No te pierdas las últimas noticias

Activa las notificaciones y enterate de todo

No te pierdas las últimas noticias

Selecciona los temas que más te interesan

Protón Coronavirus

Vanesa Zamorano, enfermera: "no estábamos preparados para semejante pandemia"

Ayudar a las personas enfermas a estar saludables nunca fue tan estresante. Para entender más de cerca el miedo y la incertidumbre que atraviesan los trabajadores de la salud, hablamos con Vanesa Zamorano, Licenciada en Enfermería del Hospital Evita Pueblo.

Vanesa Zamorano, enfermera: "no estábamos preparados para semejante pandemia"

Vanesa Zamorano, enfermera: "no estábamos preparados para semejante pandemia"

Por: Florencia Luna

El coronavirus está afectando seriamente a los y las enfermeras que arriesgan su salud para tratar a los pacientes con COVID-19, entrando y saliendo de las salas de cuidado, poniendo y quitándose equipos de protección, cuidando a personas gravemente enfermas y que a veces mueren... Son quienes pasan la mayor cantidad de tiempo con los pacientes e, inevitablemente, quienes más sienten la tremenda presión de la situación que estamos atravesando.

Para conocer un poco más sobre el particular contexto de aquellos que están al frente de esta lucha, Filo.News habló con Vanesa Zamorano, Licenciada en Enfermería del Hospital Evita Pueblo en la ciudad bonaerense de Berazategui, sobre el día a día de esta dedicada —pero agotadora— profesión. 

Vanesa Zamorano, Licenciada en Enfermería.

"Primero nos cambiamos, nos ponemos el equipo completo: camisolín, botas, cofia, antiparras, escafandra, guantes y, desde hace un tiempo, barbijos quirúrgicos desde que entramos hasta que salimos del hospital". Así comienza su relato la enfermera del Evita Pueblo, un hospital público que nació en 1884 para cubrir las necesidades básicas insatisfechas de una población que para ese entonces ya superaba los 250.000 habitantes.

"Yo estoy en la guardia, donde llega siempre un posible caso de COVID-19 y donde solo entran un medico y una enfermera. En la guardia lo que hay, a su vez, es el shock room, una sala altamente equipada por si algún paciente internado confirmado con coronavirus se descompensa", aclara. Y acá es donde comienzan la acción, el cuidado y los protocolos, pero también el miedo y la incertidumbre.

Porque si bien la profesión por sí misma ya acarrea sus momentos de estrés y ansiedad, en las circunstancias actuales de una enfermedad nueva que tiene al mundo paralizado, la presión se intensifica

Para poder abordar la llegada de posibles infectados con SARS-CoV-2, los y las trabajadoras de salud del Hospital recibieron varias charlas, protocolos y simulacros por parte de las infectólogas de la institución, abiertos y obligatorios para los que están en la guardia y en el pabellón de coronavirus. El mensaje principal, lo primero a tener en claro, es siempre el mismo: en pandemia no hay emergencia.

"Tenemos que entender que primero estamos nosotros y después el paciente. No podemos actuar como antes, ahora tenemos un protocolo para no contaminarnos, en la que nosotros no seguimos el paso a paso podemos infectarnos, y este error puede costarnos caro a nosotros y a todos los que nos rodean, tanto en el trabajo como en casa", enfatiza. "Son muchas cosas: sentimos miedo, angustia, incertidumbre; y a medida que pasa el tiempo van cambiando los protocolos, nos dan mucho para leer, llega un momento que decís basta"

Y detalla: "Siempre nos hablan de cuando esto explote, que nos vayamos haciendo la idea de que más de una vez vamos a ver a alguien morir o vamos a ver como se elige quien vive y quien no, por los pocos respiradores con los que contamos en este momento. Yo no creo que lleguemos a eso al menos en nuestro hospital, ojalá que no, pero es algo que tenemos que tener en cuenta, viendo lo que está pasando en otros países donde mueren cientos de personas por día".

"Esta es en nuestro estar, todas distanciadas".

Naturalmente, la adecuación a estas nuevas circunstancias no fueron solo a nivel personal y de recursos humanos; sino también a nivel de infraestructura. El Hospital tiene lugar para 20 pacientes con COVID-19 que solo requieran oxígeno y para 18 en caso de que tengan que estar intubados, mientras que para pacientes pediátricos cuentan con lugar para ocho que requieran oxígeno y uno solo para aquellos que necesiten respirador.

Para el triaje, es decir, la selección y clasificación de pacientes según las prioridades de atención, los y las médicas se están turnando; porque en este momento los que más trabajo tienen son los clínicos, entonces las otras especialidades también intervienen.

"Esto todavía no explotó y espero siga así, pero cuando explote van a venir a la guardia todos a dar una mano, tanto enfermeras de otro sector como médicos de otras especialidades, porque no vamos a dar a basto", explica Zamorano.

Por otro lado, cuenta que en el hospital reforzaron el personal —tomaron 30 enfermeros— y se corrigieron y modificaron algunas cosas, todo dentro de la misma estructura, para estar mejor organizados; "estos cambios se fueron dando con el pasar de los días, porque como varias instituciones, o como el mundo entero, no estábamos preparados para semejante pandemia".

En esta nota:

Comentarios