Bajos│Foto: Julia Lascano

No pudo hacer una reunión de despedida por la cuarentena obligatoria y solo pudo visitar un rato a su abuela, su hermana (hola, yo soy la hermana) y algunas amigas, en medio de los trámites y compras de último momento. “El vuelo que tomé fue de Buenos Aires a Amsterdam, de ahí tomé un tren a Breda. Usé el barbijo en todo momento. En el aeropuerto había muy poca gente y en el vuelo se respetó el distanciamiento social porque no iba lleno”, detalló sobre su viaje.

“Ahora estoy alquilando una habitación en una casa en un barrio muy tranquilo de la ciudad. A fin de mes, días antes de empezar a cursar, me mudo a la residencia de la universidad donde voy a convivir con cuatro estudiantes de otros países”, contó sobre cómo seguirán los cambios en su vida.

“La gente es muy amable. Siempre están predispuestos a ayudar. El idioma es difícil, pero me manejo excelente con el inglés. Me encanta la ciudad y a fin de mes cuando arranque la facultad creo que me voy a incorporar muy bien. Valió la pena el lío del cambio de país en medio de la pandemia”, consideró Julia desde Breda.

Diego, desde Puerto Santa María (España)

Diego tiene 44 años y junto a su mujer Cecilia y sus tres hijos Tomás (15), Agustín (12) y Canela (8) pudieron irse a vivir a España. Él es cocinero y tiene la nacionalidad española. “Siempre tuve el sueño de vivir en otro país, por lo menos durante dos años. Poder vivir, trabajar y experimentar lo cotidiano de otra sociedad es algo muy enriquecedor".

Ezeiza a fines de julio:

 

Durante un año y medio dejaron su rutinaria vida en Buenos Aires para recorrer el continente en “El Tucu”, un colectivo que transformaron en motorhome y pasó a ser su nuevo hogar. “La idea era vender el motorhome y seguir viajando por Europa, pero la pandemia cambió todo. No sabemos cómo seguirá después”, consideró Diego.

Su plan inicial era ir a Europa en diciembre del año pasado, pero no pudieron. Con la venta del motorhome, se reactivaron los planes y el coronavirus lo retrasó un poco, pero pudieron lograrlo. “Como las clases empiezan en septiembre, queríamos que los chicos arranquen en España directamente. Teniendo la nacionalidad española, teníamos la posibilidad de viajar como repatriados”, contó y coincide con el relato de Julia y su nueva vida en Países Bajos.

El vuelo a Madrid│Foto: Diego Percivaldi
El vuelo a Madrid│Foto: Diego Percivaldi

Para sacar el pasaje hay que comunicarse con la aerolínea, preguntar las fechas de vuelos de repatriados, hacer una reserva que debe ser aprobada por el consulado para poder pagarlo y que emitan el ticket. Esto solo se puede hacer con el pasaporte europeo.

Diego viajó el 22 de julio, unas semanas antes que su familia, para poder tramitar todo: buscar trabajo, empadronamiento, colegio, nuevo hogar y más. Sobre cómo fue su viaje, contó: “Se toman algunos recaudos como el distanciamiento y el uso del barbijo. Pero no hubo grandes diferencias de cualquier otro embarque, durante el vuelo la gente no usaba el tapabocas. El personal del avión pedía que no coloquemos bien el barbijo, pero la gente les discutía”.

El vuelo a Madrid│Foto: Diego Percivaldi
El vuelo a Madrid│Foto: Diego Percivaldi

“48 horas antes del vuelo te pedían que descargues la aplicación Spain Travel Health que es como la app CuidAr nuestra: pide datos, te da un código QR y es una declaración jurada”, detalló.

La familia comenzó una nueva vida en el Puerto de Santa María, cerca de Cádiz. Sobre este cambio, Diego reflexionó en diálogo con Filo.news: “La experiencia es positiva. La gente es muy amable y hay burocracia, como en todo el mundo. Pero la diferencia es que las cosas se van resolviendo. En 8 días pude empadronarme, señé un departamento, también señé un auto para comprar después. Todo se va resolviendo de a poco”.

El coronavirus sigue, la cuarentena sigue, pero nuestra vida también sigue. Estas historias muestran que a pesar de la pandemia, podemos seguir cumpliendo los objetivos que nos proponemos. Cumplir esas metas nos va a ayudar a sentirnos mejor a pesar del encierro y de extrañar a nuestros seres queridos que están lejos. Buscá la forma para que el 2020 no sea un “año perdido”.

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