Cine y Series Madre hay una sola

Análisis | Más que Madres, la agridulce nueva película de Netflix

Angela Bassett, Patricia Arquette y Felicity Huffman son tres madres sobreprotectoras que no pueden soltar a sus hijos adultos. 

El club de las madres rebeldes(Netflix)

El club de las madres rebeldes | Netflix

Por: Jessica Blady

“Más Que Madres” (Otherhood, 2019) es una de esas tantas películas chiquitas que se estrenan en festivales y terminan llegando al público masivo gracias a su distribución a través de Netflix. Cindy Chupack, guionista y productora veterana de un sinfín de producciones televisivas, es la directora y coescritora de esta comedia centrada en tres madres de Poughkeepsie (Nueva York), convertidas en súper amigas desde que sus hijos eran chiquitos y jugaban juntos. Los nenes crecieron y se mudaron a la gran ciudad donde, poco a poco abrazaron su independencia y, por supuesto, se olvidaron de sus mamás.

Tras pasar un Día de las Madres sin noticias de sus desagradecidos retoños (todos hijos únicos), la viuda Carol Walker (Angela Bassett), Gillian Lieberman (Patricia Arquette) y Helen Halston (Felicity Huffman), casada en segundas nupcias después de un matrimonio desastroso, deciden agarrar sus valijas y caer de sorpresa en las casas de sus pibes, los cuales, según ellas, perdieron un poquito el rumbo.

Daniel Lieberman (Jake Hoffman), aspirante a escritor un tanto taciturno, acaba de terminar con su novia después de una infidelidad por parte de ella. Matt Walker (Sinqua Walls) es el exitoso director de arte de una revista para hombres, sin necesidad de ningún compromiso. Y Paul Halston-Myers (Jake Lacy) vive con su pareja y otros dos hombres gay en un coqueto departamento de Manhattan, aunque nunca se preocupó por “confesárselo” a su mamá. La visita, obviamente, los toma por sorpresa y pone sobre la mesa todos los pequeños conflictos familiares que, por algún motivo, nunca se sentaron a charlar.

El guión de Chupack y Mark Andrus (“Mejor… Imposible”) no necesita ningún detonante dramático. En cambio, se agarra de pequeñas situaciones de todos los días, porque los hijos adultos tienden a querer abandonar el nido por completo y hacer su propio camino, más allá de sus constantes metidas de pata. Este proceso de ensayo y error es lo que se denomina “la vida misma”, y es donde las tres mamás quieren aportar su granito de arena, a veces con motivos razonables y otras veces metiéndose donde no las llaman, pero siempre con las mejores intenciones y todo su cariño desbordado.   

Sexo en la ciudad, pero sin sexo

Durante esta pequeña aventura, las tres van a descubrir algunas otras cosas que no tienen que ver específicamente con sus pequeños, y en lugar de sentirse menos madres porque ya no las necesitan, tal vez puedan empezar a apreciarse mucho más como mujeres. Claro que este proceso está lleno de decepciones y algunas peleas entre amigas cuando la sinceridad se pone a la defensiva.    

“Más Que Madres” es una historia chiquita con personajes queribles y bien llevados que saben como esconder sus pequeños rasgos arquetípicos y lugares comunes. Acá lo importante y lo que más destaca son las actuaciones de Bassett, Arquette y Huffman -tres protagonistas muy diferentes- que, a esta altura, les sale de taquito este tipo de papeles, pero también un relato que se siente muy creíble y realista, más allá de que a Chupack le gusta ‘glamorizar’ cada escena en las calles de Nueva York, como si todavía estuviera escribiendo para “Sex and the City”. Pequeños destalles que no logran opacar sus objetivos, siempre ligados al síndrome del nido vacío.

Hashtag soltar

Los guionistas sólo nos muestran a sus protagonistas en relación a sus hijos. Poco y nada sabemos sobre ellas, sus intereses o sus ocupaciones más allá de una rápida descripción inicial, y es ahí donde la película se siente flojita porque nos gustaría explorar mucho más a las mujeres que a las madres y esposas.  Igual, “Otherhood” cumple su función de entretener y de mostrarnos el punto de vista ‘maternal’. Ayuda tener al frente a semejantes actrices, quienes se cargan al hombro una historia que, en otras manos, resultaría más artificial y menos atractiva.   

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