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Cine y Series El infiltrado

Análisis | The Spy, la miniserie de Netflix que habla del Mosad

Sacha Baron Cohen se pone súper serio para esta miniserie de Netflix pergeñada por el creador de "Homeland" y basada en hechos reales. 

Las dos caras de una moneda(Netflix)

Las dos caras de una moneda | Netflix

Por: Jessica Blady

Seamos sinceros, la faceta humorística (e irreverente) de Sacha Baron Cohen es mucho más conocida que cualquiera de sus incursiones en terrenos dramáticos. Con “El Espía” (The Spy) se pone completamente serio para la interpretación de Eli Cohen (sin relación de parentesco alguna), agente del Mosad -Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales de Israel- que logró infiltrarse en Siria, allá por principios de la década del sesenta, años antes de la Guerra de los seis Días.

Gideon Raff, creador de “Homeland” y su homónima israelí, “Hatufim” (2009-2012), hace yunta con Netflix y el mismo Cohen (también productor ejecutivo) para contar esta historia de espionaje basada en hechos reales, carente de esa cuota de glamour tan propia de los relatos hollywoodenses, y más cercana a los conflictos personales y morales que planteaba Steven Spielberg en su “Múnich” (2005).   

Si son de esos menos ansiosos que sí pueden evitar correr a Wikipedia para enterarse del destino de este personaje, “El Espía” les ofrece seis episodios para ir conociendo todos los detalles de cómo este empleado de una tienda de departamentos de Tel Aviv, se convierte en la última esperanza del Mosad para frenar los constantes ataques de Siria. “El Inmigrante” (The Immigrant), escrito y dirigido por Raff, arranca en 1965, pero pronto salta seis años atrás para mostrarnos la cotidiana vida de Eli junto a su esposa Nadia (Hadar Ratzon-Rotem).

Cohen nació en Egipto y emigró a Israel unos años atrás con toda la intención de servir a su país, amor propiciado por sus padres nacidos en Alepo (Siria). Dos veces trató de alistarse en el instituto de inteligencia, pero fue rechazado por tener antecedentes en el país limítrofe. Para Dan Peleg (Noah Emmerich) no es una opción, pero termina cediendo cuando sus jefes del Mosad le dan un ultimátum. Ahora, tiene seis meses para entrenar a Eliyahu y enviarlo a Buenos Aires (sí, siempre nos toca a nosotros) para estrechar lazos con la comunidad árabe local y poder infiltrarse en los círculos correctos.

El que busca encuentra

Este primer episodio nos muestra el arduo entrenamiento que atraviesa el futuro espía, quien debe mentir y mantener las apariencias ante su esposa y todos sus conocidos. Claro que el trabajo tiene sus riesgos, y aunque Dan trata de disuadirlo en varias ocasiones, el férreo patriotismo de Eli parece nublar un poco su buen juicio. Este es el punto más flojito de este arranque que no nos muestra muchos matices del protagonista. En cambio, podemos apreciar el peso que sufre Peleg por sus agentes, y la posibilidad de perderlos durante sus misiones.

Por lo demás, Raff nos muestra los modernos procedimientos de la época, una gran reconstrucción histórica y un atisbo de la realidad política (siempre desde su punto de vista) que se vive día a día en Medio Oriente. Hoy, la situación entre Israel y Siria en muy diferente, pero no hay que olvidar que hubo una guerra de por medio que dejó en claro varias cuestiones limítrofes. Entre ambos estados hay una ‘paz tácita’ (no firmada), más que nada por los constantes conflictos internos del país árabe, en guerra civil desde el año 2010.

Rumbo a lo desconocido

“The Spy” es un recuento dramático que muestra los detalles más íntimos de esta ardua tarea sin los convencionalismos de Hollywood, al menos, no todos. Claro que Raff y Netflix se deben haber tomado unas cuantas licencias, pero como historia cumple su objetivo. Lamentablemente, Sacha Baron Cohen no se destaca en ningún momento, haciendo que el relato pierda fuerza y gane muchos acentos fingidos.  

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