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Retroactivo del monotributo, sistema impositivo y la oportunidad que nos da el mundo

Las idas y vueltas con el cobro retroactivo del monotributo volvieron a poner en foco al sistema impositivo argentino. Mientras en el mundo se discuten cambios estructurales en el régimen tributario, el Gobierno tiene una oportunidad única para ampliar su recaudación y salir de la emergencia social. 

La indignación que causaron las deudas retroactivas del monotributo evidenció una vez más la regresividad del sistema impositivo argentino.

La indignación que causaron las deudas retroactivas del monotributo evidenció una vez más la regresividad del sistema impositivo argentino.

Por: Gonzalo Finlez

Este jueves, la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados llegó a un acuerdo unánime para votar durante la próxima semana el proyecto de fortalecimiento y alivio fiscal para pequeños contribuyentes. Una vez aprobado, se volverá hacia atrás con la decisión de cobrar una deuda retroactiva a los monotributistas. 

El proyecto que modifica la Ley sancionada en abril pasado implica una serie de beneficios impositivos para un sector muy castigado con la crisis económica y la pandemia. Sin embargo, la indignación que se vivió durante algunos días en respuesta a las deudas que aparecieron en el sistema refleja una vez más las falencias estructurales de nuestro sistema impositivo.

Que paguen los que más tienen

No se trata sólo de un problema nacional. Pese a los discursos dominantes en el ámbito doméstico, el sistema tributario se está discutiendo en todo el mundo. Particularmente, el presidente de los Estados Unidos impulsa incrementos en la tasa impositiva sobre las ganancias de capital, sobre la renta y sobre las empresas. 

El argumento del Gobierno de Joe Biden para aumentar la carga tributaria sobre las personas de mayores ingresos es el fuerte incremento que tuvo el gasto público durante la pandemia. Para hacer frente a las medidas sanitarias y contrarrestar los devastadores efectos económicos del coronavirus, los países lanzaron planes de estímulo que ahora deben financiar. 

En este sentido apunta el acuerdo alcanzado en el G7, donde las principales economías del mundo decidieron avanzar en la carga impositiva sobre las grandes multinacionales tecnológicas. 

Oportunamente, la red de periodistas ProPublica (una organización sin fines de lucro que investiga abusos de poder) accedió a datos de la Hacienda estadounidense y descubrió que las personas más ricas del mundo casi no pagaron impuestos federales durante los últimos años.

Según esta organización, la investigación "da por tierra con las bases del mito fiscal estadounidense: que todo el mundo pague su justa parte y que los más ricos paguen la mayor parte".

En el mundo se discute aumentar los impuestos a los ricos: a las big tech que fueron las grandes beneficiadas por la pandemia y a quienes tienen gran parte de su patrimonio invertido en sus acciones.

La regresividad argentina

En Argentina, la situación del monotributo generó indignación porque mostraba una tendencia contraria a la descrita anteriormente. En lugar de recaudar entre las personas de mayores ingresos, el Gobierno castigaba a los pequeños contribuyentes. 

El traspié volvió a evidenciar la regresividad del sistema impositivo nacional. Por caso, el tributo que más aporta a la recaudación es el IVA: el 21% que pagamos sobre todos los productos cuando hacemos las compras. De esta forma, se castiga con una mayor carga tributaria a quienes menos ingresos tienen, ya que suelen usar la totalidad de su dinero en consumo para sobrevivir.

Alberto Fernández prometió un cambio impositivo a comienzos de su mandato. El ministro de Economía Martín Guzmán hizo lo propio durante el 2020, cuando anticipó la elaboración de una “reforma tributaria progresiva” que sería enviada al Congreso para su tratamiento. Sin embargo, la corrida cambiaria de octubre del año pasado y las negociaciones con el FMI parecen haber cambiado los planes oficiales. 

Evasión, deporte nacional

 

Otra de las particularidades nacionales es que tal vez no sea necesario avanzar en cambios demasiado audaces para ir hacia una mayor equidad impositiva. En Argentina, alrededor del 40% de la actividad económica no está registrada, por lo que no paga impuestos. 

Una parte importante de la evasión fiscal ocurre en maniobras ampliamente conocidas del comercio exterior. La subfacturación, triangulación y utilización de precios de transferencia para exportar mercadería son moneda corriente, especialmente en la Hidrovía Paraná - Paraguay. 

En el canal donde se concentra el 80% del intercambio comercial argentino no hay ningún tipo de control estatal sobre los contenedores que entran y salen de los puertos privados. El Gobierno tiene una oportunidad única en estos meses: la concesión del grupo privado que realiza las tareas de dragado y balizamiento está vencida y el Estado debe resolver quién controlará las principales vías navegables del país.

Recuperando el control de su comercio exterior, el Gobierno podría ampliar el ingreso de dólares que hoy se escapan e incrementar la recaudación impositiva. Retomando la agenda de una reforma tributaria progresiva se podrían corregir graves desequilibrios como el monotributo, herramienta que hoy utilizan muchos empleadores para no afrontar las cargas sociales y transferir su pago al trabajador. 

Argentina se encamina hacia un cuarto año consecutivo de pérdida de poder adquisitivo de los salarios, con niveles de pobreza que alcanzan al 42% de la población. En este marco, sumarse a la ola internacional del incremento en los ingresos fiscales a través de quienes tienen la capacidad de pagar resulta urgente, con el objetivo de solventar una inyección de recursos para salir de la emergencia social e impulsar la economía. 

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