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Ciencia

El Jardín de Nemo: Una huerta submarina surrealista

Un proyecto italiano experimenta con el cultivo de plantas bajo la superficie del mar en "biosferas" submarinas.

El Jardín de Nemo: Una huerta submarina surrealista

En el noroeste de Italia, frente a la costa del pueblo de Noli, nueve burbujas de plástico transparente que parecen flotar bajo el agua forman el llamado Jardín de Nemoun experimento destinado a probar la viabilidad de los invernaderos submarinos.

Allí, las biosfera sumergidas, una especie de "estaciones espaciales en miniatura", consisten en cúpulas de plástico equipadas con material hidropónico, semillas de plantas y ventiladores de circulación de aire que se espera que sirvan, en el futuro, para ayudar a los países costeros áridos a cultivar más alimentos sin la costosa necesidad de desalinizar el agua para los cultivos

Aunque las robustas biosferas actuales están lejos del prototipo original del Jardín de Nemo, estas estructuras de aspecto alienígena —cada una con una capacidad de unos 2.000 litros de aire y anclada bajo de 4 a 10 metros de agua— ya están permitiendo probar cómo crecen las plantas en invernaderos submarinos.

¿De qué manera? A medida que la luz del sol calienta el aire húmedo dentro de cada cúpula, el agua fresca se condensa de forma natural en las paredes y esta es recogida para regar las plantas; las cuales al experimentar factores de estrés únicos en profundidad, crecen de forma diferente que en la superficie.

Mientras que una serie de sensores informan de forma inalámbrica de las lecturas en tiempo real, como la humedad, la temperatura y la composición del aire; un pequeño anillo de luces en el techo proporciona iluminación y un pequeño ventilador ayuda a mantener el aire en circulación.

Un estudio realizado en 2020 descubrió, por ejemplo, que la albahaca del jardín contenía más clorofila y antioxidantes que la albahaca de la superficie, así como una mezcla diferente de aceites esenciales. Además de la albahaca, el Jardín de Nemo experimentó con tomates, okra, judías, guisantes, hierbas y flores.

Además, otra ventaja inesperada tuvo que ver con el impacto medioambiental: actuando como un arrecife de coral artificial, el jardín parece haber atraído la vida marina a los alrededores.