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Cine y series

Mercedes Morán y Joaquín Furriel: “Somos defensores del misterio; aquello que alimenta la imaginación es nuestro mejor instrumento”

La actriz y el actor coinciden en que “si algo tiene la segunda temporada de 'El Reino', es que invita a ampliar un poco el sentido de la realidad”. ¿Qué reflexiones los trasladaron a pensar lo existencial? ¿Cómo se llevan con las creencias de otros planos? ¿Y cuánto el poder grabar en escenarios como el Congreso y la Casa Rosada los nutrió para el trabajo con sus personajes? Detalles que nos comparten en esta nota.

Mercedes Morán y Joaquín Furriel: “Somos defensores del misterio; aquello que alimenta la imaginación es nuestro mejor instrumento”
Mercedes Morán y Joaquín Furriel: “Somos defensores del misterio; aquello que alimenta la imaginación es nuestro mejor instrumento”

“La realidad es una construcción”, asegura Mercedes Morán sentada a la derecha de Joaquín Furriel, casi sin percibir cuánto se relaciona con el personaje que su compañero interpreta en la serie ganadora de la novena Edición de los Premios Platino, creada por Marcelo Piñeyro y Claudia Piñeiro. Es que para Rubén Osorio, acomodar las fichas a su conveniencia, es la forma de estabilizar el panorama político que pretende en el país y que a su vez responde a intereses y líderes externos.

Lo interesante es, volviendo a la idea inicial, cuánto dos artistas como son y con su trayectoria dialogan entre sí, y comparten creencias que son metáforas de la forma en que entienden el mundo a través de su profesión y arte.

“He observado comportamientos de distintas mujeres públicas: algunas pastoras, otras políticas: hay un universo donde existen estos personajes”, Mercedes Morán.

Pasaron dos años desde el estreno entre la primera y esta segunda y última temporada de “El Reino” en Netflix, que vuelve a coincidir en una coyuntura de elecciones políticas y con una secuencia de hechos que te remiten a la serie: las desapariciones de jóvenes en manos de la policía, mandatos temerarios como el que infunde el Pastor Emilio Vázquez Pena (interpretado por Diego Peretti) y de recorte en los derechos y bienestar social, movilizaciones, y activistas que pese a la distorsión del poder y grandes medios de comunicación conmueven e interpelan al pueblo en busca de respuestas como el rol que en esta trama desempeña Tadeo (en la piel de Peter Lanzani).

Mercedes Morán y Joaquín Furriel en diálogo con Filo.News.

“Hay algo del género dentro de la ficción que roza lo fantástico. Pienso que definitivamente esa decisión que tomaron los autores y la dirección es poner en un cuadro lo que es la ficción, más allá de todas las asociaciones que se puedan hacer de los hechos puntuales, algunos claramente yo he tomado como referencia”, cuenta Mercedes en diálogo con Filo.News.

“He observado comportamientos de distintas mujeres públicas: algunas pastoras, otras políticas: hay un universo donde existen estos personajes. Me parece que toda aquella ficción que te sirva para reflexionar sobre la realidad está buena”, asegura, mientras detalla las referencias que la nutrieron para componer a la Pastora Elena.

“Son tiempos en los que la ingenuidad está difícil de ser perdonada”, Joaquín Furriel.

De esta manera “El Reino” se constituye casi como la primera serie distópica político-argentina donde tanto la Pastora como Osorio, ven -en esta segunda temporada- caer sus imperios donde gobernaban y deben comenzar a trazar una secuencia de estrategias para intentar sostener el poder que consiguieron al culminar los primeros episodios.

“Me gustan mucho las distopías”, expresa Furriel, a medida que recurre a la literatura para explicar el fenómeno “El Reino”: “Cuando vos leés ‘Ensayo sobre la ceguera’ lo que genera (José) Saramago ahí es este condimento para ver cómo se comporta la moralidad de la humanidad. Es fascinante. O no muere nadie, o pasa esto o lo otro. Bueno, ‘El Reino’ es una hipótesis distópica de un plano muy real”.

Joaquín Furriel y Diego Peretti en "El Reino 2" | Foto: Netflix.

“La serie me parece una entretenidísima y gran reflexión sobre el poder”, aporta Mercedes. En 2021, cuando la actriz presentó por primera vez al personaje nos contaba su propósito de componer a “una mujer muy oscura, lo que es una contradicción porque alguien que se siente iluminada por la fe”. 

“Soy una gran defensora del misterio. Cuando finalmente sé todo, me aburrí”, Mercedes Morán.

