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¿Pueden nuestras convicciones cegarnos ante la información que las contradice?

Muchos tendemos a tomar la información que confirma nuestras creencias y descartar aquella que la contradice. ¿Qué hay detrás de esto?

¿Pueden nuestras convicciones cegarnos ante la información que las contradice?

¿Pueden nuestras convicciones cegarnos ante la información que las contradice?

Un término con el que todos estamos más o menos familiarizados —incluso aunque no lo conozcamos con este nombre— es el sesgo de confirmación, una tendencia a tomar la información que confirma nuestras creencias y descartar aquella que las desafían. 

Ahora, un nuevo estudio publicado en Nature Communications ayuda a explicar los procesos neuronales que contribuyen al sesgo de confirmación arraigado en los procesos de pensamiento de la mayoría de nosotros.

"Estábamos interesados en los mecanismos cognitivos y neuronales que hacen que las personas ignoren la información que contradice sus creencias, un fenómeno conocido como sesgo de confirmación. Por ejemplo, los escépticos del cambio climático podrían ignorar la evidencia científica que indica la existencia del calentamiento global", afirmó el autor principal. 

Y en este sentido, en el estudio le dieron a 75 participantes una tarea simple: juzgar si una nube de puntos se movía hacia el lado izquierdo o derecho de la pantalla de una computadora. Luego les pidieron dar una calificación de confianza (cuán seguros estaban en su respuesta) en una escala móvil del 50% al 100% de seguridad.

Después de esta primera parte, a los participantes se les mostraba nuevamente los puntos en movimiento (siendo esta vez mucha más clara la dirección) para que tomaran una decisión final

¿Qué se observó? Que cuando las personas confiaban en su decisión inicial, rara vez usaban esta nueva información para corregir sus errores. Pero el estudio no finaliza acá: a 25 de esos participantes se les realizó, además, una magnetoencefalografía (prueba médica que registra la actividad cerebral).

Basándose en esta actividad cerebral, se evaluó el grado en que los participantes procesaron la información presentada. Cuando las personas no tenían mucha confianza en su elección inicial, integraron la nueva evidencia con precisión.

En contraste, cuando los participantes tenían mucha confianza en su elección inicial, sus cerebros estaban prácticamente ciegos a la información que contradecía su decisión, pero seguían siendo sensibles a la información que confirmaba su elección.

Los investigadores sostienen que en situaciones reales, donde las personas están más motivadas para defender sus creencias, el efecto puede ser aún más fuerte. Y agregan que comprender los mecanismos neuronales detrás del sesgo de confirmación abre oportunidades para desarrollar intervenciones que podrían reducir la ceguera ante la información contradictoria.

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