Cine y Series La revolución será televisada

D.A. Pennebaker: la muerte del documentalista que retrató los '60

La visión artística y revolucionaria de D.A. Pennebaker traspasó el género documental y se impregnó en la cultura pop.

Todo un visionario de la realidad

Todo un visionario de la realidad

Por: Jessica Blady

Seguramente, cada vez que ven una escena donde el/la protagonista se expresa a través de una pila de carteles, lo primero que se les viene a la cabeza es el momento “romántico” entre Mark (Andrew Lincoln) y Juliet (Keira Knightley) en “Realmente Amor” (Love Actually, 2003). La realidad es que este recurso tiene varios antecedentes -indispensable chequear “El Ciudadano Bob Roberts” (Bob Roberts, 1992) de Tim Robbins-, pero surge originalmente de “Dont Look Back” (1967), documental donde el realizador D.A. Pennebaker retrata la gira inglesa de Bob Dylan en el año 1965. La figura del cantautor en el callejón del Hotel Savoy de Londres -al ritmo de “Subterranean Homesick Blues”- es una imagen icónica, no sólo para el artista folk o la historia del rock and roll, sino para la obra del documentalista, que con su estilo particular supo retratar, más que nada, la escena política y musical de la década del sesenta.

Donn Alan Pennebaker, ‘Penny’ para sus allegados, revolucionó el ambiente artístico de la época gracias a su visión y su pasión por la música y el drama político, inventando tropos, sumando ideas y procedimientos que se integraron casi de manera invisible a la cultura pop. Ya en el año 1997, un artículo de The Independent lo describió como el “cronista preeminente de la contracultura de los años sesenta”, pero él no se quedó ahí y siguió metiendo su cámara incisiva en todo aquello que lo entusiasmaba hasta los últimos días de su vida.

  

“Monterey Pop” (1968), “The War Room” (1993) -nominado al premio de la Academia-, “Elaine Stritch at Liberty” (2002), “Ziggy Stardust and the Spiders From Mars” (1973), “101” (1989) y “Down From the Mountain” (2000) son algunos de sus trabajos detrás de la cámaras, muchos de ellos junto a artistas como David Bowie, Depeche Mode, Janis Joplin, Ravi Shankar y Jimi Hendrix, monstruos sagrados que se pararon delante de su lente, más que nada, durante el “Verano del Amor”.

Pero no todo era (o es, porque la obra de un artista nunca muerte) música en su carrera como realizador y director de fotografía, ya que el compromiso también forma parte de su currículum. Junto a su tercera esposa, Chris Hegedus, pergeñaron “The War Room”, una ocurrente propuesta enfocada en el detrás de escena de la campaña presidencial de Bill Clinton en 1992. O el más reciente “Unlocking the Cage” (2016), coproducción entre a BBC y HBO centrada en los derechos de los animales.

Con Dylan, una de sus musas 

La lista de sus trabajos es larguísima y abarca más de seis décadas, pero es su impronta artística la que todos recuerdan. Esa secuencia del joven Dylan en el callejón no pasó desapercibida en su momento, e influyó significativamente en el desarrollo de los videos musicales que vinieron después. Claro que “Dont Look Back” es un hito en sí mismo, elegido como uno de los mejores documentales de la historia según la revista Time Out (puesto número seis, para ser exactos), e incluido en el Registro Nacional de Películas de la Biblioteca del Congreso norteamericano en el año 1998.

Su revolución no fue sólo ideológica o narrativa, sino también tecnológica, y junto a otros cineastas como Richard Leacock y Albert Maysles ayudaron a redefinir lo que era un documental per se. A principios de la década del sesenta crearon el equipo de cámara portátil, fácil de manejar y elemento indispensable que les permitió darle forma al llamado ‘cinéma vérité’ (cine de realidad), movimiento que “descartó la narración de predicación a favor de la neutralidad vigilante y defendió la observación sin prejuicios como la forma más pura de documentación”, como bien señala el mismo artículo de The Independent.

Pennebaker falleció a los 94 años de causas naturales, dejando un legado artístico que va mucho más allá de un personaje pasando frente a la cámara pasando una pila de carteles.

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