“Disfruto mucho de este personaje tan especial. Me entretengo mucho buscando las razones. Para entender por qué hace lo que hace y no juzgarla. La verdad que la Pastora ha sido un desafío importante en ese sentido para poder comprenderla. Entre otras cosas, otros de los grandes beneficios para mí de la actuación es que nos obliga a no juzgar a los personajes que hacemos, sino a entenderlos, eso nos humaniza mucho”, cuenta.

“Si te permitís sacarte un poco tu propia vestimenta cultural y acercarte a experiencias de algo que no podemos nombrar, o no sabemos muy bien qué es, en algún momento las sentís, y quizás existe, porqué no”, Joaquín Furriel.

Ese trabajo de armado detrás de escena, también la trasladó a sus recuerdos de una infancia católica, con una madre religiosa. “Yo soy una gran defensora del misterio, como actriz y como mujer. Me aburren las cosas cuando ya controlo todo. Soy una gran controladora, trabajo para no serlo. Cuando finalmente sé todo, me aburrí. Me parece que el misterio es interesante, atractivo; aquello que alimenta la imaginación para nosotros como actores siempre es el mejor instrumento”, defiende.

Otro toque que tiene el sello Morán es su capacidad de generar risas a partir del temperamento de los roles que representa en pantalla. “Lo que me encanta de este trabajo y de esta serie es que a pesar de la oscuridad y del temón, hay un sentido del humor que lo hace muy atractivo: tanto en el exceso de la negación, como en el exceso de la ambición, y en el exceso de muchos de esos sentimientos que están tan polarizados”, opina.

“Siempre parto de la base de correrme de la omnipotencia, de pensar que todo lo que existe lo podemos percibir”, Mercedes Morán.

Otra característica de la serie es que reparte el peso del protagonismo. Y es que ante un elenco de figuras, se multiplican los panes; si bien en esta temporada la trama reduce bastante su conflicto a Tadeo y el Pastor Emilio.  

“Como a Joaquín, nos pasa que como en esta serie el peso del protagonismo está muy repartido, tenemos grandes zonas en las que podemos mirar como espectadores. Generalmente eso en una película no te pasa: todo el peso de la película cae sólo sobre vos y tiene que pasar un tiempo hasta que yo lo pueda disfrutar”, reflexiona la actriz quien define una serie como un “eternometraje” por su cantidad de horas en el set: para estos seis episodios se utilizaron más de 2 mil horas de rodaje y 4.400 extras.

Diego Peretti, Mercedes Morán y Diego Velázquez en "El Reino 2" | Foto: Netflix.

“Me pasa lo mismo que a Mercedes”— confirma Joaquín— “La primera vez que me veo prácticamente estoy dialogando solo con mi trabajo. No estoy viendo una película, estoy en otra zona. Lleva un tiempo poder ver la totalidad. Pero esta segunda temporada te da la posibilidad de volver a trabajar, pero después de que ya hiciste el trabajo más difícil que es verte, y entender diferentes puntos de vista sobre las cosas que pueden encontrar un lenguaje común para contar lo que contamos. Entonces ya entrás directamente en esa zona de sutilezas tan linda y tan atractiva como cuando formamos un equipo de trabajo”.

Como sucedió con Peretti y Peter, Joaquín y Mercedes prácticamente no compartieron escenas en esta segunda parte que además del regreso de Vera Spinetta, Sofía Gala, Victoria Almeida, Alfonso Tort, Patricio Aramburu, Nicolás García Hume, Nancy Dupláa y Santiago Korovsky; se sumaron las incorporaciones de Diego Velázquez, Julieta Cardinali, la actriz chilena Mariana Di Girolamo, Maite Lanata, Agustín "Rada" Aristarán, Juan Ingaramo y Florencia Raggi. Entonces, ¿cómo conforman ese vínculo que tanto realza al elenco?

“Formamos un equipo de una manera extraña porque no estamos juntos en las escenas” —detalla Joaquín — Osorio no se cruza con Tadeo o la Pastora, pero al verlos en la serie y al nombrarlos, porque mi personaje los nombra, los tengo presentes. Están dentro del personaje. Es como ciudadanos. Estamos filmando todo el tiempo, me encanta eso”.

* Mercedes en tu paso por Caja Negra contabas tus experiencias de una conciencia alterada que es algo que se relaciona mucho con lo que le pasa a Osorio, el personaje de Joaquín en esta temporada. ¿Cómo se llevan ustedes con las creencias de otros planos?

