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Christiane: el bio-musical sobre una mujer, esposa, madre y científica

Filo.news habló con Belén Pasqualini, actriz y directora, sobre el homenaje teatral a la investigadora en leucemia Christiane Dosne Pasqualini, que trabajó con el Nobel Bernardo Houssay.

Gabriel Reig

Gabriel Reig

Por: Florencia Luna

Durante los jueves 16, 23 y 30 de enero tendrá lugar en el Teatro Picadero el bio-musical científico que homenajea en vida a Christiane Dosne Pasqualini, reconocida investigadora especializada en medicina experimental en leucemia que en 1942 llegó a Buenos Aires para trabajar junto al Premio Nobel en Medicina, Bernardo Houssay.

La disciplina del contra-amor y los posteriores enredos amorosos, la maternidad como mandato, una ciudad desconocida en medio de la alegría, la ilusión y la inconsciencia de los 22 años, un criadero de ratones y la medicina experimental son solo algunas de los tantos temas que forman parte de este monólogo atiborrado de drama y humor.

Filo.News habló con Belén Pasqualini, nieta de Christiane y también actriz y directora de la obra, acerca de la vida de una mujer, esposa, madre y científica

Christiane junto a su nieta, Belén Pasqualini, en 2018. Imagen: CONICET.

"Mi abuela siempre fue una persona muy particular para tener como referente en la vida. Cuando yo tenía seis años fue nombrada primera mujer de la Academia Nacional de Medicina, recuerdo haber ido a esa ceremonia y eso inevitablemente se ve que selló algo en mí", empieza Belén.

"En el 2007 ella edita Quise lo que hice: autobiografía de una investigadora científica (podés conseguirlo acá) y me doy cuenta de que tenía una segunda fuente, porque la primera es mi abuela, de donde succionar esta historia y plasmarlo en algo teatral, como forma de rendirle homenaje", continúa sobre esa mujer que, en vez de llevarla al cine, la llevaba al bioterio para ver cómo se injertaban tumores en los ratones de laboratorio.

En esta obra, escrita individualmente pero sumamente nutrida de los aportes de Christiane, Belén personifica a su abuela imitando su acento francés y encontrando en ella el rol en el que menos tardó en adentrarse.

"Estuve tan impregnada de ese personaje toda mi vida que no hizo falta ponerme a investigar. El texto es siempre el mismo y sin embargo cada vez me revela algo nuevo de ella. Y me revela cosas mías que heredé de esa abuela, de esa mujer: cosas hermosas y también algunos fantasmas, algunos monstruos; uno tiene esa dualidad dentro todo el tiempo", agrega.

La desigualdad de género y la vocación, dos contemporaneidades

Y aunque la historia nos ubica varias décadas atrás, hay muchas cuestiones que siguen siendo actuales y que nos interpelan. Belén destaca, en primer lugar, la desigualdad de género en el ámbito profesional, que a pesar de los avances a pasos agigantados todavía sigue existiendo y rescata: "Está más a flor de piel el poder reclamar esa igualdad".

En segundo lugar, sostiene que otra cosa que nos interpela hoy es el tema de lo vocacional: cada vez es más débil el mandato de hacer una carrera. Belén lo ejemplifica con las crisis económicas que atravesó nuestro país en las últimas décadas: "En este país donde las crisis nos hicieron tener que salir a trabajar de lo que fuera para juntar el mango y dejar atrás el título que tuviéramos, creo que hoy resuena mucho el preguntarse qué quiero hacer —por lo menos la gente que hoy tiene de alguna manera resuelta su principal urgencia de tener un techo y comida— porque no hay certeza de que un camino sea el que nos va a poder dar de comer".

La Guerra de Vietnam y el destino

Antes de mudarse a Argentina, Christiane se enamora de un tal Fritz, quien se va a la guerra y se enamora allí de una enfermera con la que forma una familia. Eventualmente se reencuentran y Christiane reflexiona acerca de que ella podría haber sido parte de esa vida y esa guerra.

Belén nos cuenta que su abuela, aunque aliviada de que su vida no tomó ese rumbo, siempre hubiera buscado encaminarse hacia la investigación; una persona tan apasionada como ella hubiera necesitado estar con alguien que celebrara su vocación y que no se interpusiera en su carrera.

"Christiane tiene una forma muy linda de ver la vida que es que todo el tiempo la vida está hecha de las decisiones que uno toma, uno tiene este camino que se abre en dos opciones cada vez y hay que elegir si ir por uno o por otro, y eso va forjando de a poco el destino", agrega.

Una malabarista en equilibro inestable

Algo en la vida de Christiane nos recuerda al libro Científicas. Cocinan, limpian y ganan el premio Nobel y es la forma en que logró conciliar todos sus roles: el de mujer y esposa, el de madre, el de investigadora y el de investigadora que viaja.

Christiane con sus hijas Diana y Titania.

"La historia de mi abuela es la historia de una malabarista que pudo hacer equilibrio con todas esas pelotas en el aire. Yo creo que lo que le permitió sostener ese equilibrio tan inestable fue justamente su pasión, que ejerció de especie de danza que mantuvo esas pelotas unidas para que se compensaran y complementaran según el momento", finaliza. 

Pará conocer más, seguí a la obra en Instagram y Facebook.

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