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Ciencia

Los circuitos cerebrales de la religión y la espiritualidad

Un nuevo estudio encuentra que es la misma que tiene un papel en la respuesta al miedo, en el comportamiento altruista y en la atenuación del dolor.

Los circuitos cerebrales de la religión y la espiritualidad

Los circuitos cerebrales de la religión y la espiritualidad

Por: Florencia Luna

Más del 80% de la población mundial se considera religiosa, y aún más se identifican como espirituales. Durante mucho tiempo, los científicos sospecharon que podrían tener relación con circuitos cerebrales específicos, pero la ubicación de tales circuitos era desconocida. Ahora, un nuevo estudio logró identificar un circuito cerebral que parece mediar este aspecto de nuestra personalidad.

Para intentar trazar un mapa de ese circuito, el Dr. Michael Ferguson, investigador del Center for Brain Circuit Therapeutics (Estados Unidos), y sus colegas examinaron datos recopilados previamente sobre la espiritualidad autoinformada de 88 pacientes antes y después de someterse a una cirugía por un tumor cerebral.

Usando una técnica llamada "Lesion network mapping" ("mapeo de la red de lesiones"), los investigadores analizaron cómo el sitio de la lesión o tumor de cada participante interactúa con el resto del cerebro, revelando que los circuitos cerebrales de la espiritualidad se centran en un área del tronco encefálico llamada sustancia gris periacueductal (PAG, por sus siglas en inglés).

Según Ferguson, los pacientes informan rutinariamente que las experiencias espirituales y religiosas se encuentran entre los eventos de su vida más significativos, pero históricamente, la ciencia se mostró "tímida" a la hora de estudiar empíricamente los impactos de la espiritualidad o sus mecanismos fisiológicos. Ahora que estamos en un momento "de suficiente apertura cultural en la ciencia" y que contamos con la tecnología necesaria, "ya no necesitamos ser tan tímidos", sostiene.

El estudio, publicado en Biological Psychiatry —una revista científica de neurociencia y terapéutica psiquiátrica—, analizó a su vez los datos recopilados previamente de 105 veteranos de la Guerra de Vietnam que sufrieron un traumatismo craneoencefálico y confirmó la importancia de la sustancia gris periacueductal o PAG. 

Algo que sorprendió a los autores, que esperaban encontrar un "circuito de espiritualidad" más bien en regiones cerebrales "superiores" como la corteza, asociada con la función cognitiva y los pensamientos abstractos

La PAG, por su parte, es una estructura cerebral evolutivamente antigua conocida por su papel en la respuesta al miedo, en el comportamiento altruista y en funciones autónomas como la regulación de la frecuencia cardíaca. Es más conocida aún (y más estudiada) por su papel en la atenuación del dolor al desencadenar la liberación de opioides endógenos, los analgésicos propios del cerebro.

Para Ferguson, el hecho de que estos resultados apunten a una estructura tan antigua es significativa por muchas razones pero una de las más inmediatas tiene que ver con las formas en que la espiritualidad podría ser clínicamente relevante para ayudar a controlar el dolor físico y emocional.

Los antecedentes indican que algunas personas con enfermedades neurológicas como la esquizofrenia experimentan alucinaciones o ideas que son de naturaleza religiosa o espiritual. Otras investigaciones demostraron que las personas con cierto tipo de epilepsia o con daño en áreas específicas del cerebro podrían experimentar alteraciones en su identificación espiritual.

Y otras, que las experiencias religiosas no son el producto de una región cerebral en particular, que no existe el llamado "punto de Dios", sino que la espiritualidad probablemente surge de la actividad dinámica en múltiples regiones del cerebro.

No quiere decir que la religión o la espiritualidad en personas sanas sean anormales de alguna manera, sino que este estudio respalda investigaciones previas que identifican circuitos en el cerebro específicos que nos permiten tener experiencias religiosas o espirituales.

"Los investigadores han creído durante mucho tiempo que existen estos circuitos porque algunas enfermedades mentales y neurológicas pueden estar asociadas con alteraciones en las experiencias religiosas, como alucinaciones religiosas o delirios. Sin embargo, el estudio del Dr. Ferguson y sus colegas ahora mapea los circuitos cerebrales involucrados en la experiencia religiosa y la espiritualidad con nueva precisión", opinó sobre este trabajo el Dr en Medicina John Krystal y editor de Biological Psychiatry.

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