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Análisis | BH90210: los adolescentes cincuentones de Beverly Hills

El código postal más famoso vuelve a la pantalla chica, pero ya no nos trae a los adolescente de la West Beverly Hills High School, sino a los actores protagonistas haciendo de ellos mismos (¿?).

Treinta años no es nada(Fox)

Treinta años no es nada | Fox

Por: Jessica Blady

Lo que pasa en Las Vegas, ¿se queda en Las Vegas? Puede que no, al menos para la mayoría del elenco de “Beverly Hills, 90210” (1990-2000) que, después de no verse por casi dos décadas, accede a formar parte de una reunión para celebrar el 30° aniversario del show que los hizo famosos. Así arranca “The Reunion”, el primero de los seis episodios que tendrá este evento televisivo, el cual nos trae de vuelta a los chicos (no tan chicos) de la West Beverly Hills High School, aunque con una vueltita de tuerca.

La idea de Jennie Garth, Tori Spelling, Mike Chessler y Chris Alberghini rescata a los personajes del drama juvenil que dejó su huella en la cultura pop durante la década del noventa, pero también rescata a sus actores, acá representando extrañas y superficiales versiones de sí mismos. Todo arranca de camino a la convención, con Jennie y Tori compartiendo un vuelo económico donde pasan desapercibidas. En seguida queda claro que ellas siguieron siendo buenas amigas y tienen una buena relación, a diferencia del resto de sus compañeros.

Si bien, ninguno parece muy entusiasmado con el evento, todos acceden a ir “por los viejos tiempos”, excepto por Shannen Doherty que anda rescatando animales en algún lugar de África. En apenas un breve vistazo, la directora Elizabeth Allen Rosenbaum nos pone al corriente de la vida de estas estrellas del pasado, que han seguido caminos muy diferentes: Tori la pelea para mantenerse frente a las cámaras y alimentar a sus seis pequeñines; Jennie atraviesa su tercer divorcio, algo que no la enorgullece; Gabrielle Carteris acaba de ser abuela y sigue al frente del Sindicato de Actores de Estados Unidos; y Brian Austin Green se queda en casa cuidando a sus tres hijas mientras su esposa Shay (La La Anthony) triunfa como cantante. Por su parte, Jason Priestley se convirtió en un director temperamental que no puede escaparle a la TV, aunque sueña con realizar su primera película independiente y formar una familia junto a su esposa Camille (Vanessa Lachey), una exitosa publicista; e Ian Ziering vive la vida loca junto a su joven mujer, a la que apoya férreamente en su carrera.

Los seis se reúnen en Las Vegas entre anécdotas, la tristeza por la ausencia de Luke Perry, la nostalgia de la fama que quedó en el camino y algunos rencores acumulados. El choque generacional entre lo que era y lo que es, les sacude las expectativas a más de uno, y el evento termina en escándalo cuando a Tori le salta la térmica al no poder sacar provecho de sus propios productos.

Una selfie para el recuerdo

El incidente no pasa desapercibido para los medios y, de pronto, estos ídolos del pasado vuelven a estar en boca de todos. Nadie desaprovecha estos quince minutos de fama accidentales, y es ahí cuando a Spelling se le ocurre la brillante idea de reversionar el show que despegó, en primera instancia, sus jóvenes carreras.  

Este es el detonante que pone en marcha BH90210: una mezcla de ficción y sátira que, entre referencias a la serie original (y un poquito a la vida personal de los protagonistas), analiza el recorrido por aquellos años de fama adolescente y lo que vino después. Para algunos, el olvido, para otros, la familia, pero todos siguen teniendo esos momentos en común, y al parecer, fueron bastante buenos.       

Rosenbaum no necesita caer en golpes bajos (hablamos de Perry o la enfermedad de Doherty), pero sí se agarra de la misma superficialidad del show noventero para pintar a estos personajes, en muchos casos, no tan diferentes a sus alter egos de la ficción. La química entre los actores y el humor (o mejor dicho, el reírse de sí mismos) son las claves para que este híbrido funcione, siempre y cuando el espectador no se lo tome tan en serio. Atrás quedó el drama adolescente, y ahora viene el “drama de los cuarenta” que atraviesa a cada uno de estos hombres y mujeres… y a más de uno de sus seguidores más acérrimos.

Con alcohol de por medio, todo es más llevadero

En esta época donde todo se recicla y el rescate emotivo marca el ritmo de la nostalgia televisiva, “BH90210” se suma a la ola, pero lo hace desde un ángulo muy diferente, examinando fenómenos de antaño y su repercusión en un presente más preocupado por la inmediatez y los ‘likes’ en redes sociales, que en las personas que dan vida a esos mismos fenómenos. *Suena la musiquita de John E. Davis.      

  

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