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El bloqueo por coronavirus trajo quietud sísmica en todo el mundo

Durante el periodo de confinamiento, el ruido sísmico global bajó un 50% durante el primer semestre de 2020, convirtiéndose en el más silencioso del que tenemos registro.

El bloqueo por coronavirus trajo quietud sísmica en todo el mundo

El bloqueo por coronavirus trajo quietud sísmica en todo el mundo

La actividad sísmica no se reduce solo a los terremotos, volcanes y corrimientos de tierra, la actividad humana también genera vibraciones que viajan a través del suelo como ondas sísmicas, algo que llamamos "ruido antropogénico".

Pero cuando se decretaron medidas de bloqueo y aislamiento que paralizaron la vida diaria, no solo cambió la vida en la superficie y se redujeron las emisiones en la atmósfera, también se redujo el ruido antropogénico debajo de nuestros pies, particularmente en entornos urbanos.

Un nuevo estudio publicado en la revista Science es el primero en analizar estos cambios a escala global, algo que fue posible gracias al esfuerzo de equipo para descargar, procesar y analizar los muchos terabytes de datos disponibles de los sensores y las estaciones de monitoreo de 66 instituciones en diversos países.

El mismo muestra que las medidas para mitigar la pandemia de COVID-19 causaron cambios generalizados en la actividad humana, llevando a una reducción de hasta un 50% en el ruido sísmico durante meses.

"Si bien la reducción es más fuerte en los sismómetros de áreas pobladas, esta inactividad sísmica se extiende por muchos kilómetros radialmente y cientos de metros de profundidad", explican los investigadores, donde las mayores caídas en el ruido sísmico se observaron en las áreas más densamente pobladas, como Singapur y Nueva York.

El Dr. Stephen Hicks, coautor del estudio e investigador del Imperial College London, explicó que "Este período tranquilo es la amortiguación más larga y más grande del ruido sísmico causado por el ser humano desde que comenzamos a monitorear la Tierra en detalle utilizando amplias redes de monitoreo de sismómetros". Es, incluso, mucho más pronunciada que la registrada durante los períodos tranquilos observados en épocas de vacaciones, los fines de semana y hasta durante la noche.

Este período de prominente reducción del ruido sísmico que los científicos llaman "antropausia" permitió, a su vez, obtener mediciones más precisas de las ondas sísmicas, lo puede ayudarlos a diferenciar más claramente el ruido sísmico humano y el natural.

"Con el aumento de la urbanización y el crecimiento de la población mundial, más personas vivirán en áreas geológicamente peligrosas. Por lo tanto, será más importante que nunca diferenciar entre ruido causado por humanos y ruido natural para que podamos 'escuchar' y monitorear mejor los movimientos del suelo debajo de nuestros pies", concluyen.

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