Mercedes Morán: Yo voy y vengo, ¿viste? Con todo, imagínate con eso. Siempre parto de la base de correrme de la omnipotencia, de pensar que todo lo que existe lo podemos percibir. Yo creo que hay cosas que suceden que no podemos percibir, creo en los distintos planos. Siempre me llevé muy mal con la convención del tiempo, desde pequeña. No lo entendía. Por qué a partir de tal edad, determinada cosa, y eso lo sigo manteniendo. ¿Cuántos años tiene nadie? No me importa. No creo en el tema de la edad.  Ahora se transforma en una especie de desmemoria que tal vez es sólo una excusa (ríe).

* Entran muchos mandatos también con eso.

Mercedes Morán: Sí, y muchas construcciones. La realidad es una construcción, eso está claro. Entonces sí pienso que esas experiencias de esos estados alterados que mencionaba en Caja Negra, tienen que ver con cosas que me pasaron algún momento y que me excedieron, me superaron, y no tenía ni tengo todavía la posibilidad de comprenderlas. Me llevó mucho tiempo, pero de alguna manera me confirmaron que no está solo lo que se ve, hay más cosas.

* Joaquín, ¿cómo te llevas con esas experiencias?

Es raro porque por un lado me considero una persona agnóstica y escéptica. Y me gusta la literatura sobre gente que escribe desde ese lugar. Pero después me doy cuenta de que cuando viajo me quedo cautivado con los rituales. Y en los rituales ocurre algo.

Recién Mercedes decía que no todo es lo que comprendemos o que le llevó un tiempo comprender algo que había vivido. Me parece que justamente todo lo que existe fuera de la comprensión, lo que no podemos nombrar, o no sabemos muy bien qué es, pero al mismo tiempo es, es extraño, pero.

Viajé de mochilero toda mi adolescencia. Y cuando empezás a viajar a otras culturas, si tenés esa posibilidad, de repente te das cuenta que la cultura hace a las personas y las personas reaccionan de diferentes maneras y si y si te permitís sacarte un poco tu propia vestimenta cultural y intentar acercarte casi como un ejercicio, digamos antropológico, no ir acercándote al lugar en el que estás. En algún momento la sentís, bueno, quizás existe, porqué no.

Mercedes Morán: Joaquín me decía hace un rato que son tiempos en los que la ingenuidad está difícil de ser perdonada. Yo opino lo mismo, pero creo que la ingenuidad y la vocación por el misterio son dos cosas diferentes. Creo que el misterio es parte de nuestro instrumento.


* Les quiero hacer una última pregunta, que tiene que ver con estas escenas grabadas en espacios que son emblemáticos para todos los argentinos y argentinas como el Congreso de la Nación y la Casa Rosada, ¿como fue para ustedes ingresar y actuar dentro?

Mercedes Morán: Impresionante y muy inspirador. Imagínate que con Diego (Peretti) estábamos en el balcón de la Casa Rosada y se juntaba todo. El tema de los discursos ¿viste?

Los discursos son algo que aprendemos cuando empezamos en los seminarios de actuación. El tema de la proyección es algo muy técnico. Pero estar en ese balcón, estar en la silla donde se sentaron tantos presidentes era muy fuerte y no nos distrajimos. Estábamos muy atentos, muy agradecidos. Nos sentimos realmente muy afortunados de poder estar ahí. Porque el contexto donde actúas ayuda un montón. Es más fácil jugar a ser una primera dama en el despacho del presidente posta, que en un decorado. Así que lo disfrutamos mucho.

Joaquín Furriel: No había momentos dentro del Congreso y la Casa Rosada en que no pensara: “Qué hermosa profesión tengo”. Porque no sólo lo estás conociendo a través de una visita guiada que también está buenísimo. Por supuesto que sí; pero de repente estás en tu silla esperando para la escena siguiente, mientras preparan la luz y de repente girás y empezás a recordar sesiones extraordinarias, tan importantes que hubo en la historia de nuestro país.

El balcón... lo que quería era ir a ese balcón. No pude ir a la cúpula del Congreso porque no nos dieron los tiempos. Entonces, claro, hay un montón de información que no tenés que actuar.

Cuando veo la segunda temporada de “El Reino”, me pasa -en mi verosímil como argentino que observó tantas escenas allá adentro- que me lleva a un lugar donde digo: “Esta ficción está sucediendo”. Así que fue fascinante.

Mercedes Morán y Joaquín Furriel, presentan la temporada final de “El Reino”, disponible para ver en Netflix. Un diálogo entre dos artistas de enorme talento, que reflexionan sobre el detrás de una serie que invita y cuestiona qué implica creer.